La tienda de la esquina
El tercer día después de volver, salí de la casa sin decirle a nadie.
No tenía un destino específico. Solo necesitaba caminar.
Había algo extraño en quedarse encerrada en un lugar que se suponía que era tu hogar, pero que todavía no se sentía como uno.
La calle estaba tranquila. Algunas casas tenían las ventanas abiertas, y podía escuchar televisores encendidos, voces lejanas, perros ladrando. Todo seguía funcionando, como si el tiempo no se hubiera detenido nunca.
Pero para mí sí se había detenido.
O al menos, se sentía así.
Metí las manos en los bolsillos de mi chaqueta mientras caminaba hacia la tienda de la esquina.
La misma tienda a la que iba cuando tenía 12 años.
El mismo lugar donde compraba dulces después del colegio.
El mismo lugar donde una vez me quedé afuera, riendo con amigos que ya no veía.
Entré.
El sonido de la pequeña campana sobre la puerta anunció mi presencia.
El señor que atendía levantó la vista por un segundo, pero no dijo nada.
Recorrí los pasillos lentamente, observando cosas que no necesitaba.
Solo quería sentirme parte del lugar otra vez.
Tomé una botella de agua y caminé hacia la caja.
Pagué.
Salí.
Y entonces lo vi.
Mateo.
Estaba a pocos pasos de la entrada.
Tan cerca que por un segundo olvidé cómo respirar.
No estaba haciendo nada especial.
Solo estaba ahí.
Como si siempre hubiera estado ahí.
Había cambiado.
Claro que había cambiado.
Era más alto. Sus hombros eran más anchos. Su rostro más definido. Pero sus ojos… sus ojos eran exactamente los mismos.
Sentí algo extraño en el pecho.
No dolor.
No felicidad.
Algo diferente.
Algo nuevo.
Aparté la mirada primero.
No sabía qué hacer.
No sabía si debía decir algo.
No sabía si él me reconocería.
Así que caminé.
Pasé junto a él sin decir nada.
Sin detenerme.
Sin mirarlo otra vez.
Pero podía sentir su presencia.
Podía sentir que estaba ahí.
Y no entendía por qué eso me afectaba tanto.
Seguí caminando hasta que doblé la esquina.
Solo entonces respiré profundamente.
No había pasado nada.
Absolutamente nada.
Y aun así…
Se sentía como si algo hubiera empezado.
Editado: 08.02.2026