Las dos chicas caminaron de regreso al pabellón de los chicos. Al llegar a la puerta de la suite, Alina llamó con fuerza. Para sorpresa de ambas, quien abrió la puerta fue Q.
—¿Q? —exclamó Helena, parpadeando sorprendida—. ¿Qué haces tú aquí?
—¿Helena? ¡Ah! Sí, vivo aquí. Qué bien, tú y yo nos vamos a llevar genial —respondió él con una sonrisa sincera.
—¿Cuándo llegaste? Ayer no estabas —preguntó ella.
—Llegué esta misma mañana. Por cierto, tu bolso está sobre la cama, pasa a buscarlo.
Helena asintió y entró rápidamente, pasando por el lado de Ares e ignorándolo por completo. En ese momento, Jungwon salió del baño secándose el pelo con una toalla y se topó con Alina en la entrada. Alina lo miró de arriba abajo con desprecio.
—Así que tú eres el insoportable de esta mañana —soltó Alina sin filtros.
—Sí, ¿y qué? Y tú eres la maleducada que no deja dormir.
—Viendo vuestras caras, lo único que me dan ganas de decir son insultos —replicó Alina, cruzándose de brazos.
—¿Ah, sí? ¿Es que no sabes hablar sin faltar al respeto? —intervino Ares, dando un paso al frente para encarar a Alina.
Helena salió de la habitación con su bolso en la mano y agarró a su amiga de la muñeca.
—Vamos, Alina. No pierdas el tiempo con ellos —dijo, arrastrándola hacia el pasillo.
Unas horas más tarde, la fiesta de bienvenida estaba en su máximo esplendor. La música retumbaba en las paredes y las luces de colores inundaban el recinto. Helena, Alina y Eira bajaron juntas las escaleras y se mezclaron entre la multitud. Mientras bailaban, Q se abrió paso entre la gente y se acercó a ellas.
—¡Hola, chicas! —saludó alegremente.
—Hola, Q —respondió Helena—. ¿Vienes solo o tus amigos idiotas y egoístas también están contigo?
—¿Qué pasó entre ustedes exactamente? —preguntó Q, confundido por tanta hostilidad.
—Nada, déjalo pasar —zanjó Helena.
—Bueno, entonces dejen de pelear y vamos a disfrutar de la noche, ¿vale? —les propuso Q con optimismo.
Justo en ese momento, Jungwon, Chris y Ares aparecieron detrás de Q. Jungwon, que había escuchado parte de la conversación, no tardó en saltar.
—Para tu información, ustedes fueron las que invadieron nuestra habitación —reclamó Jungwon, señalando a Helena.
—¡Eso no es verdad! —defendió Alina.
—Por favor, tranquilízate un poco —le pidió Chris a Helena, intentando mediar.
—¿Que me tranquilice? ¡Pero si fuiste tú el que empezó a bordearme desde el primer minuto! —le gritó Helena, perdiendo la paciencia.
Eira, que odiaba las confrontaciones, intentó escabullirse del grupo discretamente. Al dar un paso atrás, chocó de espaldas contra el pecho de Ares.
—Lo siento, no te vi —murmuró Eira tímidamente, antes de dar media vuelta y alejarse a toda prisa, dejando a Ares extrañado y mirándola fijamente.
Q, viendo que la situación iba a terminar en una pelea real, agarró a Chris y a Jungwon por los hombros.
—Mejor hablamos en otro momento. Vámonos a otra zona —dijo, arrastrándolos lejos de las chicas.