Cura de un corazón roto

Capítulo 24

Capítulo 24

Sophie no recordaba haber estado más feliz que lo que lo había sido esa noche de su cumpleaños, el resto de esa noche los dos jóvenes lo habían gastado charlando de diferentes cosas, intercalándolo con algunos besos y abrazos. Después de eso, la chica llevo a Pat a su casa, donde, antes de bajar el chico volvió a besarla y dándole una brillante sonrisa entro a su departamento. La mujer condujo a su propia casa sin poder dejar de pensar en lo ocurrido ese día, despertó creyendo que sería uno como cualquier otro, sin embargo, sus dos mejores amigos junto con Patrick se encargaron de hacerlo todo diferente.

Bajo de su auto y camino a su departamento, sus manos jugaban con aquel collar que Pat le había regalado, según le conto el chico, eso tambien lo había hecho el, gracias al conocimiento de otro de sus empleos, el saber eso, hacia incluso más valioso el regalo, jugaba con el collar sin dejar de sonreír cuando afuera del departamento se encontró con algo que la hizo detenerse abruptamente.

—¿Qué diablos haces aquí? —Cuestiono con un tono hostil a la persona que la esperaba

—¿Vas a tratarme así?, soy tu hermana. —Respondió Adeline mirándola ofendida

—¿Qué haces aquí? —Repitió la pelirroja cruzándose de brazos

—Es tu cumpleaños, soy tu hermana, creo que es obvio lo que estoy haciendo aquí.

—Discúlpame si no creo nada de lo que dices. —Sophie paso a un lado de la chica para abrir la puerta de su departamento. A punto de cerrar la puerta tras ella, el pie de su hermana menor la detuvo

—¿No vas a invitarme a pasar? —La empresaria masajeo el puente de su nariz inspirando profundamente, aun así, dejo entrar a la chica. Adeline paseo su mirada por el lugar, parecía admirar el lugar—. Estoy sorprendida de que me hayas dejado pasar.

—Tambien yo, así que, lo que sea que vayas a decir, dilo ya.

—Feliz cumpleaños. —Mientras decía eso, le tendía una pequeña bolsa de regalo a la mayor, quien la tomo sin confiar demasiado en lo que sucedía. Habían pasado dos años desde su distanciamiento y en ninguno de sus anteriores cumpleaños, Adeline había hecho eso.

—¿Por qué lo haces? —Cuestiono mientras abría el pequeño regalo, el cual contenía una, bastante lujosa, cadena de oro

—¿Recuerdas cuando éramos niñas? —Soltó la menor ignorando la pregunta de Sophie, parecía querer adentrarse más en la vivienda, pero eso era algo que al pelirroja no permitiría y ella debía resignarse a eso—. Solíamos compartir todo.

—Lo sé, incluso, terminamos compartiendo hasta el novio. —Exclamó la mujer sin poder evitar sonar bastante molesta

—No estoy aquí para discutir Sophie, estoy aquí para disculparme. —Reveló Adeline con bastante seriedad, sin embargo, la molestia de la pelirroja creció aún más gracias a esas palabras, recordaba las mismas palabras saliendo de boca de Robert ya hace algunas semanas y no confiaba en que las de su hermana fueran sinceras.

—Disculpa si no creo en ti, pero si eso es todo lo que querías decir, creo que ya debes retirarte, aún tengo algo de trabajo.

—Siempre trabajando, ¿Hay algún día en el cual no tengas que estar hundida en tu trabajo?

—Los hay, pero hoy no es uno de ellos. —Respondió Sophie comenzando a sentirse cansada por estar entablando una conversación con alguien con quien, en definitiva, no quería estar hablando

—Hoy debería ser uno de los días en los que deberías descansar. —Refutó la menor sabiendo que Sophie comenzaba a hartarse de su presencia, siempre había sido buena para leer las emociones de la pelirroja—. ¿Sabes qué?, creo que ya debo irme.

Sin decir nada, Sophie abrió la puerta de su departamento para que su hermana pudiera salir, la chica se dirigió hacia la salida, pero antes de poner un pie fuera del lugar, se giró para encarar a su hermana

—Entiendo que no me creas, pero enserio vine a disculparme. —Dicho esto se alejó del lugar. Sophie cerró la puerta recargándose en esta para meditar lo que recién acababa de pasar, no quería, mejor dicho, no podía creer en las palabras de su hermana. Habían pasado poco más de dos años desde lo sucedido y, la menor, nunca había dado señales de querer arreglar las cosas. Tampoco era algo que pudiera arreglarse, al menos en la perspectiva de la pelirroja, lo que había sucedido abrió una brecha bastante grande en la relación con su hermana menor. No sabía que pensar, mejor opto por dejar de lado esa conversación, esa noche se enfocaría en su trabajo, y mañana hablaría con Pat, estaba segura de que ese chico le aconsejaría lo mejor que pudiera.

Al día siguiente Patrick, se despertó con la sensación de que lo ocurrido la noche anterior había sido un sueño, uno muy bueno, sin embargo, estaba seguro de que no era un sueño. En verdad, le había confesado sus sentimientos a Sophie, aunque en realidad, ella lo había dicho primero, lo cual era aún mejor, los dos sentían lo mismo. Si tan solo su hermana pudiera verlo, seguramente lo hacía, pero la noche anterior había entrado a su departamento con la esperanza de contarle lo sucedido, al comprender que no podía hacer eso, opto solo por enviarle un mensaje a su mejor amigo, este había estado con él cuando hizo aquello dos obsequios para la mujer, así que, Patrick sentía que debía decirle los resultados, lo cual lo hizo muy feliz.




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