Escena 1: Estoy paleta
Mientras las Shimizu se encontraban de compras Ren por otro lado al mismo tiempo ocurría que había dado tres intensas batallas. Él fue derrotado por Souta y ya sentía frustración, porque tampoco se le quitaba de la mente Asuka; lo volvía loco de cómo una chica lo había derrotado y ahora está jugando con su maestro como aprendiz.
Ren que ya no podía pensar, se levantó de la mesa y le dijo a Souta: —Dame un momento, tengo tantas cosas en mi cabeza que ya no puedo pensar.
Souta vio su reacción de Ren y le dijo: —Intentaré adivinar, ¿estás pensando el juego de mañana y cómo te van a derrotar o estás pensando en Asuka que la amas y hasta ahora te diste cuenta?
Ren ya se quedó asustado: —¿Cómo sabes lo que estoy pensando? —Souta se rio fuerte y después le tocó su hombro: —¡Tranquilo viejo! Es común que a veces las personas en que se odian, se amen. Pero solo te digo una cosa: si vas a competir con ella en contra mía, hazlo bien. Quiero un buen rival y que ella escoja quien es el mejor.
Ren le dijo con una sonrisa sarcástica: —Ja, ¿hasta crees que me enamoraría de esa niñita que es más molesta que un insecto? —Souta le apretó su hombro y le dijo: —Háblale con más respeto —después, de un modo más calmado, añadió: —además, es porque chocan sus egos. Déjala que gane; si la tratas bien, ella te va a ver diferente. Es una niña de buen corazón.
Ren le dijo: —No es ella, la quiero superar. —Souta le preguntó dudando que tuviera amistades: —¿Cuántos amigos y amigas tienes? —Ren seguro de sí mismo le dijo: —Nunca los he necesitado, para eso tengo a mis hermanos.
Souta sin dudarlo le contestó muy seguro de sí mismo: —Las mujeres son como el ajedrez, Ren. Las piezas blancas no sirven de nada si no existen las negras. El rey no puede dejar un sucesor sin reina; la reina es la que protege al rey para sostenerlo, porque de eso depende el juego. Los hombres no pueden vivir sin la mujer; hasta los sacerdotes de la Iglesia tienen a su esposa, la Iglesia. Todo está equilibrado.
Después le dio una palmada en su espalda a Ren mientras tomaba su celular: —Vamos a revisar contra quién nos toca mañana, ya dio la hora para entrar al enlace. Después juguemos para prepararte, sorprende a Asuka en tu regreso.
Después de cuatro partidas logró predecir su movimiento de Souta y lo venció. Ren se levantó y le dijo: —¡Te gané!
Souta le mostró una cara alegre y se paró con una mirada retadora y desafiante: —Bueno, veo que me ganaste. Te reto ahora; voy a sacar mis habilidades máximas, como cuando jugaste contra Asuka cuando estaba cansada. No me veas como Souta, mírame como Asuka.
Ren no sabía en qué pensar, por lo que le dijo: —Trato hecho. —Se sentaron, acomodaron las piezas y empezó la partida de Ajedrez
Escena 2: Sakura no se da por vencida
Himari cuando vio a Sakura que se acercaba, se molestó porque sabía que sus intenciones eran malas. Ella en sus pensamientos se preguntó: "¿Acaso Sakura no sabe que arrebatar a la fuerza es algo que está mal? Todas las personas tenemos derecho a escoger con quien estamos"
Sakura se acercó de manera cizañosa y lo abrazó: —Hola Kouta, ¿cómo has estado mi amor? —Himari, cuando escuchó "mi amor", se enojó sin demostrarlo. Ella lanzó una mirada desafiante, directo hacia Sakura y pensó: "¿Quién te crees, Sakura?" Pero prefirió guardar silencio para ver la acción de Kouta
Kouta se incomodó, por lo que le interpuso sus brazos para que no se acerque: —¡Aléjate de mi Sakura! Estoy en horario laboral. —Sakura con una voz tierna pero seductora mientras jugaba con su cabello: —¿Y qué tiene? Si somos amigos de hace mucho tiempo... Algún día posiblemente nos casemos ¿Y si eres mi novio?
Himari ya estaba a punto de explotar. Se dio cuenta Asuka y se involucró con Sakura con una voz como si fuera su mamá: —¡Sakura Hoshino!, Kouta se encuentra en horario laboral, no te da derecho de estar molestando, no quieres que llame a seguridad por molestar a los trabajadores.
Sakura con una mirada retadora y firme en seducir a Kouta: —Ni eres mi madre para llamarme por mi nombre, estúpida. Y sí, llama a la seguridad, total, me conocen porque seguido vengo a comprar. Me encargaré de que ustedes no vuelvan a pisar esta tienda.
Asuka se cruzó de brazos alzando su mirada de indignación: —Ni me intimidas. Si Ren no ha logrado intimidarme, menos una niña tan demente y enferma como tú —Después, fijó su mirada con Kouta y usó una voz de regaño: —¡Kouta Yoshida! Si está niña está molestando llama a seguridad. —Kouta se encontraba parado paralizado pensando pero escuchando todo.
Sakura dispuesta a todo desabrochó el botón de arriba de su blusa: —No es necesario, está conversación la arreglaremos a la salida. —Himari intervino furiosa, gritándole mientras tenía sus puños cerrados y se contuvo de lanzarle un golpe: —¡Tú lo tendrás que arreglar conmigo! Porque Kouta es libre de decidir con quién estar y con quién no.
Volteó a ver a Kouta con una voz fuerte y con una mirada que ni la propia Suki se quería acercar: —Y tú, Kouta, te prohíbo ya llevarte con esta niña. Si me quieres, te vas a alejar de ella o jamás te atrevas a volverme a hablarme. Soy muy buena, pero está tipa está queriendo jugar sucio.
Algunos de los compradores estaban mirando; sin embargo, siguieron fingiendo hacer sus compras. Mientras, Sakura, con una risa sarcástica: —Himari, gracias por darme esta ventaja, se nota que eres una chica tonta. Ahora, más que nunca, voy a estar cerca de él.
En eso Sora intervino porque estaba atendiendo, pero interrumpió un momento la atención a una clienta y amenazó a Sakura: —Te alejas de Kouta en este momento, o te etiqueto que en ninguno de estos negocios y los demás puedas entrar por causar disturbios públicos.
Sakura con una mirada de burla: —¡Bien! Me pueden mandar aquí, pero no en los demás lugares. Solo antes de irme te digo, Kouta: está niña que dices amar es una zorra disfrazada de paloma. Ya te mostró sus garras.