Adulta responsable.
Cómo odio esa expresión. Me suena a encierro, a jaula invisible. No me queda cómoda en la piel.
Porque en una pareja somos dos, ¿no?
Entonces, ¿por qué la responsabilidad pesa sólo sobre mí?
Cansa ser el sostén cuando todo se mueve demasiado rápido. Ser la que comprende, la que espera, la que acompaña incluso cuando el amor cambia de forma y aprende —a la fuerza— a no pedir tanto.
Y, aun así, sigo acá.
Midiendo palabras, conteniendo silencios, sosteniendo lo que a veces ya no se sostiene solo.
No porque sea la más fuerte —spoiler: no lo soy—, sino porque nadie tomó ese lugar.
Tal vez no sea madurez.
Tal vez sea miedo a soltar, a fallar, a admitir que también me canso.
Que también quisiera, por una vez, dejar de ser la adulta responsable…
y simplemente ser amada, sin cargar con el peso de todo.
—Valeria S Alvarez