Cuerpos Prestados

CAPITULO 3: EL CHICO NUEVO

Sofía

​Quiero que me trague la tierra. No, en serio, desearía que el piso del salón se abriera en este mismo instante y me absorbiera para no volver a salir nunca

​Siento la cara ardiendo, caliente como un horno, y las lágrimas agolpándose detrás de mis ojos. Qué vergüenza tan inmunda. Nos volvieron a humillar, nos trataron como la peor basura del mundo... y lo peor de todo es que fue justo enfrente de Leo. Mi amor, Leo. El chico más hermoso de todo el universo, con sus ojos tranquilos y esa forma de caminar que hace que el resto del salón desaparezca. Verlo ahí parado, escuchando cómo Mateo me decía que mis mechones eran una cortina para taparme la papada, me destruyó por completo

​Me encogí en mi puesto tanto como me fue posible, apretando la mandíbula para que no me temblara el labio. Sentí la mirada protectora pero furiosa de Lauren a mi lado. Sé que ella me quiere defender, pero nada de lo que hagamos puede quitarme la humillación de encima

​El chirrido de la puerta principal rompió la tensión en el aire. El profesor de Sociales entró al salón cargando su maletín pesado y un borrador lleno de tiza.

​—A ver, jóvenes, guarden silencio y mantengan el orden, por favor —dijo con voz cansada, golpeando suavemente el escritorio para acallar los murmullos de Mateo y sus amigos

​El salón tardó unos segundos en calmarse, pero la autoridad del profesor terminó imponiéndose. Me acomodé los mechones de cabello una vez más con los dedos temblorosos, bajando la vista al cuaderno para evitar la mirada de cualquiera.

​—Antes de iniciar la clase de hoy —continuó el profesor, acomodándose las gafas sobre el puente de la nariz—quiero presentarles a un nuevo compañero que se integra a la institución a partir de hoy. Viene tras la reubicación de su familia desde Canadá, así que espero que le den una cálida bienvenida y lo ayuden a adaptarse a la institución

Acto seguido, cruzó el umbral un chico alto... decir alto se queda corto, ¡era ALTÍSIMO! Llevaba el uniforme de la institución perfectamente puesto, caminaba recto con una postura increíble y traía la mochila colgada en un solo hombro. Se paró justo enfrente del salón, al lado del escritorio del profesor

​—Hola a todos, mi nombre es Liam Desmond. Tengo 16 años y soy de Canadá —hizo una breve pausa mientras se pasaba la mano por el cabello desordenado y se acomodaba los lentes sobre el puente de la nariz. Era verdaderamente guapo aquel chico— Me gusta esquiar y espero llevarme bien con todos.

​—Muy bien, un gusto conocerte, Liam. Eres muy alto para tener solo 16 años —comentó el profesor, mirándolo hacia arriba con evidente sorpresa

​—Emm sí, voy a cumplir 17 en un mes —respondió Liam con una voz tranquila

​—Eso es excelente. Pues bienvenido a tu nuevo salón de clases. Por favor, acomódate en uno de los puestos libres... si quieres, al lado de Lauren —dijo el profesor, señalando con el bolígrafo el pupitre vacío justo a la izquierda de mi mejor amiga

​De reojo vi cómo Lauren se ponía rígida y tensa en su asiento al instante.

​—¡Uy, profesor! ¿Al lado de Willy? —soltó Camila entre risitas pesadas, haciendo que varios en el salón soltaran la carcajada, comparándola otra vez con la ballena

​—¡Silencio, Camila! No seas grosera —la reprendió el profesor con tono firme, dándole un golpe seco al escritorio.

​—Si no hay problema, profesor, gracias —dijo Liam sin prestarle la más mínima atención al comentario pesado de Camila.

​Camino a pasos largos, se acercó hasta nuestro lado y, acto seguido, se sentó en el puesto vacío al lado de Lauren. Nos miramos nosotras dos por un segundo, conteniendo el aliento, sin poder creer que el chico nuevo terminara metido justo en nuestra esquina del salón

La clase de Matemáticas pasó volando, o al menos para mí, que estuve todo el rato con la cabeza agachada, intentando pasar desapercibida y rogando que nadie volviera a acordarse de mí.

​Al sonar el timbre para el cambio de bloque, entró la profesora de Literatura. Saludó al grupo, notó la presencia del chico nuevo y caminó hacia su escritorio con la lista en mano.

​—Buenos días a todos tu eres Liam el chico nuevo me imagino, bienvenido —le dijo con una sonrisa amable— Para la clase de hoy vamos a trabajar en parejas resolviendo las páginas 45 a la 48 del libro de texto. Como todavía no tienes el material, debes hacerte con un compañero para que puedan desarrollarlas juntos

​Sentí la tensión en nuestro rincón del salón al instante. Mateo y Camila se voltearon a mirarse con sonrisas burlonas, esperando ver a quién elegía o si la profesora lo mandaba a la fuerza con alguno de los "populares"

​Pero Liam ni lo dudó. Ni siquiera volteó a mirar a los demás que levantaban la mano para llamarlo porque obviamente un chico alto guapo y de Canadá ya todos querían ser sus amigos. Se giró directamente hacia la izquierda, apoyó un brazo en el pupitre de mi mejor amiga y se inclinó un poco

​—¿Me puedo hacer contigo? —le dijo a Lauren, demasiado cerca, con una voz tranquila

​Lauren pegó un brinco en la silla, sobresaltándose por completo. Abrió los ojos de par en par y se quedó helada, pegando la espalda al respaldo del pupitre como si un rayo acabara de caer al lado de su mesa

​Volteé a verla disimuladamente desde mi puesto, conteniendo la respiración. Nadie en este salón, y menos un chico lindo, le hablaba a Lauren con tanta naturalidad

—Umm... sí, no hay problema —respondió rápidamente, tropezándose un poco con sus propias palabras mientras intentaba recuperar la postura

​A partir de ese momento, la clase de Literatura fue un espectáculo digno de ver. Durante todo el bloque mantuve la mirada fija en mi libro para disimular, pero de reojo no podía perder de vista la escena. Mi mejor amiga estaba roja como un tomate, literalmente derretida en su puesto

​Cada vez que Liam se inclinaba sobre su escritorio, borraba una respuesta en el libro y la miraba a los ojos para explicarle con una paciencia infinita por qué esa no era la opción correcta, Lauren se ponía más rígida que una estatua. Él le hablaba con total tranquilidad, señalando las líneas del texto con su esfero, rozando sin querer el borde del brazo de Lauren



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En el texto hay: #amigas, #romace, #peso

Editado: 28.09.2026

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