Mi cuerpo ya no es mío.
Se sienta en un complejo
sin sentido,
una convulsión
de emociones
sin estaciones,
sin lugares
a los que recurrir.
Algo que no puede ocurrir,
y sin embargo
ahí estoy,
en el borde del cañón.
Es simplemente
un sentimiento
de tristeza,
una tristeza literaria,
sin forma
de interpretarla