Lay
Sábado, 26 de agosto 2:55 a.m.
Más vale que “una neurona” se enamore de mi Bianca, porque no me convertiré en alma en pena por su culpa.
Aún no entiendo que rayos le ha visto Bianca a ese sin cerebro. Lo que he soportado fingiendo que me agradan para ayudarla, el que peor me cae es Erick es intenso y siempre mira a Bianca de una manera asquerosa. Me queda claro que solo la quiere llevar a la cama y ella lo sabe por eso no quiere estar cerca de él.
Como quisiera tener mis flechas para acabar con esto de una vez.
Miro a Bianca dormir y me doy cuenta lo hermosa que es, y como se complica la vida con alguien que no la quiere, pero así es el amor de complicado. Espero nunca enamorarme de ningún cupido, sería estresante porque todas ellas son románticas empedernidas.
Agradezco que me dejara quedarme aquí porque no tenía ganas de pasar otra noche en el techo del supermercado.
Hace un rato llegaron sus padres y ella ya estaba dormida, me quedé cerca de ellos indagando y conociéndolos. Son buenas personas y han criado a unas buenas chicas, están muy orgullosos de ambas.
Pude notar que su padre se dirige a ellas como un amigo más y la mamá a pesar de tener un semblante serio, es amorosa con su hija. Ambos vinieron a darle un beso a su durmiente Bianca.
¿Habré tenido padres amorosos? ¿habré tenido padres siquiera?
Es tan agotador y estresante no recordar nada.
Hace tiempo pedí ayuda para mi caso y prometieron hacerlo, después se olvidaron de mí y yo dejé de suplicar ayuda que obvio no quieren brindarme.
Lo que más odio es suplicar y mendigar.
7:00 a.m.
En cuanto amanece me levanto de la pequeña banca acolchada cerca de su ventana y salgo. Hoy volveré a la agencia por respuestas. Respuestas a esto que sucede entre ambos.
Subo al techo y expando mis alas, tomando impulso para volar. Desde que baje a ayudar a Bianca no he pisado ese lugar.
Tengo la sensación o más bien la certeza de que todos esperan que vuelva siendo un fracasado, pero no les voy a dar el gusto.
De que hago que Eddy se enamore de Bianca lo hago.
Abro las puertas con fuerza anunciando mi entrada, las personas presentes en el lugar voltean a verme entre sorprendidos y no sorprendidos.
—Tardaste más de lo que creímos —se burla uno.
—Con flechas o sin ellas, haces rápido tu trabajo —aparece Gena una de las cupidos más hermosas y más antipáticas que he podido conocer—aunque nunca eficiente.
Me detengo frente a ella, me inclino un poco para quedar frente a frente, ella retrocede nerviosa, aun la pongo así. Sonrío mirándola a los ojos.
—Metete en tus asuntos, chismosa —le lanzo un beso que la hace retroceder.
En mi camino a la oficina de la directora, les saco el dedo a todos.
Abro la puerta sin siquiera tocar encontrándome con varias personas más en la oficina a parte de ella.
—Lay Cupido ¿Qué haces aquí?
—Vengo a hablar con usted —miro a los demás presentes dándome cuenta de que son miembros del concejo de cupido.
Todos comparten la misma mirada hacia mí, desprecio.
—Adelante —comenta uno de ellos—creo que todos queremos saber que tienes que decir.
—Apuesto que ya ha roto un millón de reglas —se burla otro y me da ganas de golpearlos.
Quería hablarle acerca de mi situación con Bianca, pero no creo que pueda confiar en nadie aquí presente.
—Necesito flechas, no puedo hacer el trabajo sin ellas, no puedo llamarme cupido sino puedo hacer nada. Estoy seguro de quién es el chico que le gusta a mi solicitante, ya lo investigué y se todo lo que tengo que saber, solo necesito las malditas flechas y acabo rápido.
Odio mendingar y más si se ríen en mi cara de esta manera.
—El concejo me lo prohibió Lay cupido, lo siento —me restriego el rostro cansado—tienes que terminar el trabajo sin contratiempos y volverás a ser un cupido normal.
—Si es que lo logras.
La vena en el cuello me palpita de la rabia, me obligo a apretar los puños para calmar la rabia, aunque estoy seguro de que mi cara sonrojada delata la frustración que tengo y las ganas de acabar con todos.
—No me creen capaz ¿verdad?
—No, eres un irresponsable al que le hemos dado demasiadas oportunidades. Te hemos apoyado demasiado y ya estamos hartos.
—Te estamos dando una última oportunidad que ni siquiera te mereces.
Frunzo el ceño.
—Si me apoyaran me hubieran ayudado cuando se los pedí, les pedí ayuda para saber de mi vida en la tierra y se hicieron de vista gorda. Voy a demostrarles que soy una persona de palabra que, si cumple y voy a terminar ese trabajo, aunque me cueste años.
Salgo de la asfixiante oficina dando un portazo. Viejos engreídos que creen que por tener siglos siendo cupidos, son los mejores y nadie los supera ni puede contradecir.
Por eso es que me odian, porque no me dejo pisotear de nadie.
Bajo hasta el sótano y lo encuentro como siempre, babeando el mostrador. Le encanta dormir a pesar de que nunca tenemos sueño.
Golpeo con los nudillos la superficie de vidrio despertando a Goran.
—¿Ya estás de vuelta? —niego.
—Vine con la esperanza de hablar con Sandra cupido y algunos del concejo estaban en su oficina.
—No has terminado.
—No, ¿Averiguaste algo de lo que te pedí?
—Estoy en eso, no es fácil… hasta ahora nadie tiene conocimiento de algo como tu caso —bosteza con intensidad—dame unos días más, no te desesperes.
—Como esperas que no lo haga ¿Me acaban de amenazar de que si rompo otra regla no dudarán en enviarme lejos, ellos no tienen esperanzas en que complete la misión y ya he roto dos reglas y ni siquiera fue mi culpa.
—Tranquilízate, si te desesperas echarás todo a perder.
Apoyo mi cabeza en el mostrador abatido.
—Mejor regreso a la tierra.
—Vuelve pronto, adoro tus visitas —me guiña un ojo y le respondo con un dedo afuera.