Sábado. 21 de octubre
Nunca pensé que terminaría aquí. Cuando llegué a esta ciudad, me dije a mí mismo que sería un nuevo comienzo. Nadie me conocía, nadie sabía nada de mi pasado en Gratanova. Un borrón y cuenta nueva. Estaba cansado de todo lo que había dejado atrás o al menos, eso me gusta decirme.
Gratanova siempre ha tenido mala fama. Bandas, peleas callejeras, historias de mafias que parecen exageradas pero que en realidad no lo son. Pero a mí nunca me afectó demasiado. Crecí en un barrio normal, con una familia normal.
Mi padre trabaja en una empresa textil y mi madre es enfermera. Me dieron una vida tranquila dentro de una ciudad que no lo era. Me mantuve lejos de los problemas, lejos de las pandillas, lejos de todo lo que pudiera joderme el futuro.
Hasta que me lo jodí yo mismo. No porque me metiera en problemas con la gente equivocada, sino porque confié en la persona equivocada.
Hace poco más de medio año, mi vida giraba en torno a una persona, Amanda, mi ex. Pensé que éramos el uno para el otro, que ella me entendía cómo nadie. Durante casi un año y medio di todo por esa relación, y ella... Ella se encargó de destrozarme poco a poco sin que me diera cuenta. Manipulación, celos, control... Me hacía sentir que sin ella, yo no era nada. Que tenía que demostrarle cada día que valía la pena estar conmigo. Que debía alejarme de mis amigos porque ellos "no me entendían como ella". Al final, me acabé dando cuenta gracias a esos amigos que siguieron ahí pese mi estúpido comportamiento y decidí dejarla cuanto antes.
No quería quedarme en Gratanova después de eso. No porque odiara la ciudad, sino porque no soportaba la idea de seguir viendo los mismos lugares, de cruzarme con las mismas personas, de sentirme atrapado en todo lo que pasó.
Así que me fui.
Y aquí estoy ahora, en Jorvik, en una ciudad nueva, con gente nueva. Me prometí que esta vez haría las cosas bien. Que haría nuevos amigos, disfrutaría la universidad, viviría el presente sin que nada del pasado me jodiera. Pero parece que siempre hay algo que me recuerda que no todo es tan fácil.
Estoy camino del piso de Atenea, quedamos para ver el final de Atack of Titans juntos. Recuerdo el primer día de clases, cuando Dylan y yo le conocimos. No era como el resto. No hablaba demasiado, pero cuando lo hacía, era muy amable. Tenía una mirada fría, como si fuera alguien que también había pasado por mucho. Tal vez eso, y el hecho de que compartamos algunos hobbies fue lo que hizo que nos hiciéramos tan amigos.
Aunque ahora... Nos siento distantes. Supuestamente no ha pasado nada entre nosotros, pero las cosas han cambiado con el grupo, y eso nos afecta indirectamente. Es algo que sigo sin entender. Hace unas semanas todo estaba bien en el grupo. Hablábamos, nos reíamos en clase, incluso las veces que quedamos fue todo estupendo... Y de repente, todo eso se acabó.
Atenea dijo que ellas la estaban alejando del grupo. Que ya no le invitaban a quedar, y que, en clase, pasaban de ella. Dijo que todo pasó a girar en torno a nosotros y que la dejamos fuera sin motivos. Parecía molesta, aunque trataba de disimularlo. Sin embargo, cuando pregunté por ella aquel jueves que nos reunimos, Lucy afirmó que le invitó a quedar y que Atenea rechazó la propuesta... Ahora no sé qué pensar.
Atenea no parece del tipo de persona que mentiría con estos temas, además, no ganaría nada con ello. Por otro lado, tanto Lucy como Emily lo mencionaron aquel día cómo algo obvio. Cómo si no les importase que Atenea no quedara con nosotros. No lo entiendo. Hace unas semanas parecían encantadas con Atenea, ¿por qué el cambio repentino? ¿Es porqué empezamos a salir?... Aun así, qué tiene que ver con esto.
No entiendo nada... Ethan se detuvo frente al piso de Atenea. Bueno, supongo que ahora debo dejar esos pensamientos de lado y pasarlo bien con mi amiga está noche.
***
—Qué extraño. Debería haber salido ya— dijo Atenea. Tomó su celular y se puso a buscar información sobre el capítulo de AOT. Supuestamente salía a las 21:00, eran ya las 22:00 y no lo había encontrado en ninguna página— No puede ser— exclamó al rato.
—¿Qué pasa?— preguntó Ethan.
—Sale a las nueve en Japón. Aquí es a las dos de la mañana— dijo Atenea—. Lo siento, fue mi culpa por no informarme bien. Te hice venir en vano.
—Lo estoy pasando bien contigo. No me importaría esperar— dijo Ethan.
—¿Seguro? Se nos hará tarde. Podemos dejarlo para otro día— dijo Atenea.
—No hay problema. Ya estoy aquí y tampoco es que tenga nada mejor que hacer— dijo Ethan.
Los chicos se pusieron a ver algunos videos de YouTube. Después pasaron un rato mirando instagram. Antes de darse cuenta, llegó la hora de ver el capítulo. Emocionados, lo proyectaron en el televisor del salón y se pusieron a verlo. Tal y como Atenea predijo, acabaron tarde, casi a las 4am.
—Son las cuatro... Ethan quédate a dormir. Es muy tarde para que andes solo por las calles de Jorvik— dijo Atenea. Bostezó.
—Está bien— dijo Ethan soñoliento.
—¿Cómo lo hacemos?... No te puedes quedar a dormir en el sofá, sino cuando mis compañeras se despierten y te vean, será raro... Mejor vete a mi cama y yo me quedo en el sofá. Porque dormir juntos no es una opción— dijo Atenea.
—No sé, a mí me da igual. Yo solo quiero dormir— dijo Ethan.
—Vete a mi cama, yo me quedo aquí— dijo Atenea. Ethan asintió y se encaminó hacia el cuarto de Atenea. Se dejó caer en su cama, agotado. Se tapó con las sábanas y se quedó dormido enseguida. Atenea por su parte, se tumbó en el sofá, tapada con la manta que tenía. No era mucho, pero al menos no le daría frío.
***
Desperté y parpadeé un par de veces para acostumbrarme a la luz. ¿Ya es de día? Ethan frotó sus ojos soñoliento. ¿Dónde estoy? Cierto, me quedé a dormir en casa de Atenea. Ethan le buscó con la mirada, no estaba con él en la cama, ni en la habitación. Recordó que ella se quedó en el sofá. Tomó su teléfono de la cómoda de Atenea. Miró la hora. Eran casi las 9am. La noche con Atenea fue increíble, hacía mucho tiempo que no lo pasaba así de bien con nadie. Nos reímos un montón. Aunque me siento mal por abusar de su generosidad. Me hizo la cena y me dejó dormir en su cama. Es muy buena. No debería quedarme a desayunar también. Lo mejor será que le despierte si no lo está ya, me despida y me valla de vuelta a la residencia.