Cuentos de la luna

Prólogo.

¿Qué significa ser yo?...
Nunca me lo pregunté.
Simplemente existo, aquí, entre “ellos”,
siguiendo un camino que nadie cuestiona,
un destino donde ni siquiera la existencia
se pone en duda.

Pero… ¿eso está bien?
¿Está bien vivir sin preguntar?
Entonces, ¿por qué aquel humano…
por qué me dijo esas palabras?
Todavía resuenan en mí,
como si hubieran despertado algo
que siempre estuvo dormido.

¿Quién soy?
¿Por qué existo?
¿Acaso mi existencia importa solo porque nos llaman “dioses”?
Yo no lo siento así.
No soy omnisciente,
no soy omnipotente.
Soy… limitado.
Atado a él, incapaz de alejarme.

Y nadie se acerca.
Nadie.
Porque no brillo…
porque mi luz no es mía,
es solo un reflejo,
un eco prestado.

Me miran de lejos,
me nombran, me veneran,
pero no me conocen.
Y yo, desde esta distancia infinita,
me pregunto una y otra vez…

¿Por qué soy la luna?




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