Caminar por el paddock y pasar, casi por completo, desapercibida tenía sus ventajas y desventajas. Una de las ventajas en ese caso fue poder escuchar los rumores acerca de Niccolo y una chica misteriosa.
Había pasado casi un mes desde su primer encuentro "oficial" y desde entonces se veían a hurtadillas, sin embargo, los cambios en él habían sido demasiado notorios. Un ejemplo fue cuando una cuenta de chismes había comentado que Niccolo ya no salía de fiesta.
Aunque Sira no estaba completamente segura de que eso fuera cierto, ciertamente estaba segura de que había escuchado que Niccolo estaba saliendo con una chica misteriosa.
Fue por esa misma razón que mientras caminaba hacia el motorhome de Niccolo cambio disimuladamente la dirección y fue hacia el motorhome de Garrick. Se sentía muy conectada con el últimamente.
Desde que Garrick había comenzado a salir con Sarah oficialmente, a hurtadillas ya que su madre todavía no había podido quitar esa estúpida clausula, Sira se aseguraba de llamar a la puerta tres veces con demasiado ímpetu.
La puerta se abrió tan solo unos segundos después y un sonriente Garrick apareció tras ella.
-Sarah no está aquí-dijo con burla.
-Más vale prevenir que lamentar-pasó a su lado para entrar.
Fue directo hacia la parte del sofá en la que siempre se sentaba, Garrick le acercó una botella pequeña de coca cola.
-Gracias.
-¿Te enviaron a buscarme?-preguntó sentándose a su lado.
-Para nada. Solo quería pasar un poco de tiempo con mi amigo, ¿O es que no puedo?-fracasó totalmente con su intento de tono relajado.
-Claro que puedes, ahora dime a que has venido.
Sira suspiró.
-¿Has escuchado algún rumor últimamente?- Garrick la vio alzando la ceja.
-Muchos. ¿Hay alguno en particular en el que estés interesada?.
-Específicamente sobre los rumores de Niccolo saliendo con alguien.
-Esa eres tú, tonta- Garrick rio.
-Quiero saber si mi nombre se ha dicho por ahí, ¿Lo entiendes?.
-Va. No lo he escuchado relacionado con él.
¿Había dicho que relacionado con él?.
-¿Hay rumores sobre mí?-preguntó, la curiosidad le picaba.
Garrick titubeó un microsegundo.
-Lo mismo de siempre, sobre tu madre, el trabajo, ya lo sabes-se lo notaba incómodo y Sira comprendía el porqué.
Los mismos rumores que la seguían como una sombra desde que había comenzado a trabajar allí.
Que si la acomodaron, que si no. La tenían harta.
-Ninguna novedad-respondió rodando los ojos.
-Si te sirve de consuelo, de todas las personas con las que he hablado, ninguna cree que tengas el puesto por tu madre. Pero las malas lenguas se escuchan.
-No me importa lo que crean ellos, me importa lo que crean quien me firma los cheques-se encogió de hombros en señal de desinterés.
Aunque Garrick pudo notar un matiz molesto en su voz.
La siguiente media hora la pasó en el motorhome jugando a las cartas con Garrick, esperaba que su madre no la estuviera buscando en los boxes, aunque sabía que no podía escaparse mucho tiempo más, ya que la carrera estaba próxima a empezar.
Por esa vez su madre había decidido que Lenard y Garrick se mantuvieran en los motorhome hasta que debieran subirse al monoplaza por el calor y la humedad del lugar. Estaban en el Gran Premio de Miami y desde que había llegado las temperaturas habían sido espeluznantemente altas.
Aunque por las noches corría un leve viento muy placentero, especialmente en la playa.
Sira volvió a su puesto justo a tiempo con Garrick siguiéndole los pasos, se puso los auriculares sintiendo la mirada enojada de su madre.
Eso le dejó de importar cuando la carrera comenzó. Niccolo largaba primero y ella no pudo evitar sonreír por él; sin embargo, la sonrisa se le borró cuando vio el toque entre Soler y Van Buren que perjudicó indirectamente la carrera de Lenard al hacerle perder unos puestos por esquivarlos.
Había comenzado en el cuarto lugar y ahora estaba en el octavo. Garrick había sido uno de los pilotos que pudo rebazar a Lenard por lo que estaba en el quinto lugar en ese momento, justo detrás de David Pauwels.
Los mecánicos miraban atentos la carrera por las pantallas y ella a su vez lo hacía desde su monitor junto a las estadísticas.
No estaba siendo una mala carrera, aunque, para seguro pesar de Lenard, Van Buren había tomado la punta y era el líder de la carrera desde la vuelta treinta y siete. Niccolo le pisaba los talones en el segundo lugar.
Ninguno de los Wexford llego al top cinco, Garrick se quedó en la entrada y Lenard en el séptimo lugar. Odiaba ese maldito monoplaza.
Se quedó para ver el podio, aunque la mayoría del equipo se había ido ya, ella quería verlo a Niccolo y Cassidy la acompañó con gusto.
-¿No hay cita para el por perder contra Mark?-bromeó a su lado, Sira no giró la cabeza para mirarla.
-No hay cita para él, pero si la hay para mí con él.
-Eso no tiene mucho sentido.
-Para mí si lo tiene, además, no necesito que gane para tener una cita con él.
-Oye, solo estaba bromeando...-el himno de los paises bajos la interrumpió.
Mientras se escuchaba el himno en los altavoces se mantuvieron calladas en señal de respeto, aunque ella no despegó los ojos de Niccolo, que le guiñó un ojo cuando la vio. Esperaba que nadie se hubiera percatado de ello.
Más tarde, en el hotel, Sira se escabulló de su habitación hacia la zona de la piscina. Estaba comenzando a hartarse con eso de estar viéndose a las escondidas.
Sin embargo, debía reconocer que era bastante...Excitante.
Niccolo la esperaba sentado en una reposera, llevaba una bermuda blanca y una camiseta negra con una chancletas negras. Miraba tan concentrado su teléfono que no notó cuando ella llegó hasta que estuvo a su lado.
-Hola- Niccolo alzó la cabeza y sonrió.
Extendió los brazos y la tomó de la mano para sentarla en su regazo. Le dio un corto beso.