Cuentos de terror para estudiantes estresados {1}

4: No qué a quién madruga, Dios le ayuda?

El sol apenas comenzaba a asomarse por el horizonte cuando el despertador sonó estridentemente, sacándome de un sueño inquietante. Me senté en la litera inferior, parpadeando repetidas veces mientras mi cerebro terminaba de encenderse. Raphael ya estaba despierto, como siempre, revisando su teléfono con una expresión concentrada. Me estiré, sintiendo cada músculo adolorido, como si hubiera corrido una maratón, lo cual en teoria no estaba tan lejos de la verdad.

—¿Dormiste algo?— Preguntó Raphael sin levantar la vista de la pantalla.

—Lo suficiente.— Esquivé, bajando de la cama y buscando algo de ropa en mi maleta. Elegí una sudadera cualquiera y unos pantalones de cargo. Raphael, por otro lado, ya estaba vestido con una camiseta de un verde que francamente se me hizo similar al vomito y unos jeans ridículamente ajustados.

Fue entonces cuando noté que había otra persona en la habitación. Nuestro compañero de cuarto estaba en la cama que había reclamado al poner sus maletas antes, leyendo un libro con atención.

Lo había escuchado entrar anoche, pero por razones obvias no había estado de humor para mantener una conversación casual, eligiendo fingir estar dormido en su lugar.

—Buenas.— Dijo con una voz tranquila, sin apartar la vista del libro.

—Buenos días.— Respondimos a la vez, mientras yo aún trataba de encontrar mi cepillo de dientes.

—Gabriel, ¿cierto?— Le oí cuestionar a Raph, probablemente en un intento por sacarle conversación, aunque bastante obvio en mi opinión, después de todo los nombres y apellidos de los tres estaban pegado en un papel sobre la puerta de la habitación.

—Yep.— Contestó el susodicho, cerrando el libro antes de mirarme fijamente unos instantes mientras decía.

—Deberías ver a un doctor por esa catatrenia.—

—¿Cata-qué?— Quise saber, más la respuesta nunca llegó, en su lugar este se enfocó en preparar su mochila, sumiendo la habitación en un silencio momentáneo, que por supuesto, Raphael no dejó asentar.

—Tenemos que prepararnos para la primera clase.— Dijo Raphael, cambiando de tema. —No quiero llegar tarde, me toca Biología I y todos dicen que el profesor es un ogro.—

Asentí, volviendo a enfocarme en alistarme. Gabriel también comenzó a prepararse, y pronto los tres estábamos saliendo del dormitorio en la misma dirección, pues aparentemente a todos nos tocaba en el edificio cuatro.

—¿Qué clases tienen hoy?— Preguntó Raphael.

—Estadísticas.— Respondí, sacando mi horario. —Historia colonial I, y después... Introducción a la Anatomía.—

—Yo también tengo Historia Colonial I.— Comentó Gabriel, volteando ligeramente en nuestra dirección. —Parece que estaremos juntos en esa clase, por lo que leí, solo tiene un profesor.—

Raphael se unió. —Yo tengo Biología primero, luego Historia.— Revisando su propio horario.

Llegamos a nuestro primer edificio de clases, un edificio de ladrillo rojo que parecía antiguo pero bien mantenido. Los estudiantes se agrupaban alrededor de las puertas, algunos todavía esperando que las aulas se abrieran.

Luego de encontrar el salón tomé el asiento más cercano a la entrada, tratando de concentrarme. Sin embargo, la biblioteca seguía rondando mi mente.

Sabía que eventualmente tendría que enfrentar lo que había visto, pero por ahora, me enfoqué en lo que estaba frente a mí: El pizarrón lleno de operaciones matemáticas.

La mañana pasó rápidamente entre presentaciones de profesores, ejercicios sobre expectativas sobre el semestre y la entrega de planes de estudio. Intenté mantenerme enfocado, tomando notas y participando en las discusiones, aunque mi mente volvía constantemente a la biblioteca y a los ojos rojos que me habían perseguido en mis sueños.

Cuando por fin tuve un momento para desayunar, me encontré con los chicos en la cafetería. Gabriel estaba sumido en un libro mientras Raphael estaba en plena verborrea contándole sobre una tarántula que había encontrado camino a sus clases de biología, misma que aparentemente ahora descansaba en un frasco con tierra de tapa agujereada encima de la mesa.

—... Y creo que tiene cara de Fido, pero su nombre es Albert.— Culminó Raphael, masticando un trozo de pan, antes de dirigirse a mí. —Hey, ¿Qué tal tu primera clase?—

Encogerme de hombros fue mi única respuesta, antes de tomar asiento. —... No puedo dejar de pensar en lo que vi anoche.— Admití después de un rato, mirando a mi alrededor para asegurarme de que nadie nos escuchara.

Gabriel levantó la vista de su libro, súbitamente interesado.

—¿También viste a las estatuas?— Cuestionó Gabriel.

Raphael frunció el ceño, por un momento pareciendo tan confundido como yo.

—¿Las estatuas? ¿Qué tienen?— Cuestioné yo, genuinamente perdido al respecto.

—... Nada.— Y tan súbitamente como había alzado la mirada Gabriel la volvió a bajar, concentrándose en su libro de nueva cuenta, más al parecer no lo suficiente como para quedarse fuera de la conversación. —¿Qué fue lo que viste exactamente? —

—No lo sé...— Respondí, frotándome la sien mientras trataba de ordenar mis pensamientos. —Era como una sombra, solo pude ver unos pies torcidos y unos ojos... Rojos, ojos rojos.—

Gabriel asintió lentamente, como si considerara mis palabras.

—Eso suena como algo que deberíamos investigar más a fondo.— Dijo, cerrando su libro con un gesto decidido.

Raphael dejó de masticar su pan y nos miró a ambos. —¿Qué deberíamos investigar?— Repitió, con cierta confusión en su voz. —¿Los tres? Osea, yo estoy dentro, pero me sorprende que ustedes quieran.— Dicho eso, me miró fijamente a mi, como quien buscaba asegurarse.

—Duh.— Respondió Gabriel, como si incluirse fuera lógico. —Pero no hoy. Necesitamos recopilar más información antes de que siquiera se les ocurra volver allí. Tal vez podríamos empezar por hablar con la bibliotecaria en su descanso. O con algunos estudiantes mayores, ver si han escuchado algo.—



#657 en Thriller
#275 en Misterio
#369 en Joven Adulto

En el texto hay: suspenso, amistad, univesidad

Editado: 13.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.