Cupido Otra Vez

Capítulo 15

—¡Fran, es horrible! —grité, del otro lado de la línea. 

—Lo sé, Liz. Pero tranquila, ya pensé en una solución —contestó mi amiga. 

—¿Lo hiciste? —pregunté incrédula. 

—Sí, solo debes usar tus poderes de Cupido, flechar a Ann con otra persona y problema resuelto. 

Parpadeé perpleja. 

—Espera, me perdí —repliqué—. ¿Qué pasó con Ann? 

Esta vez fue Fran la confundida. 

—¿No estábamos hablando de eso? —interrogó. 

—¡No! —exclamé—. No me digas que pasó algo más. 

—Sí, es terrible. La campaña de Ann corre riesgo. 

—¿Qué? ¿Por qué? 

—Haz pasado demasiado tiempo con la cabeza en el Olimpo, todos los mortales hablan de la foto que Mei subió a sus redes. Espera, te la mando. ¡Tienes que verla! 

Fran cortó la llamada y de inmediato me envió el polémico post en Facebook que había subido Mei, una de las mejores amigas de Ada. Se trataba de una foto, donde salía Ann besándose con un chico, lo que en principio me sorprendió, pues mi querida compañera no tenía novio ni pretendiente conocido, sin embargo todavía recordaba el color que sus mejillas adquirieron cuando Fran sugirió una posible relación amorosa la última vez. 

No comprendí el problema sino hasta que leí la descripción. 

"Ann Gagnon besándose con un inmigrante venezolano. No sé ustedes, pero a mí me huele a que si sale presidenta acabaremos comiendo las crías de los animales al desayuno y se nos acabarán los insumos para los tratamientos".

La publicación era seguida por un montón de comentarios ofensivos, burlas, y algunos razonables que alegaban que era una estupidez. 

La rabia se apoderó de mí y mis dardos envenenados se dirigieron de inmediato a la persona detrás del montaje. 

Sin pensarlo dos veces, marqué el número de Ann, y sin poder contenerme, escupí cada palabra. 

—¿Cómo puedes permitir que se burlen así? Ada solo quiere ensuciar tu imagen, porque es todo lo que tiene para ganar y está buscando excusas ridículas para hacerlo —alegué. 

La respuesta de mi candidata tardó unos insoportables minutos. 

—Las redes sociales son perfectas para destruir a una persona. 

—Pero debe existir una manera de contrarrestarlo, no puedes dejar que te gane con una jugada tan sucia —repuse.

—La gente es intolerante, Liz, no puedo hacer nada para cambiar su mentalidad de un día para otro. Creo que lo mejor es solo renunciar antes que Ada vuelva a trapear el suelo conmigo —suspiró. 

—No puedes renunciar —afirmé. 

—La otra opción sería terminar con Julio, para que me dejen en paz. 

La nota de tristeza que había en su voz me quebró el corazón. Guardé silencio, buscando desesperadamente una solución al problema, y por algún motivo, solo podía pensar en una pregunta en particular. 

—¿Qué es el amor para ti? —cuestioné repentinamente. 

Pude imaginar la vida confusión en el rostro de mi amiga. 

—No lo sé —contestó. 

—Sí, claro que lo sabes, es el motivo por el cual prefieres renunciar a tu campaña antes que dejar a Julio —espeté.

Aguardé su respuesta, y no me decepcionó. 

—Creo que es la persona por la cual estaría dispuesta a cometer una locura —dijo—. Por quien no me importa romper mi esquema y hacer a un lado ciertas cosas. 

—Entonces prepárate, porque vamos a hacer una locura —anuncié. 

—¿Cómo? —inquirió preocupada. 

—Mira, no conozco a tu novio, pero si realmente te ama, no creo que quiera verte renunciar a tus sueños, así que nos vemos en mi departamento en media hora. Invita a todas las manos que puedan ayudar. 

(...)

Así fue como al cabo de 30 minutos exactos tenía a Fran, Agnes, Sandra, Nick, Agustín, Peter, Henry, Jane, Victor, Ann y el polémico Julio sentados en mi recibidor.

Tenía varios sentimientos encontrados, primero porque ahí estaba el estúpido novio de mi hermana, medio abrazándola y no sabía cómo comportarme después de la revelación de Hímero. Y segundo, gracias al mismo dios, no tenía idea de qué estaba pasando en el corazón del hombre araña. 

Dejando ese problema a un lado, Julio aprovechó la oportunidad de presentarse. Pese a los prejuicios que habían dentro de nuestra facultad, era un joven tímido, que había llegado hace un par de años con su familia, y luego de regularizar su situación, había entrado a estudiar ingeniería.

Con las formalidades listas, volví a tomar la palabra.

—Este es el plan chicos, vamos a hacer una campaña destructiva y aplastaremos a Ada —anuncié.



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En el texto hay: mitologia, amor, cupido

Editado: 30.05.2019

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