Cris era un joven de 16 o 15 años, tuvo un accidente de carro que le dejó una horrible cicatriz en la cara y unas lesiones en el cuerpo, las lesiones sanaron pero la cicatriz quedará para siempre, Cris era un chico que cuidaba su imagen, nunca iba mal vestido pues como le dijo una vez su madre : Como te ven te tratan, por lo que el accidente lo hizo caer en una depresión gigante, no quería ver su rostro desfigurado ni en foto, falto al colegio por mucho tiempo, pero su madre lo obligó a volver. Ese día despertó a la hora de siempre, rodeado entre sábanas tapandole la cara, se levantó y tapándose la cara con una toalla se fue al baño para tomar una ducha, después de eso tomo su toalla y se secó el pelo, se tapó desde la cintura con la toalla y paso por el lavado, allí vio su rostro por unos instantes, había una cicatriz que iba desde la barbilla hasta la nariz, otra desde la parte baja de su mejilla derecha hasta las entrada izquierda de su frente se divide en 4 cicatrices en la parte final, y en su ojo izquierdo había quedado una horrible mancha verde. Se tocó la cara con algo de asco y un poco de miedo, entonces apartó la vista para no seguir mirando, cuando estaba por irse escuchó un sonido detrás de él, volteo para ver que era y entonces una voz le dijo. ''¿No te gusta algo de ti? Puedo cambiarlo'' Cris entró de nuevo al baño buscando de donde venía la voz, cuando volteo al espejo vio a un ser hermoso de mirada hermosa, nariz respingada y barbilla perfecta. Le dijo que si él quería podía cambiar su forma física y volverlo igual de hermoso que él, lo único que tendría que hacer es enjuagarse la boca y escupir al espejo, así abriría la barrera que impedía tal cambio. Así lo hizo y entonces vomitó y de su boca salio pelos, carne y un poco de sangre, cuando paró vio al espejo y vio que sus cicatrices habían desaparecido, volvió a ser el mismo antes del accidente, sonrió y fue a la escuela siendo el chico mas feliz de su salón, al día siguiente amaneció con la cabeza debajo de la almohada, se dirigió otra vez a la ducha, al salir de esta volvió a mirarse en el espejo y vio de nuevo su rostro desfigurado, además vio su cuerpo demacrado, estaba demasiado flaco a verse en el espejo se vio horrorizado, no sabia que pasó, y entonces volvió a escuchar esa voz, le explicó que los efectos duraban un día, le hizo la misma oferta con el mismo precio y accedió, esta vez vomitó coágulos, y sangre, al finalizar se sintió mareado pero según él valía la pena, el cuerpo se infló de músculos y más tejidos, volvió al colegio feliz. El tercer día amaneció mucho más flaco parecía, los huesos se le notaban, los clavos que le pusieron en su pierna eran demasiado notorios y en la espalda tenía una cicatriz enorme, apenas pudo caminar al baño, se vio en el espejo y vio su cuerpo demacrado y luego vio el rostro del espejo, le explico por fin que cada vez que hacen el intercambio él va consumiendo su cuerpo hasta formar el suyo propio, por las noches sale a su cuarto para sacarle la carne del cuerpo, la sangre que vomita en las mañanas son residuos de sus operaciones, ahora es demasiado tarde, después de la segunda no hay retorno, Cris esta destinado a ser consumido por completo esa noche, vomitó más sangre, esta vez no hubo cambios, solo dolor. No fue al colegio ese día, se negó, le dijo a su madre que no se vé bien a lo que ella le respondió que se vé como vá al colegio todos los días. Esa noche no pudo dormir, el miedo no lo dejaba pero hubiera sido mejor si hubiera dormido. A mitad de la noche escuchó ruidos en su armario, se abrió lentamente y de allí salió un hombre con un hueco en donde debería estar la cara, se podían ver sus músculos y sus ojos, no dijo nada, solo empezó a consumir el cuerpo de Cris como si de un cerdo se tratara. Él no podía gritar ni moverse, solo sentir, y sintió todo hasta que no quedó nada y entonces despertó en una habitación oscura. Allí miró un cuadro donde habia una persona viendo, ahora estaba dentro del espejo