“cuando por fin hablé”

CAPÍTULO 16 — La chispa que no vi venir

Con el paso de los días, EVI se convirtió en el centro del pequeño grupo. No porque lo buscara. No porque quisiera poder. Sino porque su rabia tenía un peso que las demás reconocían. Una fuerza que imponía respeto. Una oscuridad que ellas entendían.

Mara era la más impulsiva. Nube, la más callada. Kora, la más observadora.

Y EVI… era la que todas seguían.

No era un liderazgo oficial. Era algo que simplemente pasó. Cuando EVI caminaba, ellas iban detrás. Cuando EVI hablaba, ellas escuchaban. Cuando EVI se enfadaba, ellas ardían con ella.

Pero había algo más. Algo que EVI no notó al principio.

Kora la miraba diferente.

No era la mirada desafiante de Mara. Ni la mirada curiosa de Nube. Era una mirada suave, intensa, como si viera algo en EVI que nadie más veía.

Una tarde, estaban las cuatro en el patio trasero.

Mara contaba una historia exagerada. Nube reía. Pero Kora… solo miraba a EVI.

EVI lo notó por primera vez.

—¿Qué pasa? —preguntó, frunciendo el ceño.

Kora se sobresaltó un poco, pero no apartó la mirada.

—Nada —respondió—. Solo… te estaba observando.

—¿Por qué? —insistió EVI.

Kora bajó la vista, pero sonrió apenas.

—Porque eres diferente.

EVI sintió un pequeño escalofrío. No de miedo. De algo más.

—¿Diferente cómo? —preguntó, intentando sonar indiferente.

Kora se acercó un paso, despacio, sin invadirla.

—Porque no te rindes. Porque aunque estés rota, sigues de pie. Porque tienes fuego… y no te da miedo quemarte.

EVI no supo qué decir. No estaba acostumbrada a que alguien la mirara así. No desde que Lia se fue.

Mara intervino, riendo.

—Kora está obsesionada contigo —dijo, sin filtro—. Te mira como si fueras un milagro.

Kora le lanzó una mirada asesina, pero no lo negó.

EVI sintió que el corazón le latía más rápido. No sabía si era incomodidad, sorpresa… o algo más.

—No soy un milagro —murmuró.

Kora dio otro paso, suave, respetuoso.

—Para mí sí —dijo.

EVI sintió que el aire se le atascaba en la garganta. No estaba lista para eso. No después de Lía. No después de todo lo que había perdido.

Pero tampoco se alejó.

Mara chasqueó la lengua.

Bueno, bueno, ya basta de drama romántico —dijo—. Tenemos cosas que hacer.

Las chicas se dispersaron, pero Kora se quedó un segundo más, mirándola.

—No tienes que sentir nada ahora —susurró—. Solo quería que lo supieras.

EVI no respondió. No podía. Pero cuando Kora se alejó, sintió algo extraño en el pecho.

No era amor. No era cariño.

Era… confusión.

Una confusión que se mezclaba con rabia, con dolor, con deseo de no estar sola.

Y aunque no lo admitiera, una parte de ella sintió algo parecido a alivio.

Porque incluso en su versión más oscura, más rebelde, más rota… alguien la veía. Alguien la elegía. Alguien la quería.

Y eso, aunque no lo entendiera, empezaba a mover algo dentro de ella.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.