Someone New – Kylie Muse
Becky
-Lunes 23 de agosto 2027-
6:56am.
Demonios.
La cabeza me martillaba.
El dolor de cabeza se intensifica cuando abro los ojos y me da el sol que se cuela por el espacio corrido de la cortina. Aparto el libro que sigue abierto sobre mi pecho.
Gruño por lo bajo al recordar que día es.
Lunes. Las clases inician y yo solo he dormido casi 3 horas.
Pasé toda la noche leyendo. Creo que me quedé dormida después de 15 capítulos.
Me incorporo lentamente. Me pesa cada músculo. Luego de bostezar intento ponerme de pie. Maldición. Movimiento brusco. Masajeo mis sienes hasta lograr estabilizarme.
Por tercera vez suena mi móvil. Creo que pospuse la alarma un par de veces. Aprovecho de fijarme en la hora. Genial se me hace tarde.
Corro al cuarto de baño. No enciendo la calefacción. Me lamento cuando las primeras gotas chocan contra mi cuerpo. Está helada.
Así te despiertas de una vez.
Al salir me envuelvo en una toalla y bajo a la cocina. Pongo a andar la cafetera y saco los hotcakes de avena que había guardado en el refrigerador. Subo a mi habitación y descorro por completo las cortinas para que entre el sol.
Gracias al cielo que en la universidad tienen un código de vestimenta bastante relajado.
Me valgo de eso para sacar un crop top negro, el short negro de mezclilla, y unas zapatillas bajas. Una camisa de estilo leñador para darle un poco de vida a mi ropa. Busco unas gafas de sol en una de las repisas junto a mi escritorio. Las voy a necesitar si quiero sobrevivir hoy en modo zombie.
Veo mi reflejo en el espejo. Algunas ojeras. La piel algo pálida. Eso deja que mis pecas sean más visibles que nunca. Es una suerte que mi cabello no esté vuelto un desastre. Al fijarme de nuevo en mi rostro es imposible que una risa irónica salga de mis labios. Mis ojos están “apagados”. Eso decía Mike cada que mi mirada carecía de brillo luego de leer durante toda la noche.
Cojo la mochila y le echo un último vistazo. Me aseguro de que esté la cámara, el cuaderno, el termo de agua, el snack de emergencia. Monedero, llaves, efectivo.
La cafetera suena abajo. El olor me da un poco de esperanza.
Bajo. Sirvo el café en el termo. Meto los hotcakes en un tupper. No puedo desayunar aquí si espero llegar a tiempo.
Salgo de la casa, me aseguro de cerrar la puerta, subo a la camioneta y enciendo el motor. Cuando el tablero enciende veo la hora. 7:26. Bien, voy a tiempo. Salgo del garaje y conduzco hasta el campus. Esta vez suena algo de Chloe Adams en la radio. La reconozco por las primeras notas del piano. Es She Used To Be Mine.
Por fin llego al campus. Voy directo al estacionamiento. El acceso está bloqueado con una barrera que se levantará cuando escanee el código del pase que cuelga de mi espejo retrovisor.
Si una parte de mí seguía dormida se acaba de despertar.
El pase no está.
Reviso el monedero, nada. La guantera, nada. El bolsillo lateral de la mochila, nada.
No puedo estacionar sin ese maldito código. Seguro que lo dejé en la encimera junto a la cafetera.
Genial. Si ya venía tarde ahora llegaré más tarde.
Pongo marcha atrás. Estoy por pisar el acelerador para salir del estacionamiento cuando alguien golpea el vidrio con los nudillos. Por instinto piso el freno y me giro para ver de quién se trata.
Obedezco cuando él me pide que baje el vidrio.
- ¿Estás bien? –pregunta Wyatt, apoyándose en el techo de la camioneta.
- Digamos que llegar tarde a mi primer día de clases no entra dentro de lo que califico estar bien –murmuro–. Me he dejado el pase en casa y entro a las ocho –miro el reloj del tablero– específicamente en quince minutos –me quejo, con un suspiro–. No quiero ser borde –devuelvo mi mirada a la suya– pero debo irme si quiero regresar pronto.
Él asiente y se aparta de la camioneta. Saca un carné de su bolsillo trasero y lo escanea. Automáticamente la barrera se levanta. Yo contemplo la situación bastante perpleja.
- Se te va a cerrar la barrera –dice, en un tono burlón.
Reacciono y avanzo hasta estacionarme en uno de los puestos más cercanos. Tomo mis cosas y me apresuro a bajar. Me acerco a Wyatt que mantiene una postura relajada con las manos en los bolsillos.
- Gracias por esa –le digo, con una sonrisa–. No tenía idea de que Ingeniería tuviera acceso en este lote –admito.
- Bellas Artes e Ingeniería están cerca y comparten lote –explica, encogiéndose de hombros.
- Te debo una.
- Deberías irte –responde, caminando hacia su facultad.
Yo, por mi parte, voy a la mía.
En mis planes estaba echarme una siestecita durante la primera clase. Después de todo es el primer día y los fundamentos de fotografía son algo bastante básico.
No podía estar más equivocada. La profesora Celeste es bastante exigente. ¿Lo peor? Cada rato me hacía preguntas. Como si no hubiera más chicos en el estudio.
Pude tener un respiro cuando terminó la clase. La siguiente clase estaba relativamente cerca. Aproveché de sentarme en un banco para poder desayunar y revisar el móvil.
Tenía un montón de notificaciones. Por prioridad abrí WhatsApp.
10:30pm.
My Confi Sis: ¿Ya llegaste?
10:42pm.
My Confi Sis: Becky…
Había más mensajes. Zoe podía ser tan dramática como se lo propusiera. Aunque sería divertido leerlos, no tengo tiempo. Voy al más reciente.
6:35am.
My Confi Sis: Voy saliendo al trabajo… no me hagas irme hasta allá cuando salga
Obviamente está bromeando. Sin embargo sería divertido que sí viniera.
Hago a un lado esos pensamientos y le respondo.
10:07am.
Estoy viva. Ntp… anoche llegué tarde y estaba cansada… te llamo a la tarde, debo ir a mi siguiente clase :Becky