Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 68 – La danza de los mundos

La ciudad del Reflejo vibraba con un ritmo nuevo, como si respirara al compás de los corazones de Adrián y Seraphine. Cada calle, cada puente de luz líquida y cada farola reflejaba sus emociones, mostrando un mundo donde la magia y la realidad urbana se entrelazaban en una danza de luces, sombras y sentimientos compartidos.

—Nunca había visto algo tan… vivo —susurró Seraphine, caminando entre los destellos que reaccionaban a cada movimiento—. Es como si la ciudad bailara con nosotros.

Adrián tomó su mano, y juntos comenzaron a moverse al ritmo de esa armonía, sintiendo cómo cada gesto, cada risa y cada mirada fortalecía la conexión entre los mundos.
—No solo bailamos con la ciudad —dijo—. Bailamos con nuestros recuerdos, con cada elección que nos trajo hasta aquí, y con el amor que nos une.

Lyra flotaba a su lado, irradiando luz azul y dorada, mientras los destellos de la ciudad se alineaban con sus movimientos.
—La danza de los mundos —explicó— refleja la unidad entre los mundos y el vínculo que ustedes comparten. La ciudad responde a la fuerza de sus emociones, y ahora todo depende de su armonía y confianza mutua.

Eldric, observando desde un punto elevado, asintió con solemnidad:
—No hay pruebas externas ahora. La prueba final es su capacidad de mantener el equilibrio mientras enfrentan lo inesperado juntos. Cada emoción sincera fortalece la ciudad y el Reflejo, cada duda podría alterar la danza.

Mientras avanzaban, los edificios urbanos comenzaron a transformarse: rascacielos modernos se fusionaban con torres de cristal y puentes flotantes de luz, creando un escenario surrealista y mágico. Los reflejos de sus recuerdos y emociones flotaban a su alrededor como luces danzantes, girando, tocándose y fusionándose en patrones que parecían una coreografía creada por sus corazones.

—Es impresionante… —dijo Seraphine, entre lágrimas de emoción—. Nunca imaginé que nuestra historia pudiera verse así, tan… completa.

Adrián la abrazó por detrás, sintiendo cómo cada emoción compartida generaba una vibración que se expandía por toda la ciudad.
—No es solo nuestra historia —dijo—. Es la historia de todo lo que cruzó estos mundos con nosotros. Cada gesto de amor y cada decisión que tomamos aquí transforma la ciudad, el Reflejo y nuestra realidad.

La esfera central, que antes había sido la prueba final, ahora giraba lentamente sobre ellos, expandiendo un brillo que tocaba cada rincón del Reflejo y alcanzaba la ciudad moderna más allá del portal. Era como si ambos mundos bailaran en sincronía, conectados por el amor y la armonía de los protagonistas.

Lyra se inclinó suavemente, su voz como un susurro en la luz:
—La danza de los mundos no termina aquí. Es un ciclo continuo, y ustedes son el corazón que lo mantiene en equilibrio. La ciudad responde a su unión y a todo lo que representan juntos.

Seraphine se volvió hacia Adrián, con los ojos brillando:
—No quiero que esto termine nunca —susurró.

—Ni yo —respondió él, sosteniéndola cerca—. Pero incluso si la danza continúa más allá de nosotros, siempre la sentiremos en nuestro corazón.

Mientras la luz los envolvía y los reflejos bailaban a su alrededor, Adrián y Seraphine comprendieron que habían alcanzado un nivel de armonía que trascendía mundos y tiempo, que su amor y su valentía habían despertado a la ciudad y al Reflejo, y que cada paso que daban en su danza era un acto de creación, magia y eternidad compartida.



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En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

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