Él siempre supo
Mateo la reconoció inmediatamente.
No hubo duda.
No hubo confusión.
No hubo un momento en el que tuviera que preguntarse si era ella o no.
Lo supo.
Desde el primer segundo.
Valeria.
La niña que se había ido.
La niña que ahora ya no era una niña.
La había imaginado muchas veces durante los años que no estuvo.
Se había preguntado cómo se vería.
Si sería más alta.
Si su voz sería diferente.
Si todavía caminaría mirando el suelo antes de levantar la vista.
Y ahora estaba ahí.
Frente a él.
Real.
No dijo nada.
Su cuerpo no respondió.
Se quedó quieto.
Observándola.
Había cambiado.
Pero no completamente.
Había algo en ella que seguía siendo igual.
Algo que él reconocería siempre.
Cuando ella pasó junto a él, sintió el impulso de decir su nombre.
Pero no lo hizo.
Porque tenía miedo.
Miedo de estar equivocado.
Miedo de que ella lo mirara sin reconocerlo.
Miedo de convertirse en un extraño.
Así que la dejó ir.
Giró ligeramente la cabeza para verla alejarse.
Y por primera vez en mucho tiempo…
Sintió algo moverse dentro de él.
Algo que había estado dormido durante años.
No sabía qué significaba.
Pero sabía una cosa.
Ella había vuelto.
Y nada volvería a ser igual.
Editado: 08.02.2026