Cuatro Años

Capítulo 2 - Un chihuahua en apuros

Better When I'm Dancin' – Meghan Trainor
Becky
-Domingo 22 de agosto 2027-

7:00am.
¿Quién se levanta un domingo a las 7am?
Exacto… yo.
Lo primero que hago al levantarme es ir directo a la habitación de mi tía y apagar la bendita alarma que seguro es capaz de levantar a medio batallón.
- ¿No podía desactivarla antes de irse? –mascullo, cerrando la puerta de nuevo.
Me quedo a mitad del pasillo contemplando la puerta de mi habitación y las escaleras. Volver a la cama o aprovechar de hacer algo productivo.
¿Qué más da? Ya estoy despierta.
Suspiro y bajo a la cocina. Preparo la cafetera y la dejo encendida mientras subo de nuevo a mi habitación.
Saco una de las camisetas sin mangas del armario junto a un short deportivo. Cuando vuelvo a la cocina ya llevo mis tenis y estoy conectando los audífonos al móvil. Busco el paquete de Estevia para endulzar el café.
Mientras me tomo el café aprovecho de escribirle a mi mamá. Si no lo hago en este momento seguro lo olvido y luego se me viene una gran regañina.

Hola, mamá… me reporto con vida… saldré a correr y luego me pondré a organizar todo para mañana :Becky
Mamá: Buenos días, cariño
Mamá: Vale. Tú padre y yo te llamaremos luego
Mamá: Cuídate
Claro… les escribo cuando esté lista :Becky

Todo listo. Hora de salir.
Dejo Starting Over de R5 sonando en los audífonos y salgo de la casa. Solo para quedarme congelada a medio camino entre la casa y la calle. Hay una chica de cabello negro y puntas teñidas de azul hablándole –más bien discutiendo– con uno de los arbustos de la entrada.
Me congelo.
La chica se agacha y, sin previo aviso, se mete de lleno en el arbusto. No entre las ramas. No solo el brazo. Medio cuerpo. Dentro. Dudo que esa sea la madriguera del conejo de Alicia.
Y yo solo puedo pensar: LOS ARBUSTOS DE MI TÍA.
Los que cuida como si fueran sus hijos. Los que riega con agua filtrada y poda con tijeras que parecen de cirugía.
- No, no, no… –susurro, dando un paso hacia ella–. Es solo el primer día. No puedo empezar mi vida universitaria con una tragedia botánica –me lamento.
Bueno. Tal vez esté exagerando. Después de todo, esos arbustos son de Will. El jardinero zen que habla con las plantas y cree en la reencarnación de las orquídeas.
Seguro no me decapita si alguno queda un poco deshojado. ¿Verdad?
La chica se revuelca entre las ramas, murmurando algo que no logro entender. Hasta que finalmente dice:
- ¡Toby, sal ya! No me hagas meterme más. ¡No quiero terminar con arañas en el pelo otra vez!
¿Toby? ¿Hay alguien –o algo– más ahí?
Me quito un audífono.
- ¿Estás… bien? –pregunto finalmente.
Ella se gira de golpe, como si recién notara mi presencia. Tiene hojas en el cabello y una expresión que mezcla vergüenza con obstinación.
- No es lo que parece –seguro que ya notó mi cara de pánico–. Bueno, sí. Estoy hablándole a un arbusto –tenemos conceptos diferentes del pánico–. Pero hay un perro dentro.
- ¿Un perro? –cuestiono, aunque eso explicaría mucho.
- Mi abuela Gina tiene un chihuahua con complejo de ninja. Se mete donde no debe y luego se hace el muerto para no salir –se queja.
Me acerco un poco, aún con la música sonando en los audífonos. Creo que ya está sonando algo de Khloe Rose. Ella me mira como si estuviera evaluando si soy una amenaza o una aliada.
- Em… yo –balbuceo, señalando torpemente hacia la casa detrás de mí–. Vivo aquí –logro decir, eso parece bajarle las alertas.
- ¿Puedes ayudarme a sacarlo? Prometo que no muerde… mucho.
- ¿Mucho? –repito, dudando.
- Solo si le caes mal.
- Perfecto. Si me muerde, la que tendrá que correr serás tú –le digo, mientras me agacho junto a ella.
El arbusto cruje como si se quejara. Aparto ramas con cuidado, sintiéndome como una intrusa vegetal. La chica se inclina a mi lado, murmurando:
- Toby, sal. No estamos de humor para tus juegos ninja.
Y entonces, como si el universo por fin tuviera sentido por un segundo, el chihuahua aparece. Pequeño, con cara de “yo no pedí esto”, y una hoja pegada al lomo.
Ella lo carga cual trofeo.
- Gracias. En serio.
Me quito las hojas del cabello y sacudo la cabeza restándole importancia.
- Bueno, oficialmente conocí al perro ninja. Y al arbusto más dramático del condado.
Ella se ríe.
- Soy Sasha, por cierto –comenta, con una sonrisa.
¿Sasha, eh? Por alguna razón recuerdo al chico de anoche. Todo encaja como piezas de un rompecabezas que no sabía que estaba armando.
- Becky –respondo, correspondiendo su sonrisa.
Nos quedamos un momento en silencio. El sol empieza a subir, y el aire se siente menos pesado.
- ¿Ibas a correr? –pregunta, señalando mis tenis.
- Sí. Esos eran mis planes hasta hace unos minutos.
Sasha sonríe.
- ¿Te molesta si te acompaño? Voy a dejar a Toby adentro y te paso buscando. Si todavía quieres correr.
- Sí, claro, no veo problema. Pero si me dejas plantada, le cuento a la señora Gina que dijiste que Toby tenía complejo de ninja.
- Cruel. Pero justo.
La veo alejarse con el perro en brazos, y no puedo evitar sonreír. Aprovecho de ver el móvil que no para de vibrar desde hace un rato. Veo la pantalla. Un mensaje de Zoe. Obvio.

My Confi Sis: Hi, nena ¿Todo bien? ¿Qué tal tu primera mañana como adulta chiquita?
Hi :Becky
Sí… creo que todo está bien :Becky
Ya he conocido a un par de personas y a un perro ninja en menos de 48hrs :Becky
Larga historia JAJAJA :Becky
¿Qué tal tú? ¿Ya me extrañas? :Becky
My Confi Sis: ¿Un perro ninja? ¿Qué clase de sitcom estás viviendo?
My Confi Sis: Necesito que me cuentes todo, chiquilla




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