Cuentos de Tarek

Morpho

Había una vez, un pequeño capullo en medio de un bosque solitario.

Era la única que quedaba ya que sus demás hermanos y hermanas ya se había convertido en hermosas mariposas, y se habían ido.

Un hombre que le encantaba caminar en ese bosque la vió y decidí ver que pasaba con ella, todo los días pasaba por el mismo camino para ver si la pequeña mariposa salía. Tenía mucha curiosidad por ver lo hermosa que sería pero pasaban los días y ella un seguía en su capullo.

—¿Tendra problemas para salir? —Se preguntaba el hombre.

Y siguió esperándola, pero de repente uno de esos días que él la visitaba empezó a llover fuertemente, él sintió pena por ella pensando que tal vez moriría, pero aunque quisiera no podía intervenir y ayudarla así que solo le desea buena suerte al pequeño capullo.

Al día siguiente regresó preocupado, al buscarla ya no la encontré y se sintió triste.

—Lo siento —dijo y se dió la vuelta para irse pero entonces vio unas alas revolotear frente a el—. Estás bien —Sonrió alegré mirando a la hermosa mariposa con grandes alas azules.

Levantó su mano y ella se poso encima de esta. Vio lo hermosa que era, solo le deseo que fuera muy feliz y él siguió su camino.

La mariposa que volaba en el mismo lugar que había estado el hombre, se preguntaba quien era él y porqué se sentía muy agusta a su lado. Entonces empezó a seguirlo y cuando estaba cerca de él empezo a revolotear de nuevos a su alrededor.

—Me seguiste... Creo que te agrado —Él estaba muy feliz.

~Si, me agradas ~Escucho los pensamientos de la mariposa.

—¿Entonces quieres venir conmigo? —

~¡Si! ~Ella voló alegre para después posarse encima de su cabeza.

—Entonces, ¡Vámonos! —Y así ambos empezaron su camino.

Estuvieron juntos muchos días, pero una mañana ella vio como otras mariposas volaban y caían, cuando se acercaba a ellas estás les decía que estaban muriendo.

Entonces empezó a preocuparse, le encantaba estar juntos al hombre y deseaba estar siempre con él, pero no quería morir y tenía miedo hacerlo.

Él noto que algo le pasaba a su pequeña amiga así que la tomo entre sus manos y le pregunto que le pasaba.

Ella triste le contó. ~Mi especie no vive mucho tiempo, y no quiero morir. Quiero estar juntos a ti mucho tiempo ~

—¿No quieres dejarme solo? —

~Quiero que sigamos siendo amigos y que estemos juntos por siempre ~

Él se rió un poco, le conmovió sus palabras y la acercó a a su cara.

—No te preocupes. Yo también quiero que sigamos siendo amigos por mucho tiempo —

Colocó a la pequeña mariposa en su cabeza.

—Desde que viniste conmigo tu destino cambió. Desde ahora tu vivirás por siempre a mi lado, y dónde sea que yo vaya tú me acompañaras —

Así la pequeña mariposa dejo de preocuparse de la muerte y de su futuro, solo confío en lo que dijo su amigo. Pasaron muchas cosas juntas y aunque algunas veces se separaban siempre terminaba encontrando la manera de reencontrarse, y así los dos vivieron juntos por toda la eternidad.

Fin.




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