Curvas Intrépidas

Quince

Sira la observó, aturdida. Por su expresión Cass parecía haber visto un fantasma, estaba siendo de lo más exagerada.

-Eh...-una risita nerviosa escapo de sus labios-¿Cómo lo sabes?.

-Pues se estaban cerrando las puertas del absolutamente encantador elevador de este edificio, ¡Y adivina quién estaba entrando en el vestíbulo!-chilló.

-Deja de chillar como una loca, él vive en el apartamento de abajo-dijo con los ojos abiertos como platos.

-¿Que vive dónde?.

-Vale, estas exagerando-Cass la miró como si quisiera matarla.

-¡Vive debajo de tu apartamento!.

-Adelante, sigue gritando, no es como si fuera a escucharte.

-Lo siento, es solo...Explícame-murmuró respirando hondo.

-No lo sé, yo no sabía que él vivía aquí-dijo Sira encogiéndose de hombros-Vi el apartamento por internet porque amo esta ciudad y cuando vine a verlo en persona me enamoré, lo compré con tan solo ver la sala y en mi primera noche aquí el simplemente apareció en mi puerta. Créeme, él estaba igual o más sorprendido que yo por ello.

-¿Y eso quitó las barreras para que pasen la noche juntos?-los cambios de humor de Cass ya no la sorprendían.

Generalmente toda situación para Cassidy terminaba en un chiste ingenioso u horrible.

-Eres una pervertida, ¿Lo sabias?.

-Soy una adulta que piensa en sexo, no es un escándalo.

-¡Cassidy!.

-¿Por qué te espantas? No es como si nunca lo hubieras hec...-Cass se detuvo cuando vio la expresión de Sira-¿Nunca lo has hecho?.

-Pues sí, a ver, si, lo he hecho...¿Unas dos veces?¿Tres?-era terrible para mentir.

-Eres una terrible mentirosa.

-Es solo que, bueno, estaba muy enfocada en graduarme para volver a las carreras y, bueno, no pensaba en chicos-se encogió de hombros para restarle importancia.

Sinceramente no entendía en que momento la conversación había dado aquel giro, sin embargo, decidió echarse en el sofá individual; Cass la siguió.

-Yo también estaba concentrada en graduarme, pero eso no me impidió tener sexo los fines de semana.

-Pues te felicito.

-Sí, gracias-rodó los ojos al decirlo-¿No tendrán un grupo de vecinos, verdad?.

-Deja de meterte conmigo-murmuró fastidiada.

-Vale. ¿Crees que me haya visto?.

-¿Por qué no vas a su piso y lo averiguas?-Sira entró en pánico cuando vio que su amiga comenzaba a levantarse-¡Cassidy, no!-chilló.

Cassidy estalló en una carcajada mientras se dejaba caer de nuevo en el sofá.

-¡Estaba bromeando!.

-Que bueno que te creas tan chistosita. ¿Por qué no haces el almuerzo que querías?.

-Juraría que eres muy evidente cuando quieres deshacerte de mí-se quejó Cass, sin embargo, se levantó del sofá para ir hacia la cocina.

Sira pasó el resto de la mañana y parte de la tarde trabajando, aún le resultaba sorprendente lo mucho que disfrutaba hacerlo, incluso con las tareas más pesadas.

Por la tarde Cass quiso hacer panqueques y se quejó durante media hora porque tampoco estaban los ingredientes necesarios, eventualmente dejó de quejarse y fue al mercado por segunda vez en el día.

Solo que esa vez volvió con más bolsas y provisiones.

El día estaba tan terriblemente soleado que a Sira apenas le apetecía salir de allí, el calor era tal que incluso se sentía pesada la habitación.

Estaba siendo un día de lo más monótono y aburrido y, gracias a eso, sumada la insistencia de Cass, Sira terminó preparando malteadas de chocolate y frutilla mientras Cassidy preparaba los panqueques.

Sintió a su móvil vibrar a su lado cuando terminó de usar la licuadora, en la pantalla apareció en nombre de Steph con un mensaje:

"Has regresado ya??"

Rio ante la sencillez del mensaje y respondió:

"Sube. Tengo panqueques y malteadas :)"

Entre Cass y ella lavaron y ordenaron todo lo que habían utilizado y prepararon una linda presentación en la mesa del comedor. Los golpeteos en la puerta no tardaron en sonar y cuando Sira abrió apareció una resplandeciente Stephanie que se tiró a sus brazos.

-Que dramática eres.

-Jake apenas me ha dicho que habías vuelto, ¡Y lo sabe desde ayer el muy maldito!-chilló.

Cass salió desde la cocina con el segundo plato de panqueques ya que se habían olvidado de llevarlo.

-Llegamos ayer por la noche-señaló a Cass con un dedo-Ella es Cassidy, mi mejor amiga.

-Un placer-dijo Cass con una sonrisa.

Steph le devolvió la sonrisa antes de sentarse en una de las sillas.

-Vale, cuéntame cómo te ha ido estos días-dijo Sira sentándose en la punta de la mesa.

-Han sido los peores días de mi vida, lo juro, podría dormir tres días seguidos por el estrés-Steph arrancó una uva del racimo que había en la mesa y se la llevó a la boca.

-Pero si estás casi en tus vacaciones.

-Con mi padre eso significa trabajar hasta última hora de la noche para dejar todo perfecto antes de las vacaciones-murmuró rodando los ojos.

Casa, con su naturaleza estricta hizo una mueca de disgusto. Estaba de acuerdo con el padre de Steph.

-¿A qué te dedicas?.

-Es una empresa familiar, mi padre es el jefe.

-Oh.

-Es algo así como lo que sucede con Sira y su madre, pero tal vez un poco peor-explicó la morena.

Cass parecía sorprendida.

-¿Te contó sobre ello?.

-La presionamos-respondió Steph. Sus mejillas se tiñeron de rojo.

-Pues eso tiene más sentido.

-Vale, gracias-bromeó Sira.

-No es algo por lo que deberías ofenderte.

-No me ofendo.

-Va, ¿Cuando tienes vacaciones tú?- le preguntó Steph a Sira.

-Apenas en Agosto-Steph la vio con desconcierto.

-Que mierda.

-Pues sí, un poco-terció Cass.

Stephanie y Cassidy se entendieron a la perfección, tanto que Sira apenas metió bocado en la conversación.

Claro que no lo intento mucho, algunas veces no necesitaba hablar para divertirse. Aunque dejar de prestar atención no le fue muy difícil cuando sintió a su móvil vibrar una vez más.




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