¿A dónde se iba cuando tenías el corazón roto?
¿Dónde podías huir?¿Dónde podías quedarte para juntar todas sus piezas otra vez?.
¿A tu casa?¿Con tus padres?.
No. ¿De que serviría?.
¿Alemania?¿Suiza?¿Grecia?¿Francia, tal vez?.
A la ciudad del amor, que irónico sería.
Lo cierto era que no había lugar al que quisiera ir, no había lugar lo suficientemente lejos de él.
Sus apartamentos, sus cosas, sus lugares favoritos. Todo lo recordaba a él.
Europa no era una opción.
Bien. Si ella no podía decidir, entonces los mismos vuelos lo harían. Se acercó decidida hacia la recepción.
-Disculpe señorita, quiero un pasaje para el próximo vuelo...