Cuando vuelva a amar

Prefacio

Las campanas de boda sonaron junto a la alegría de los recién casados. La felicidad en el rostro de los invitados; contrasta con la expresión triste y resignada de la mujer parada al fondo de la sala.

Escondida detrás de unos enormes y blancos pilares, Mónica, cuyo cabello castaño lleva atado en un solo moño, observa en silencio la ceremonia. Intenta contener sus lágrimas viendo el rostro risueño de Emiliano, quien sin soltar la mano de su novia, da su juramento frente al sacerdote.

—Los declaro marido y mujer —y ante estas palabras sintió como si un puñal se le enterraba dolorosamente en su corazón partiéndolo en dos pedazos.

Lo ama, y ver al hombre con quien creyó que un día se casaría desposando a otra mujer es una tortura peor de la que pudiera imaginar. Contiene su llanto, no sonríe, no puede, el dolor se dibuja en su rostro. No llorará porque eso esperan todos, las miradas curiosas se detienen en quien hasta un tiempo atrás era considerada la futura nuera de los Torres.

Ella es la mujer infértil con la cual Emiliano Torres no pudo casarse. ¿Qué tal mala tuvo que ser en su vida anterior para nacer mujer y sin tener la capacidad de concebir? Consideraban que el valor de una mujer depende de su capacidad de tener hijos.

—Nunca dejarás de ser especial para mí —esas fueron las palabras que Emiliano le dijo esa mañana vestido de novio mientras la abrazaba con fuerzas. Como si intentara consolarla, limpió sus lágrimas con sus dedos pulgares antes de depositar un beso sobre su frente. No pensó que serían las últimas palabras que escucharía de él antes de soltarlo y dejarlo ir al nuevo camino que recorrerá de manos de otra mujer.

Pero sabe que no es especial de la forma como ella quisiera. Él nunca la mirará de la forma como ahora lo hace con su reciente esposa, ni le sonreirá con esa complicidad, ni sostendría sus manos como si no quisiera soltarla jamás. Siempre la vio solo como la mujer huérfana que su familia acogió y cuidó por años luego de la muerte de sus padres. Con la que iba a casarse solo porque era lo "correcto" y no porque tuviera sentimientos por ella.

—Ya puede besar a la novia —y esas palabras la hicieron volver al presente.

Ver ese beso fue acabar con la última esperanza que le quedaba.

Su futuro cambió desde ese desafortunado examen médico. Su vientre nunca sería capaz de hacer florecer una vida en su interior. Apretó los dientes sintiendo que las lágrimas comenzaban a asomar.

Y mientras todos felicitaban a los novios, ella retrocedió saliendo del lugar, no quiere que la vean llorar y por eso corrió lejos, no queriendo escucharlo más, ni esos aplausos, ni las voces animando el nuevo matrimonio, todo de lo que pudo ser suyo y se perdió. No se dio cuenta de que Emiliano la buscaba con la mirada, preocupado al no verla cerca, con una sensación de vacío que lo asustó.

Mónica salió de ahí sin tener a donde más ir. La familia Torres le ofreció vivir con ellos para siempre, por qué, ¿qué otra opción le quedaba? Las mujeres como ella suelen ser abandonadas por sus familias, y ante un estado que las ata de manos, tras la supuesta protección del escaso número de mujeres, no les permite estudiar ni independizarse. Muchas terminan intentando sobrevivir trabajando en locales nocturnos como compañía de hombres. Sus dos opciones se reducen a esto. Y no quiere ninguna.

Apresuró el paso cuando un hombre de la nada apareció en el camino. No pudo esquivarlo y perdió el equilibrio siendo justo agarrada del brazo antes de caer.

—Lo siento, señorita...

Dijo aquel deteniendo sus ojos en ella. Los abrió sorprendido, sosteniéndola de los hombros sin dejarla ir. Es apuesto, alto, de ojos oscuros y cejas bien dibujadas. Mónica solo creía que Emiliano podía ser así de atractivo. Aunque hasta ahora no había conocido a alguien con una cabellera tan oscura como el hombre que está ahora frente suyo.

No entiende la exagerada reacción, ¿acaso es uno de esos matones poderosos que quiere vengarse por atravesarse en su camino?

—Señor, yo...

—No puede ser... ¿Estás...?

—Estoy bien, señor... discúlpeme —dicho esto se soltó de sus hombros y retrocedió en el acto.

Aquel se enderezó y pareció aún más confundido.

—¿Tú acaso...?

—Jefe —apareció un hombre más joven interrumpiéndolo, parece preocupado, ya que no deja de mirar su teléfono—, la señorita Clara desapareció, ¿qué hacemos? ¿Cancelamos la boda?

—Es evidente que huyó con su amante —masculló aquel con cierta indiferencia y una sonrisa burlesca mientras cruzaba los brazos.

—Entonces ¿cancelamos?

—No —dicho esto, se giró hacia la mujer—. ¿Usted señorita se casaría conmigo?

Mónica se quedó mirándolo, atónita, sin entender si acaso lo escuchó bien.

—¿Ca... sarnos?

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Nueva historia. Gracias por leer el capítulo, espero que les haya gustado. Empezamos con algo nuevo, una chica de armas tomar, un hombre de una familia peligrosa, y un niño que extraña a su difunta madre. ¿Qué pasará si las apariencias esconden más de lo que esperan?

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