Cuentos - Parte I

Nuevo siglo


Transcurría el año 1900, a meses del nuevo siglo, y Viktoria esta en su tercera sesión semanal de anatomía, en su clase de piano. Ella es la hija mayor de 4 hermanas, vive con ellas, junto a su padrastro y su madre. Una de las casas más envidiadas del barrio, no solo por su imponente estructura y tamaño, si no por el ambiente interno. Llena de amor, comprensión, respeto, igualdad y unión. Los comentarios cuando su madre se volvió a casar antes de la “cuarentena” social que deben cumplir las viudas, su padrastro los convirtió en envidia. De un marido agresivo, al que le deba vergüenza salir con ella y la culpaba de solo parir mujeres, en vez de hombres que continuaran con el linaje de empresarios zapateros, pasó a otro que la respetaba y amaba. Con un próspero negocio innovador de postres y dos hijos herederos, no había mucho más de que preocuparse y el hombre podía estar con la mujer que amaba desde su juventud.

—¿Hoy tienes lección de piano, Viktoria? —le pregunta su madre en pleno desayuno.

—Sí, el maestro hoy evaluará mi avance con la obra de Reynaldo Hanh.

—¡Oh! que maravilla, ya quiero escucharte, hija. La fiesta que daremos con tu talento para fin de año será extraordinaria, digna de un nuevo siglo —todos en la mesa ríen suavemente por la ocurrencia de la mujer, aunque a Viktoria no le causa mucha gracia, porque su avance no es tan prominente como todos creen.

—Por cierto, hoy tu hermana va a la dulcería —le informa su padrastro —, así que te acompañará tu hermano, que estará libre —ella no contaba con ello, pero asiente cortés y obedientemente.

La joven tenía un trato con su hermanastro muy diferente al que tiene con sus hermanas, por obvias razones, y alguna que otra extra, como un muy notado enamoramiento del muchacho hacia la rebelde de la familia, aunque ella no planea casarse aún, solo se ve en el altar con Esteban, único heredero de un imperio textil, y principal pretendiente de Erika, su pesadilla de la que pronto quiere despertar.

Con su hermana más cercana hace tratos, mientras Viktoria va a su clase, ella va a encontrarse con el cartero, su inocente aventura que no pasa de miradas, poemas y algunos dulces caseros. Pero con cualquier otro acompañante se complica más. Por muchas opciones que intentó darle a su hermanastro para que se quedara fuera del salón, este no aceptó. Al escuchar la práctica de la joven, junto a la notoria incomodidad maestro-alumna, supo que no era precisamente para las lecciones de música a lo que su media hermana, de la que está enamorado, iba entre 3 y 4 sesiones a la semana.

Por sus infinitas sospechas, el hermanastro insistió en acompañarla muchas veces, pero su trabajo se lo impedía, y mientras él espera obtener pruebas para alejarla de ese maestro, Viktoria aprendía sobre la reacción de la piel al contacto con ciertos elementos, del sistema circulatorio, la ubicación de los órganos en el ser humano y la fragilidad de la vida que se ve pendiendo de un hilo, cuando cualquiera de estos sistemas, o todos juntos, son atravesados con un cuchillo de cocina. El mismo que usan para degollar las gallinas en un festín.

—Tú hermano podría ser tu primera práctica —le dice su maestro terminando de abotonar su vestido, y dándole un suave beso en los labios—, así dejará de molestarte.

A Viktoria la idea de su amante le retumbó en la cabeza, cada día más y más. Su maestro de música se convirtió en su ángel guardián, el único con el que puede compartir su curiosidad sobre la vida y la muerte, así como el poder decidir si le quitas a alguien una para llevarla a la otra. La pasión y el sexo, eran añadiduras en su relación. A ella, le atrajo sobremanera los mensajes entrelíneas que el maestro pensaba en voz alta, con los que la joven concordaba.

—¡Qué ruidosa es esta mujer que tengo por vecina!, ojalá su marido llegue de malas y la lance por las escaleras, así nuestras clases serían más tranquilas —le dijo en la segunda lección de piano, y con una media sonrisa, miró a su alumna para confirmar si ella era la joya que tanto buscaba o era otra del montón. Y tanto así lo fue, que no solo le sonrío por estar de acuerdo con su cruel opinión, y tener esa primera conexión de pensamiento hostil, si no que se quedó con él, más de lo que el mismo maestro imaginaba.

La joven encontraba fascinante aquella vehemencia que su maestro exponía, cuando se encontraban a solas, para explicarle, no solo todo lo que había aprendido de forma autónoma sobre anatomía, si no el como las adaptaba, no para salvar vidas, por el contrario, para quitarlas. Nunca había sentido nada igual, no había conocido a nadie igual, le enamoró un instinto desconocido que vio reflejado de ella y nunca supo qué era hasta que las clases avanzaron, conociendo las pocas pero meticulosamente planeadas victimas del hombre, y descubrió la psicopatía racional compartida, para la suerte de ambos y la desgracia de muchos.

En la monumental fiesta de la familia, para recibir el año nuevo, uno de los invitados especiales es el talentoso, solitario y raramente soltero, maestro de piano. En una semana planearon la muerte del hermanastro, y a una hora del brindis lo ejecutaron. Engañado, el joven fue con Viktoria a la parte de atrás de la casa, mientras todos se deleitaban con la música en el salón. Ella saca un reluciente cuchillo de su vestido y lo clava, sin pensar ni calcular, en el enamorado corazón de su medio hermano. Sabe exactamente dónde está la aorta, ya no necesitaba de su maestro, está era su prueba práctica de fuego, su iniciación. Limpia y envuelve el cuchillo en un delantal de alguna de sus criadas, a la que luego inculparan del fatídico e inhumano suceso.



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En el texto hay: fantasia, drama, thriller asesino

Editado: 11.06.2026

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