Cuatro Años

Capítulo 3 - Movie Night

Beautiful As You – Zach Hood
Becky
-Domingo 22 de agosto 2027-

7:25pm.
Al regresar a casa esta mañana llamé a mis padres. Hablamos un rato. Entre otras cosas me dijeron que Tommy, mi hermano menor, se había quedado con la vista fija en la puerta de mi habitación un par de veces. El muy bobo dijo que yo no le iba a hacer falta. Su mentira se le cae sola.
Ya luego no hice nada muy interesante. Solo arreglé las cosas para mañana. Prefiero prevenir por si hoy llego tarde. Como era de esperar Zoe me llamó apenas salió del trabajo. Ya me había sacado toda la información que quería en menos de media hora hablando.
- Así que… tienes una cita –comenta Zoe al otro lado de la pantalla, mientras juega de forma distraída con su cabello ajena a que me acabo de sonrojar de pies a cabeza.
- ¿Qué?! –chillo por mi parte, pasando por mi cabeza a toda velocidad la camiseta negra que me estaba poniendo– Claro que no –aseguro, tomando en manos el móvil que yacía en la cama.
- Me dijiste que saldrás con Wyatt y sus amigos –dice ella, con una inocencia que le brota hasta por los poros.
- No digas cosas que no son –le reprocho–. Te dije: “Sasha me invitó a la noche de películas de la universidad con su novio y el mejor amigo de él”.
- Ya.
- Sabes que sí, Zoe.
- Lo que tú digas –dice, encogiéndose de hombros.
Justo le voy a seguir reclamando cuando una notificación llega a mi móvil. Bajo la barra de notificaciones y no puedo evitar sonreír un poco.
- ¿Es Wyatt? –inquiere, con la curiosidad y malicia brillando en su mirada.
- ¿Puedes dejar tu obsesión con Wyatt por un rato? –le ruedo los ojos provocando que ella se ría–. Es Sasha… dice que ya están allá y que cualquier cosa la llame…
- Vale, vale… ¿ya estás lista? –pregunta, yo asiento.
- Dime qué tal…
Dejo el móvil apoyado en el suelo junto al espejo de cuerpo entero. Allí mismo veo mi reflejo. Llevo unas converse altas negras. Sí, el negro es parte esencial de mi armario. Un pantalón de jean claro y tiro alto.
Al cabo de unos segundos de un análisis meticuloso de su parte, habla:
- ¿Qué hay de tu cadena? –pregunta, tocando la que ella misma lleva con un dije idéntico al mío– ¿Tan rápido te olvidaste de nuestra amistad? –dice, con un tono dramático.
De inmediato llevo mi mano al cuello.
- Demonios! –exclamo.
No doy tiempo a respuesta. Comienzo a buscar por toda la habitación.
- ¿Nada?
- Pues sí, fíjate que sigo revolviendo la habitación porque quiero que se me haga tarde –le digo con sarcasmo, ella solo se ríe. Está acostumbrada a mi dulce carácter.
Ya estoy empezando a considerar la idea de irme sin la dichosa cadena cuando un pequeño brillo sale de debajo de la cama. Me agacho apoyando una mano en la cama. Casi siento como si volviera a respirar.
- Lo tengo –anuncio, mientras me levanto del suelo y me abrocho la cadena.
- Que alivio –suspira de forma exagerada–. Ya no tengo que prepararme para la tercera guerra mundial –se burla Zoe, logrando que yo también me ría.
- Voy saliendo –le digo, tomando el móvil del suelo.
- Manda foto cuando llegues. Y si Wyatt te mira mucho, me llamas en vivo. Me gustaría hablar con mi nuevo cuñado.
- Por enésima vez: NO es una cita, Zoe.
- Claro que no –responde, guiñando un ojo antes de colgar.
Guardo el móvil en el bolsillo trasero del jean, tomo la chaqueta ligera que dejé sobre la silla y salgo de la habitación. Ya está oscureciendo cuando abro la puerta del garaje. Subo a la camioneta y salgo del barrio. La cadena brilla apenas bajo la luz del retrovisor. Pongo música –Benson Boone, obvio– y dejo que la voz me acompañe mientras manejo hacia Lakeside Village.
Casi 15 minutos después ya voy llegando. El campus parece más grande de noche. Más intimidante.
Estaciono cerca de donde Sasha dijo, pero no estoy segura de si es el lugar correcto. No sé dónde está el patio central. Ni el lago. Ni Sasha, que no contesta el móvil. Mucho menos mi dignidad.
Son las 7:50 pm. La película ya empezó. Y yo estoy oficialmente perdida. Camino entre edificios que parecen iguales. Hay luces tenues, murmullos, risas lejanas. El sonido de la película flota en el aire, pero no logro ubicar de dónde viene.
Volver a casa y ver algo en el portátil es buena idea.
Mi móvil vibra. Un mensaje:

Sasha: No puedo contestar, lo siento. Estamos en el patio central, cerca del lago. Te veo pronto 💛

Genial.
¿Dónde está el patio central? ¿Dónde está el lago? ¿Dónde está mi capacidad de parecer una persona funcional?
Se mudó a TExas porque ya ella tiene trabajo.
Respiro hondo. No quiero parecer una loca dando vueltas. Así que me acerco al primer chico que parece no estar demasiado ocupado. Está de pie, con una chaqueta ligera, ignora la película categóricamente, su expresión es aburrida mientras revisa su móvil.
- Eh… disculpa –murmuro, con la voz más baja de lo que planeaba–. ¿Sabes dónde está el patio central?
El chico se gira. Y lo reconozco al instante.
Wyatt.
Llamemos a Zoe. Esa mirada es rara.
Él también me reconoce. Lo noto en la forma en que su ceja se levanta y su sonrisa se asoma sin permiso.
- Tú eres Becky del 1425 ¿verdad? –dice, como si fuera un título oficial.
- Y tú eres el chico que invade casas ajenas –respondo, cruzando los brazos.
Él se ríe.
- Touché. ¿Buscas a Sasha?
Asiento, sintiéndome como una turista sin mapa.
- Sí. Me dijo que están en el patio central, pero…
- Ven. Te llevo. Están justo detrás de esa hilera de luces. Theo está con ella. Y yo… bueno, no es que ser el mal tercio sea mi forma favorita de pasar la noche –comenta, con una mueca de asco–. Espero que tu presencia los separe un poco.
- Dudo que mi presencia imponga tanto –respondo, siguiendo su camino.
- Nunca digas nunca, Becky.
Camino junto a él, sintiendo que el aire se vuelve menos pesado. La película sigue sonando a lo lejos. Y yo empiezo a pensar que tal vez, solo tal vez, esta noche no será tan mala.




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