Entonces él excavó y excavó en lo profundo, con el deseo maníaco de encontrar lo que tanto anhelaba. No le importó que sus manos se ensuciasen mucho, peor sus prendas de vestir, solo era un pequeño y mísero precio que pagar, algo insignificante.
Había buscado por muchos años lo que ahora muy pronto estaría entre sus manos, algo más.valioso que el oro mismo, sólo tenía que excavar y excavar. Le resultabase algo difícil pues no lo hacía ni con una pala ni con un pico, todo el trabajoso procedimiento lo había hecho con sus manos.
« Solo un pequeño y mísero precio» .
Su loca manía mezcla de obsesión sempiterna de encontrar y tener por fin aquello le daba fuerzas para seguir.
Todo el bosquejo que le rodeaba yacía silencioso, como si fuese que lo siniestros árboles y animalejos miraban muy atentos a la escena. Y siguió excavando.
No excavaba en la tierra ni amontonada piedras a un lado. Excavaba el vientre de su amada y amontonaba sus entrañas a un lado. Y al fin terminado el trabajo encontró lo que tanto buscaba y anhelaba (incluso en lo inconsciente del mundo onírico, en todo momento): Su corazón.
Y dijo acariciándolo:
—Si tú no quisiste dármelo entonces me lo robaré.
FIN