Culpa al Corazón

Capitulo 5

A Mazie le gustaba el ambiente festivo de Charleston. El casco antiguo de la ciudad estaba más bonito que nunca en diciembre. El sol brillaba, no había demasiada humedad y la exuberante vegetación adornaba todas las balaustradas y los balcones. Había diminutas luces blancas y lazos rojos de terciopelo por doquier.

A Mazie lo que más le gustaba era la Navidad. Su vida nunca había sido un cuento de hadas. Nada de veladas frente a la chimenea con sus padres leyéndole cuentos. A pesar de la fortuna de los Tarleton, sus padres habían sido unas personas difíciles. Pero no le importaba. Desde el fin de semana de Acción de Gracias hasta el día de Año Nuevo, se dejaba llevar por la época de la armonía y los buenos deseos.

Por desgracia, los pecados de J.B. eran demasiado crueles como para incluirlo en la lista de Santa. Mazie todavía quería encontrar la manera de hacerle sufrir sin poner en peligro su negocio.

Cuando al día siguiente la agente inmobiliaria llamó con otra nueva oferta de J.B., no le dijo que no de inmediato. En vez de eso, escucho el discurso apasionado de la mujer. Cuando hizo una pausa para tomar aire, Mazie respondió en un tono de voz modulado y excepcionalmente amable.

–Por favor –dijo cortésmente–, dígale al señor Vaughan que si tanto interés tiene en comprar mi propiedad, tal vez debería venir por aquí y hablar conmigo en persona. Esa es mi condición.

Entonces, una vez más colgó el teléfono.

–Bueno –dijo Gina–, esta vez no le has colgado inmediatamente. Supongo que es un avance.

–Veremos qué pasa ahora. Si J.B. quiere comprar este sitio, va a tener que dar la cara.

Gina palideció y agitó la mano en el aire.

–¿Qué te pasa? –preguntó Mazie frunciendo el ceño.

Su amiga estaba tan pálida que sus pecas destacaban. Además, los ojos parecían a punto de salírsele de las órbitas y emitió un sonido inclasificable.

Al ver que Gina permanecía inmóvil, Mazie se volvió para ver la causa de su extraño comportamiento. Entre el grupo de mujeres de mediana edad que acababa de entrar en la tienda, estaba J.B. Vaughan.

–Hola, Mazie –dijo sonriendo con atrevimiento–. Hace tiempo que no nos vemos.

Su voz la envolvió como la miel cálida. ¿Por qué le resultaba tan sexy? Aquel hombre parecía salido de una fantasía. Llevaba unos vaqueros y unos zapatos de piel italianos. Sus hombros anchos se adivinaban bajo la chaqueta de lino que llevaba abierta sobre una inmaculada camiseta blanca y que dejaba adivinar su abdomen esculpido.

Vaya. Había pedido que fuera a verla en persona sin pensar en lo que implicaba. Mantuvo la compostura y disimuló la sorpresa que le producía verlo.

–Hola, J.B.

Echó un vistazo rápido a su reloj y se dio cuenta de que era imposible que hubiera tardado tan poco en llegar, a menos que hubiera decidido de antemano enfrentarse a su negativa cara a cara...



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En el texto hay: pasion, romance, drama

Editado: 14.03.2026

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