Cupido Tiene Mal Genio

2. El error de la habitación 22

Helena empujó la pesada puerta de su nueva habitación. Al entrar, suspiró aliviada al ver el espacio completamente vacío. Dejó caer su enorme maleta en el suelo con un golpe seco y caminó directo hacia la cocina, exhausta por el viaje. Abrió la nevera, sacó una botella de agua helada y comenzó a beber con avidez.

Justo en ese momento, la puerta del baño se abrió de golpe. De ella salió un chico con el cabello alborotado y el torso completamente desnudo. Era Jungwon. Al ver a una extraña en su cocina, se detuvo en seco. Helena, que se había quedado helada con la botella en la boca, se atragantó y comenzó a toser con fuerza, salpicando el agua.

Antes de que pudiera reaccionar, otros dos chicos aparecieron en el salón. Chris, con una expresión de pocos amigos, se apartó de ella con asco.

—¿Qué demonios...? ¿Quién eres tú? —preguntó Chris, mirándola de arriba abajo.

—¿Qué hacen ustedes en mi habitación? —logró articular Helena, limpiándose la boca.

En ese instante, Ares cruzó el umbral desde el pasillo. Al ver la escena, arqueó una ceja con fastidio.

—¿Qué hace una chica en nuestra habitación? —soltó con voz fría.

—¿Cómo que "nuestra"? —replicó Helena, abriendo los ojos de par en par.

Sintiéndose vulnerable y superada por la situación, Helena agarró su bolso y caminó a paso firme hacia la salida. Sin embargo, el suelo estaba resbaladizo por el agua que había escupido. Su pie patinó y, justo cuando estaba a punto de estamparse contra el suelo, Chris reaccionó rápido, sujetándola del brazo para evitar la caída. Helena recuperó el equilibrio de inmediato, se soltó de su agarre con brusquedad y salió corriendo de la habitación hacia la recepción de la residencia.

En la oficina de administración, la secretaria tecleaba perezosamente en su ordenador.

—Perdone, acabo de llegar y hay un grupo de chicos en la habitación que me asignaron —dijo Helena, intentando mantener la calma—. Me llamo Helena.

La mujer suspiró, buscó el nombre en la base de datos y, tras unos segundos, puso una mueca de culpabilidad.

—¡Ah! Lo siento muchísimo, cielo. Ha habido una confusión con el sistema de reservas. El problema es que la academia está lleno por el inicio del curso. Tendrás que quedarte allí solo por esta noche. Mañana a primera hora te trasladamos a tu habitación correcta.

—¿Qué? —exclamó Helena, indignada—. ¿Pretende que duerma con esos idiotas? ¡Es imposible!



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En el texto hay: #academia#enemiestolovers

Editado: 03.06.2026

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