Cuentos cortos para una noche larga

El maniqui

Trabajo en una tienda de ropa de la ciudad de México, ubicada en pleno centro histórico, todos los días es un caos con tanta gente que entra y sale del local, un día la gerente nos dijo que nos quedaríamos a hacer inventario eso quería decir que trabajariamos toda la noche y medio día del día siguiente. Atrás en el almacén teníamos una área de descanso para cuando había que hacer inventario eran dos literas y dos catres, era mi primera ves quedándome en la tienda, llamé a casa para avisar que llegaría hasta la mañana al siguiente día, se llego la hora de cerrar para empezar el inventario y me ofrecí a ir por la cena y los snaks para comer mientras trabajamos .Justo enfrente del local estaba un callejón que de día era totalmente normal ver ahí algunas personas sin hogar descansar en ese callejón, pero nunca se quedaba nadie ahí lo cual me parecía algo extraño.

Cruzando la calle estaba ese callejón siempre en total obscuridad como las luces de al rededor no llegarán a iluminar ese osado rincón, a aproximadamente 15 metros estaba la tienda de conveniencia salí y regrese sin problema pero al llegar al callejón escuché que alguien me llamaba "Sandra..." escuche mi nombre, volteé y me acerque lento cuando mi compañero tocó mi hombro y dijo rápido —Ven! te estamos esperando, hay que cerrar la tienda por dentro por que sabemos como es esta ciudad. Me dijo mientras buscaba las llaves.

Empezamos a trabajar a eso de las 10 de la noche, cuando eran las 12:30 escuchamos que tocaban las persianas de seguridad de la parte de enfrente, nos asomamos a las cámaras y no habia nadie, particularmente no había nadie en la Calle. Continuamos nuestro trabajo, hasta las 2:30 de la madrugada paramos para hacer una siesta cuando de pronto tocan la puerta de la bodega, justo donde estabamos descansando. Mi compañero nuevamente se asomo a las cámaras y solo estaba un viejo maniqui parado ahí, regresamos a nuestra siesta pero podiamos esuchar que algo se arrastraba por fuera, como si arrastrarán un plástico hueco por el asfalto. Regresamos a trabajar en el inventario a las 7 de la mañana, ese dia no abririamos la tienda ya que al terminar nos iriamos a descansar a casa, no abrimos la persiana de la entrada pero ya empezaba a escucharse la gente pasar por las calles. Para cuándo nos fuimos de la tienda eran las 12 del medio dia, me toco sacar la basura y llevarla a los contenedores del callejon que estaba justo en frente y ahí había un maniqui viejo justo a lado de los botes de basura lo mire por unos instantes y juro que parecia que me estaba viendo que en cualquier momento iba aparpadear.

Pasaron los meses y siempre que al cerrar me tocaba sacar la basura sentía la sensación de que me observaban desde la obscuridad de ese callejón, nuevamente me toco quedarme a trabajar en inventario toda la noche, esta ves solo mi compañero, mi jefa y yo eran las 2 de la mañana cuando empezaron a golpear la puerta trasera con tal fuerza como si quisieran derribarla, de inmediato corrimos al cuarto de las cámaras y no había nada solo ... –Un momento, ese es el maniquí que estaba afuera a lado de los botes de basura. Dije con mucha seguridad y con la mayor confusión.

Es el mismo maniquí que estaba en el callejón la ves que salí a tirar la basura, y el mismo que vimos aquella noche que tocaron la puerta, eso no era posible ya que mi jefa dijo que no habían desechado ningún maniquí y ni siquiera se parecía a los de la tienda este estaba demasiado viejo y desgastado y si así fuera el camión de la basura ya se lo debería de haber llevado desde hace mucho tiempo, entonces ¿por que seguía aquí mismo?. Claro que parecíamos paranoicos culpando a un maniquí de vandalismo, realmente no tenia sentido y lo dejamos pasar, cuando fui a asegurarme que la puerta trasera realmente estuviera cerrada, me di cuenta que no lo estaba solo estaba puesta es decir parecía cerrada pero no lo estaba completamente. Escuché que algo se arrastraba, encendí las luces que daban luz a todo el almacén no quise acercarme a ver si alguien se habría metido a robar, hacer eso era muy arriesgado así que lentamente me fui y avise de lo que estaba pasando.

Mi jefa y yo nos escondimos en su oficina mientras llamábamos a la policia, mi compañero se quedo en el cuarto de cámaras nadie se quiso asomar o asegurar si realmente alguien se habría metido decidimos dejárselo a la policia ya que no teníamos posibilidad de defendernos si el maleante portaba alguna arma.

Mientras nos escondíamos escuchábamos como algo era arrastrado como una caja por todo el pasillo entre la oficina, el almacén y el cuarto de cámaras, de pronto vimos como alguien estaba de frente a la puerta podíamos ver su sombra por debajo de la puerta, y empezó a hacer un sonido, como un gruñido, se empezó a escuchar como si algo estuviera quebrándose y la puerta empezó a ser golpeada empezamos a gritar y lo que sea que había afuera siguió su camino arrastrándose. La policia llego y no encontraron nada, ni siquiera rastros de que alguien haya intentado meterse solo un viejo maniquí entre el almacén, la policía cuestionó si era de la tienda, a lo cual mi jefa alegó que no, de inmediato lo cargaron y lo sacaron a los botes de basura que estaban en el callejón.

En realidad no sabemos que paso esa vez, si fue nuestra paranoia y miedo de estar expuestos a algún desquiciado del centro o el cansancio de trabajar de noche con el inventario. Pero estoy segura que ese maniquí tiene vida propia... No puedo asegurarlo con pruebas visuales pero si con un pedazo de pie que encontre tirado. Era un pedazo de ese maniquí. Por que en la tienda los maniquíes que tenemos no son de porcelana, si o de yeso.



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En el texto hay: leyendas, suspenso, terror

Editado: 09.01.2026

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