"NO PUEDO ESCAPAR MÁS"
(8)
LUZ.
Entramos al espacio que ha sido mi hogar estos últimos 4 años, pero el cual nunca se ha sentido como uno, es tan poco el tiempo que pasó refugiada aquí, que no me asombra no sentir ese cariño, que se supone debes experimentar en la casa donde has vivido, gran parte de tu vida.
Mi padre me invita a sentarme en el sofá, cuando llegamos a la sala y yo simplemente lo hago sin decir nada, estirando mi suéter con sutileza tratando de tapar las consecuencias de mi intento de abandonar este mundo, pues me da un poco de vergüenza, la presencia de las vendas que todavía están ahí.
Siento la mirada pesada de mis procreadores en mí, provocando que me encoja más en ese sillón, con la cabeza gacha, sé que están esperando que yo tome la iniciativa de hablar; y simplemente no encuentro las palabras para expresarme, pues, no sé qué paso conmigo ayer, en ese planetario, pero pasar esas horas con Ángel me hizo ver algo que nunca le había presentado la suficiente atención.
Todos sabemos que yo fui la culpable de que la relación con mis padres se fuera en picada con los años, << Pero ellos no tienen la culpa de lo que yo hice, ellos no tienen la culpa de que yo haya arruinado a nuestra familia>>.
Respirando profundo y con eso en la mente, por fin levantó la mirada y ver sus rostros de cansancio, me hace sentir culpable y un deseo por pedir disculpas, se apodera de mí, pero mi sorpresa es más grande, cuando descubro que no deseo pedir perdón, por haberme ido, deseo que ellos me condonen por todo lo que los he hecho pasar estos 4 años. Comprendiendo por fin, que para ellos tampoco ha sido fácil, lidiar con todo lo que mi dolor y culpa, me ha provocado, por eso cuando los miro a los ojos, una lagrima los abandonan, siendo esta la primera de muchas más, que salen sin parar, y las interpreto como todo lo que mi corazón por años lleva reprimiendo, pero que con la noticia de que tendré hermanos, más, que serán dos hizo, simplemente explotaron.
— Lo siento, por todo, por ser una insensible y una persona que solo piensa en sí misma, sé que ustedes también sufrieron, comprendo eso, pero yo necesito que acepten que, si fui culpable, que yo lo ocasione, necesito que lo acepten y me perdonen — Me desahogo en susurros tristes, por donde se puede percibir lo rota que me encuentro, todo el momento puse mi mirada en el piso, levantándola desde cuando ellos no responden nada, ellos me dedican una mirada que no puedo descifrar, pero que me encantaría comprender.
Sé que una de las causas de las constante discusiones entre ellos, soy yo, pero obsérvalos tan unidos, como se complementan, provoca que le tenga un pequeño aprecio a las criaturas que mi madre tiene en su vientre, pues, ellos sin saberlo y sin estar consiente si quiera, están arreglando algo que yo, había roto.
— Nosotros no tenemos nada que perdonarte, eras una niña, luz, no sabías lo que hacías — Una lagrima es todo lo sale de mí, al recordar ese maldito día, esas horas y esos tiempos donde todo era diferente, donde la vida tenía sentido, donde mi nombre me representaba, fui la culpable de que mi vida se convirtiera en el caos que es ahora y necesito que ellos lo comprendan y lo acepten.
— Yo fui la culpable — Una sonrisa sarcástica sale de mi mientras me limpio la nariz, ya que los mocos de agua comenzaban a hacer acto de presencia — Yo tenía que estar pendiente, yo era la mayor, el... — Solo recordarlo, solo pronunciar algo que tenga que ver con él, mi hermano de tan solo 5 años, el ser que me hacía sonreír con solo respirar, la persona que hizo mi vida más llevadera, el ser que me complementaba — Él se fue por mi irresponsabilidad, el estuviera aquí, si yo no hubiera....
— Tu nada luz, eso fue un accidente cariño, tu saliste con la intención de cuidarlo, tú no tienes la culpa, Dios hace las cosas perfectas, él lo quiso con él, simplemente no estaba en tus manos — Habla con dureza mi padre, interrumpiéndome.
Sé que el tema de Daniels, no es uno, el cual esta familia sepa afrontar, la historia es tan dura para todos, que simplemente tocarlo, es difícil, lo comprendo, pero si para ellos lo es, ¿Cómo lo es para mí que lo viví?, que fui la que estuvo en sus últimos momentos, como me lo tomó yo, que fui la causante de que se fuera.
— Dios lo quiso en el cielo, para que lo llenara de alegría como lo hacía con nosotros, ¿Qué fue justo? ¡No!, ¿Qué se lo llevó de la peor manera? ¡Si! — Fomenta mi madre con la voz rota y lágrimas gruesas saliendo de sus ojos celeste, una tras otra sin detenerse, su mirada es triste y apagada — Pero ahora Dios nos premia con dos ángeles, con los cuales te darás cuenta, que vas a ser la mejor hermana — Ella trata de agarrar mi mano y llevarla a su vientre, pero yo la retiro, la miro a los ojos, solo puedo percibir su tristeza ante mi palpable negativa, y aunque una daga se incrustar en mi alma, no hago nada por aliviarla.
No es por ella, no son las criaturas que lleva en su vientre, soy yo, soy mala para ellos, sé que si los toco, algo malo les pasara, solo atraigo desgracias, solo llevo turbulencia a la vida de los demás, soy una tormenta de calamidades, las cuales no quiero dejar que le caigan sus hijos.
— Quiero mejorar, por ustedes y por ellos — Determino, con la voz baja mirando su vientre — Pero les pido un poco de tiempo y paciencia, no quiero ser un desastre cuando ellos nazcan, pero necesito ayuda.
Esas palabras han sido el último auxilio que les doy, se los he pedido de todas las maneras posibles y ellos simplemente no se dan cuenta. Soy la culpable de que su relación sea una mierda, porque se basaron los últimos años culpándose el uno al otro, por mí, cuando la única responsable de que esta familia se acabará, era yo.
Los observo, esperando su respuesta ellos me sonríen con cariño, recordar a Daniels no es un tema fácil, en realidad nunca había dicho su nombre o escuchado su nombre en 4 años y algo me en i pecho, me garantiza que es el, quien está haciendo que mis padres vuelvan a hacer lo que eran cuando él vivía, todo por las criaturas que mi madre tiene en su vientre.