Sira la observó, aturdida. Por su expresión Cass parecía haber visto un fantasma, estaba siendo de lo más exagerada.
-Eh...-una risita nerviosa escapo de sus labios-¿Cómo lo sabes?.
-Pues se estaban cerrando las puertas del absolutamente encantador elevador de este edificio, ¡Y adivina quién estaba entrando en el vestíbulo!-chilló.
-Deja de chillar como una loca, él vive en el apartamento de abajo-dijo con los ojos abiertos como platos.
-¿Que vive dónde?.
-Bueno, estas exagerando-Cass la miró como si quisiera matarla.
-¡Vive debajo de tu apartamento!.
-Adelante, sigue gritando, no es como si fuera a escucharte.
-Lo siento, es solo...Explícame-murmuró respirando hondo.
-No lo sé, yo no sabía que él vivía aquí-dijo Sira encogiéndose de hombros-Vi el apartamento por internet porque amo esta ciudad y cuando vine a verlo en persona me enamoré, lo compré con tan solo ver la sala y en mi primera noche aquí el simplemente apareció en mi puerta. Créeme, él estaba igual o más sorprendido que yo por ello.
-¿Y eso quitó las barreras para que pasen la noche juntos?-los cambios de humor de Cass ya no la sorprendían.
Generalmente toda situación para Cassidy terminaba en un chiste ingenioso u horrible.
-Eres una pervertida, ¿Lo sabias?.
-Soy una adulta que piensa en sexo, no es un escándalo.
-¡Cassidy!.
-¿Por qué te espantas? No es como si nunca lo hubieras hec...-Cass se detuvo cuando vio la expresión de Sira-¿Nunca lo has hecho?.
-Pues sí, a ver, si, lo he hecho...¿Unas dos veces?¿Tres?-era terrible para mentir.
-Eres una terrible mentirosa.
-Es solo que, bueno, estaba muy enfocada en graduarme para volver a las carreras y, bueno, no pensaba en chicos-se encogió de hombros para restarle importancia.
Sinceramente no entendía en que momento la conversación había dado aquel giro, sin embargo, decidió echarse en el sofá individual; Cass la siguió.
-Yo también estaba concentrada en graduarme, pero eso no me impidió tener sexo los fines de semana.
-Pues te felicito.
-Sí, gracias-rodó los ojos al decirlo-¿No tendrán un grupo de vecinos, verdad?.
-Deja de meterte conmigo-murmuró fastidiada.
-Bueno. ¿Crees que me haya visto?.
-¿Por qué no vas a su piso y lo averiguas?-Sira entró en pánico cuando vio que su amiga comenzaba a levantarse-¡Cassidy, no!-chilló.
Cassidy estalló en una carcajada mientras se dejaba caer de nuevo en el sofá.
-¡Estaba bromeando!.
-Que bueno que te creas tan chistosita. ¿Por qué no haces el almuerzo que querías?.
-Juraría que eres muy evidente cuando quieres deshacerte de mí-se quejó Cass, sin embargo, se levantó del sofá para ir hacia la cocina.
Sira pasó el resto de la mañana y parte de la tarde trabajando, aún le resultaba sorprendente lo mucho que disfrutaba hacerlo, incluso con las tareas más pesadas.
Por la tarde Cass quiso hacer panqueques y se quejó durante media hora porque tampoco estaban los ingredientes necesarios, eventualmente dejó de quejarse y fue al mercado por segunda vez en el día.
Solo que esa vez volvió con más bolsas y provisiones.
El día estaba tan terriblemente soleado que a Sira apenas le apetecía salir de allí, el calor era tal que incluso se sentía pesada la habitación.
Estaba siendo un día de lo más monótono y aburrido y, gracias a eso, sumada la insistencia de Cass, Sira terminó preparando malteadas de chocolate y frutilla mientras Cassidy preparaba los panqueques.
Sintió a su móvil vibrar a su lado cuando terminó de usar la licuadora, en la pantalla apareció en nombre de Steph con un mensaje:
"Has regresado ya??"
Rio ante la sencillez del mensaje y respondió:
"Sube. Tengo panqueques y malteadas :)"
Entre Cass y ella lavaron y ordenaron todo lo que habían utilizado y prepararon una linda presentación en la mesa del comedor. Los golpeteos en la puerta no tardaron en sonar y cuando Sira abrió apareció una resplandeciente Stephanie que se tiró a sus brazos.
-Que dramática eres.
-Jake apenas me ha dicho que habías vuelto, ¡Y lo sabe desde ayer el muy maldito!-chilló.
Cass salió desde la cocina con el segundo plato de panqueques ya que se habían olvidado de llevarlo.
-Llegamos ayer por la noche-señaló a Cass con un dedo-Ella es Cassidy, mi mejor amiga.
-Un placer-dijo Cass con una sonrisa.
Steph le devolvió la sonrisa antes de sentarse en una de las sillas.
-Bueno, cuéntame cómo te ha ido estos días-dijo Sira sentándose en la punta de la mesa.
-Han sido los peores días de mi vida, lo juro, podría dormir tres días seguidos por el estrés-Steph arrancó una uva del racimo que había en la mesa y se la llevó a la boca.