Soy de un pueblito al norte del país, un pueblo conocido por ser productor de maíz, actualmente soy empleado de la empresa que vende el maíz a todo el país los principales productores y vendedores. Pero hace años cuando aún éramos un pequeño pueblo que tenia unas docenas de hectáreas que eran mas grandes que el pueblo entero, fuí testigo de la bruja de los maizales. Era muy pequeño tenia escasos 10 años vivíamos cerca de los campos de maíz pasando la colina, mi papá como la mayoría trabajaba recolectando y sembrando el maíz, y siempre llegaba caída la tarde a casa luego de su jornada de trabajo, la cual empezaba desde las 6 de la mañana, mi papá siempre nos decía que no saliéramos a jugar a penas comenzara la noche ya que la bruja salía de entre los maizales a acechar, siempre creíamos que era solo una leyenda para asustar a los niños y que no salieran de noche por que los maizales eran enormes, campos con altos maizales y era muy fácil perderse siendo un niño que no conoce las tierras, y para que no se metieran a robar maíz. Pero fue un fin de semana cuando mis primos vinieron de visita salimos a caminar y a jugar por las calles del pueblo se llego la tarde, y estábamos lejos de casa pero aún y caminando no llegaríamos a tiempo a casa sin que nos sorprendiera la noche.
Decidimos tomar un atajo, y cortar por el campo que estaba cerca de mi casa, claro que mis primos no estaban de acuerdo pero nosotros estábamos seguros que sería mas fácil y asi evitariamos que nos regañaran por llegar de noche a casa, nos escabullimos en los campos había un silencio en todo el campo a lo lejos se oían los perros laldrar y el sonido de los grillos, y nuestras pisadas en las hojas secas del maiz del piso si caminabamos en direccion al norte saldríamos rápido y no tendríamos que rodear todos los campos para llegar a la colina que daba con mi casa, ibamos con nuestras linternas que apenas y aluzaban unos centimetros y nuestras raquetas por si nos encontrábamos a algun coyote cerca, nos adentramos todos, mis tres primos luis, juan, hugo y yo ibamos en fila caminando claro yo iba liderando la caminata, algo nervioso pero emocionado por fin estaba cruzando me guiaba con mi brújula que me había regalado mi papá, de pronto dejó de esucharse el ladrido de los perros y los grillos incluso nuestras pisadas ya no sonaban como si estuviéramos pisando el aire, mi brújula empezo a apuntar a todas direcciónes y nuestras linternas empezaron a parpadear hasta que se apagaron y nos quedamos a la deriva solo iluminados con la luz de la luna sin saber a donde dirigirnos. —Mejor nos quedamos quietos y esperamos a que amanezca y poder salir, ya no importa si nos regañan por no llegar a tiempo a casa—. Grité nervioso. Algo empezó a sonar justo enfrente de nosotros como si alguien se aproximará a nosotros, nos asustamos y empezamos a correr entre los maizales sin direccion alguna y sin ver absolutamente nada luego la escuchamos... Un grito que salió de la nada seguido de una enorme y escalofiante carcajada en ese momento empece a correr sin voltear y sin saber hacia donde corria solo queria salir de ahi sentia que el aire me estaba faltando... —No, ayuda!, me tiene, ayúdenme!— Escuché a lo lejos a mi primo Luis, de pronto senti que me jalaron de la camisa y todo se puso en blanco la respiracion se me fue creo que por instantes. Solo escuché un sonido de personas corriendo y gritando nuestros nombres.
Desperté en mi cama con 40 de temperatura y de aquel suceso no recuerdo más, solo lo que mis padres me cuentan, que escucharon el grito de la bruja en los maizales cerca de mi casa y a nosotros cuatro gritar todos se adentraron a buscarnos a mi me encontraron sin camisa y sin zapatos y con marcas en mi pecho, marcas como de mordedura de serpiente, casi agonizando pero de mis primos no quedó más que sus lamparas en el suelo y un calcetin no se supo más de ellos en la familia cuentan que a veces los escuchan gritar y pedir ayuda en los maizales lo cuales ya nadie entra de noche hasta la fecha, la policia dio por terminada la busqueda de mis primos alegando que los coyotes pudieron llevarselos. Pero todo el pueblo sabia que fue la bruja de los maizales, que ha estado dormida por años y me temo llegue a despertar un día.
Mi familia vendió a la empresa sus hectáreas, y nos fuimos del pueblo. Nos mudamos a la capital, y por asares del destino regrese de nuevo a este pueblo, la empresa colocó un granero gigante que da trabajo a mucha gente, pero nadie se queda en esta área. Todos cuentan que por las noches hay una mujer que diambula, que solo se ve por las cámaras de seguridad. Pero yo lo único que he visto es a mi primo Luis, sin camisa y descalzo llorando buscando por donde salir. Me a tocado verlo correr entre los maizales, como si eternamente quedará atrapado.