Cuatro Años

Capítulo 7 - Mini pizzas y mini secretos

Klonopin – Caleb Hearn

Becky

-Jueves 26 de agosto 2027-

11:15am.

La primera clase de hoy fue rápida. No fue tan pesada como esperaba.

Hoy cuando desayunaba me llegó un correo. Era el centro de copiado, habían aceptado mi solicitud. Además querían saber si podía empezar a trabajar esa misma tarde. Por supuesto que acepté.

Después de hablar con Zoe y Tommy por media hora.

Hay decisiones que no se pueden tomar a la ligera.

Estoy a las afueras del campus esperando a Sasha. Ayer hablamos por la tarde y me dijo que hoy iríamos a almorzar juntas.

- Vaya, vaya, pero si es la señorita Missing in Action en persona –de inmediato me giro y vaya sorpresa que me llevo al encontrarme a un chico rubio que me mira con cierta burla en el rostro.

- ¿Theo? –sí, estoy extrañada– yo eh… estoy esperando a Sasha –le explico.

- Me mandó buscarte –dice tranquilamente.

- Vale… yo… iré por mi camioneta.

- Sash me mandó buscarte y si llegas en tu camioneta lo menos que hará será llamarme Theodore hasta que se le pase el cabreo –dice, con una mueca de desagrado.

- En ese caso iré contigo –digo de inmediato–. Prefiero no volver a encontrarme a Sasha cabreada.

- ¿Fue ayer a tu casa? –pregunta, mientras lo sigo a su auto.

- Por un momento llegué a cuestionarme por qué no estaba en la cárcel bajo el cargo de la peor amiga del mundo –ironizo, logrando que él se ría.

Nuevo logro personal desbloqueado: Hacer reír a Theo.

- Sasha puede ser muy intensa cuando quiere, pero tiene un corazón precioso… solo dale tiempo –me pide.

- Y lo tendrá –le aseguro.

Y claro que lo haría. No cualquier persona va a tu casa a saber qué te pasó, si solo lleva conociéndote cuatro días.

Después de caminar un poco llegamos a su auto. Subo al asiento del copiloto y me abrocho el cinturón. Theo pone marcha atrás y salimos del estacionamiento.

El primero en romper el silencio es él cuando dice:

- Así que tú eres la chica a la que mi primo molestó hace algunas noches ¿cierto?

- ¿Tu primo? –pregunto extrañada.

- Sí… Wyatt me dijo que dijo que se equivocó de casa y llamó a la tuya cuando fue a llevarle un paquete a Sash –responde. Así que Wyatt es su primo.

- Eh… sí… sí, Wyatt llamó a mi puerta –digo, saliendo de mi momento de lapsus mental.

- ¿Te molesta si pongo música? –pregunta.

- Adelante.

La música va llenando el coche, reconozco algunas notas.

Starin´ at the ceilin´, tryna fight the feelin´

Creo que conozco la canción, es de Matt Hansen, tal vez…

Ahora menos puedo saber qué canción era.

Theo la acaba de quitar.

- Ash… seguro Wyatt dejó conectado su móvil anoche –se queja Theo, con una mueca–. Solo él soporta sus canciones deprimentes.

- La verdad no estaba mal… es una buena canción, por cierto.

Habló la experta en Matt Hansen que solo conoce “Break my bones” y “Break my heart”.

Theo solo asiente algo confundido. Y es que hasta yo estoy confundida ¿desde cuándo defiendo los gustos musicales de alguien?

Después de más de diez minutos de conversaciones triviales pasamos frente al “Conrad Park”.

- Hemos llegado, Becky –anuncia, tomando el celular para hacer una llamada–. Hola, linda, estamos fuera.

Lo sigo cuando se baja del coche. La fachada de la casa es preciosa. Tiene un estilo muy contemporáneo. Muros de concreto y suelos de cerámica. La puerta de la entrada es bastante grande, de esas de madera que seguro pesan más que mis traumas.

Theo se saca una llave del bolsillo y tras abrir la puerta entramos a la casa. Igual que la parte de afuera mantiene tonos de beige claro combinados con marrón oscuro. El salón es amplio, tiene un juego de sofás de cuero, en el centro de la pared hay un televisor que debe costar más que mi colección de libros.

Y eso ya es mucho decir.

Hay unas escaleras con baranda de cristal que conducen al segundo piso. Entramos a lo que es el comedor.

¿Si ubican esas pelis de familias con dinero que tienen un mega comedor y apenas alcanzan a comer todos juntos en navidad? Bueno, así es este.

Sigo caminando detrás de Theo hasta llegar a la cocina, donde están Sasha y Wyatt.

- que no, pesado, no le diré –resopla Sasha, que está recostada de la encimera con la cadera.

- Vamos, Sash… por favor, hazlo por mí –le pide Wyatt, mientras saca una bandeja del horno.

Es extraño tener esta vista de él. Es decir, siempre lo he visto con vaqueros y alguna camiseta o chaqueta. Ahora solo lleva un pantalón de pijama azul rey y una sudadera negra con las mangas subidas hasta los codos.

- ¿Interrumpimos? –pregunta Theo, llamando la atención de ambos.

- Llegan justo a tiempo –dice Wyatt, con media sonrisa y… ¿eso es salsa de tomate en su mejilla? Seguro que ya notó mi ceja levantada, porque me devuelve la mirada– ¿qué?

- Tú… eh… tienes salsa aquí –llevo mi mano a mi mejilla en un intento de mostrarle el lugar. Cosa que no funciona porque ahora también se ha llenado la nariz–. Ir al baño sería una buena idea –le sugiero.

- Será lo mejor –dice, sacándose las manos en una toalla. Cruza la cocina y ya cuando va a cruzar el umbral se gira y le lanza una mirada asesina a Theo–. Ni se te ocurra tocar mis mini pizzas –sentencia y desaparece por el pasillo.

Sasha y yo no podemos contener la risa cuando el rubio se cruza de brazos ofendido.

- Igual no me gustan –murmura.

- No seas tan infantil, cariño –le dice Sasha, mientras busca los platos en uno de los armarios de arriba–. A nosotros nos hizo ese puré de patatas con carne que te gusta –con ese dato le cambia el ánimo a Theo.

- Déjame te ayudo con eso –dice, acorralándola entre su cuerpo y la encimera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.