Érase una vez, una mujer embarazada que en un día lluvioso dió a luz, y nació un niña.
Todos los presentes en aquel nacimiento, creyeron que la pequeña bebé era un ser de mal augurio ya que nació en un día de tormenta y tragedia.
Al día siguiente de a ver nacido, su madre la gran duquesa la despreció y la envío a un anexo lejos de la mansión con una vieja sirvienta.
Todos hicieron como si aquella pequeña niña jamás hubiera existido, y la gran duquesa "adoptó' otra niña que había sido de su gran amor. Aquella niña fue cria y mimada por todos en la gran mansión, y se olvidaron por completo a la verdadera princesa del gran ducado.
La pequeña princesa vivió y creció siendo una simple niña, hasta que lamentablemente un día la sirvienta falleció y la niña se quedó sola y tuvo que valerce por si misma.