Hace cientos de años, en lo profundo del bosque existió una manada de ciervos. De ahí nació uno especial, él era albino.
Al ser diferente fue rechazado y abandonado por sus propios padres, el pequeño ciervo abandonado trato de sobrevivir como pudo. Muchas veces vio otras manadas de ciervo he intento acercarse a ellos con la intención de integrarse y poder tener una familia, pero estos al ver lo diferente que era rápidamente lo evitaban y se iban.
Después de tantos rechazos, maltratos y demás, decidió sobrevivir solo... Le costó mucho, viajo solo y estuvo en riesgo constantemente, pero no sé daba por vencido.
Su color blanco lo hacía destacar mucho, casi no podía ocultarse y solo llamaba la atención de los depredadores aunque de vez en cuando trataba de enfrentarlos, pero un día cuando se disponía a buscar comida y refugio fue emboscado por lobos.
El joven ciervo apenas podía hacer algo para defenderse contra uno, pero ahora era un gran número que lo amenazaban y no sabía que hacer, solo podía pensar que había llegado su momento... Aun así no iba a dejar de luchar aunque estuviera muriendo.
Este rápidamente escapó, pero fue alcanzado, atacado y mordida.
Cuando iban todos a atacarlo se escuchó un fuerte disparo.
—¡Bang! —El sonido resonó en todo el bosque.
Todos se detuvieron, el joven ciervo aprovecho el momento y seguido corriendo, a lo lejos vió criaturas extrañas jamás antes vistas por ellos.
Corrió lo más rápido que pudo y al creer que ya estaba estaba salvo cayó en una trampa, su pierna había sido atrapada.
El joven ciervo intento de todo para poder liberarse, pero lo único que logró fue desangrarse, poco a poco iba perdiendo fuera y la consciencia hasta terminar desmayadose.
Entonces una pequeña mariposa azul que pasaba por el lugar lo vió y se posó sobre el cuerpo del ciervo, espero unos segundos para después batir sus alas de nuevo en ir hacia otra dirección atrayendo a un misterioso ser que decidió ayudar a la criatura herida.
Este lo tomo en brazos y lo llevo hacía su pequeña casa en lo profundo del bosque, ahí lo curo y mantuvo a salvo hasta que despertara. Después de varios días logro despertar, pero se asustó al ver al hombre que lo había ayudado, este trato de tranquilizarlo y conforme paso el tiempo ambos se hicieron amigos.
Al estar recuperado, el ciervo regresó al bosque y el hombre pensó que ya no lo volvería a ver, pero estaba equivocado.
El ciervo se iba de mañanas y regresaba por las noches a dormir a la casa del hombre, ese ya era su hogar y solo regresaba al bosque a vigilar y ayudar a quien lo necesitará.