Cuentos Clásicos Contemporáneos. Erase una vez el mañana.

Cenicienta Zapatos Rotos y Hashtags

En un pequeño apartamento de las afueras de Madrid, vive Lucía Cendoya, una joven de 23 años que trabaja como repartidora de comida y estudia diseño de moda por las noches. Desde que su padre falleció, vive con su madrastra, una influencer obsesionada con su imagen llamada Verónica, y sus dos hijas: Sofi y Carla, que creen que el mundo gira alrededor de TikTok y los seguidores.

Lucía es invisible para ellas. Le toca hacer las tareas del piso, cuidar del gato, y a veces incluso ayudar con el contenido de las chicas. Nunca se queja, pero sueña con algo distinto. Diseña ropa reciclada con prendas viejas que encuentra en la basura o compra en mercadillos. Su cuenta de Instagram (@Cenizen) apenas tiene 200 seguidores, pero su estilo es único.

Una noche, Verónica recibe una invitación exclusiva para una fiesta organizada por Leo Montoro, un joven empresario dueño de la aplicación de moda más exitosa del país. La fiesta será en un rooftop del centro de Madrid, solo por invitación, con dress code estricto y transmisión en vivo.

Verónica y sus hijas se preparan para asistir, dejando a Lucía en casa. Pero entonces aparece Marina, la vecina hacker y fanática de la moda underground. Al ver la tristeza de Lucía, hackea la lista de invitados y consigue una entrada digital para ella. Juntas transforman un viejo vestido en algo espectacular. El único problema: las zapatillas recicladas que Lucía ha creado con retales de cuero solo aguantan hasta la medianoche, por un fallo en el pegamento térmico.

Lucía llega a la fiesta y causa sensación. Nadie la reconoce. Su cuenta explota en seguidores cuando alguien sube un video de ella bailando con Leo. Él queda fascinado no solo por su estilo, sino por su forma de ver el mundo. Pero cuando el reloj marca las doce, una suela se despega y Lucía sale corriendo, dejando atrás una de sus zapatillas.

Leo lanza un reto viral: #BuscaCenizen. Quiere encontrar a la chica del zapato. Mientras tanto, Verónica intenta apropiarse del crédito del diseño, diciendo que fue idea de sus hijas. Pero Leo no se deja engañar.

Días después, gracias al zapato personalizado, Leo encuentra a Lucía. No le ofrece un "felices para siempre", sino algo mejor: una colaboración para lanzar su propia línea de moda sostenible. Lucía acepta, con la condición de que sea ella quien diseñe, sin filtros ni apariencias.

Lucía se muda, deja atrás a Verónica y comienza una nueva vida, no como princesa, sino como diseñadora y empresaria. Su primer desfile se titula: Cenicienta no necesita un príncipe. Solo oportunidades.

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En el texto hay: adaptacion

Editado: 14.01.2026

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