Cuando nace una estrella.

Capítulo 21. CUANDO NACE UNA ESTRELLA

Andrés

—Voy por ustedes —afirmé decidido.

La llamada de Anny me había dado las razones suficientes para no seguir pensando y salí de inmediato de mi casa. Ambas estaban borrachas y no las dejaría a la deriva.

—No te queremos a ti, queremos que venga Damián —escuché gritar a Via desde lejos—. Bueno, yo lo quería.

—No, mejor no vengas —balbuceaba Anny entre palabras inaudibles.

—Muy tarde, ya estoy subiéndome al auto para ir por ustedes —exageré, pues me faltaban unos pasos para llegar a mi coche.

—Te vamos a colgar —amenazaba Anny, o eso descifraba.

—Mejor vámonos caminando —sugirió Via.

Cabeceé y solté el aire de golpe. Me sacaban de quicio estas dos y aún así ya estaba en camino por ellas.

Cada que me querían colgar, una maldición salía de mi boca. Eran las 6 de la mañana, debía ser mentira que a esas horas yo saliera en pijama para ir a recoger a estas adolescentes.

Estacioné el auto justo enfrente de la dirección que me habían mandado antes de que se embriagaran. Apreté con todas mis fuerzas el volante y me peiné antes de bajar a lo que parecía ser un bar.

Después de esto haría una petición pública para que la hora de cerrar estos lugares fuera, como máximo, a las diez de la noche.

Saqué a la fuerza a ambas del local, a jalones y recibiendo ciertos golpes de parte de ellas. Anny estaba en el asiento de atrás y Via, en el del copiloto.

Respiré profundo, tranquilizándome como si la misión estuviera cumplida. Solté un quejido de impaciencia ante el celular de Via, que no paraba de sonar.

En un movimiento, me estiré desde mi lugar para alcanzarlo

—Tu celular —le pedí con autoridad. Al no recibir respuesta volví a preguntar—. ¿Dónde está tu celular, Via?.

—En la bolsa de la chamarra —murmuró muy apenas, recargando su cabeza en el reposabrazos.

Lo encontré y lo desbloqueé con su rostro.

Cuando me dispuse a contestar la llamada, fue muy tarde para hacerlo y, por accidente, abrí el mensaje que acababa de llegar.

Meteoro: Fui a buscarte a la dirección que me dijiste. Te escuchabas un poco tomada.

Puse los ojos en blanco cuando lo leí, sintiendo la bilis recorrer toda mi garganta.

Yo: Estoy con Andrés.

Después de enviarlo, una sonrisa se dibujó con satisfacción. No respondió, así que solo eliminé el mensaje.

La conversación ya estaba abierta y una cosquilla de inquietud me dio la curiosidad de saber porque Via se había emborrachado. Sin permiso y sin remordimiento comencé a indagar.

Via y Anny se habían quedado dormidas, haciendo que fuera el momento perfecto.

Meteoro: Me encantaría poner en palabras lo que siento. Me fascinaría expresar las cosas y decirte la verdad. Únicamente que no tengo idea. No sé cómo hacerlo y ese siempre ha sido mi punto débil, pero contigo todo era diferente. Desearía cambiar el pasado, desearía no haber sido un idiota.

Via: Desear que las cosas sean distintas no las hace cambiar. Yo deseaba que me hubieras dicho la verdad. No entiendo porque no lo hiciste.

Meteoro: Tenía miedo de que no te gustara quién era yo.

Via: Me gustabas, Damián, así como eres tú. No me gustaste por ser un luchador importante, ni por tus grandes bíceps, ni por tus logros.

Meteoro: ¿Dijiste grandes bíceps? Entonces, sí te gustan mis bíceps.

Via: Jaja, muy chistoso. Sí, son parte de ti, pero me gustaba el muchacho que me abrazaba cada que sentía que las cosas no iban bien, el que me alentaba a seguir siendo yo, el que le tenía miedo a las películas de romance. Me gustaba tu olor a canela con toques de menta.

Meteoro: ¿Nunca te gustó Esteban?

Via: Nop. Siempre fuiste tú

Meteoro: Fui literalmente una estrella fugaz en tu vida, jajajajaja.

Via: Ciertamente, me diste la ilusión suficiente mientras estuviste a mi lado, pero todo se esfumó.

Meteoro: ¿Salimos a ver las estrellas juntos?.

Via: Una última vez

Meteoro: Una última vez.

Ya tenía las respuestas suficientes para devolver el celular, solo que no lo hice. Al contrario seguí leyendo con mi pulso retumbando en mi muñeca. En cualquier momento ellas se despertarían y aceptaría las cachetadas que me merecía por ser un chismoso.

Meteoro: ¿Sabes cómo nacen las estrellas?.

Via: Ni idea. Nunca he tenido dudas al respecto.

Meteoro: Bueno te lo explicaré: las estrellas nacen de una nube fría llamada nebulosa. La gravedad hace que esta se haga más pequeña y se descomponga en varios fragmentos.

Via: Okey, una nube que se hace chiquita y luego se quiebra.

Meteoro: Sí, así lo quieres ver.

Via: Continúa, es interesante leerte y es sexy cuando te haces el inteligente.

Meteoro: Después, esos fragmentos se vuelven calientes y densos, que crean una reacción nuclear.

Via: ¿Y a partir de ello se crea la estrella?

Meteoro: Así es. Ese puntito que ves que nos ilumina logra sobrevivir al encontrar el equilibro entre la gravedad y las reacciones, volviéndose cada vez más brillante.

Via: Interesante. Solo que tengo dos dudas.




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