Ese día la vi frente a mi, estaba en el anden fuera de la reja de mi casa mandándome señales con su mirada, señales que recibí en el acto y surtieron efecto.
Desde ese momento se metió en mi cabeza y no la pude volver a sacar.
Sufría mucho porque no podía acercarme a hablarle.
Cuando la tenia cerca me ponía tan nerviosa que me quedaba muda.
Sus intentos y mis intentos fracasaron.
Se canso de buscarme y llegue a parecerle rara.
Vivía tan de prisa que no tenia tiempo para andar detrás de alguien por mucho tiempo.
A veces creo que todavía le intereso, pero cuando hago todo mi esfuerzo para hablarle me desprecia.
Cuando creo que ya se olvido de mi, aparece y creo que me esta buscando otra vez, pero lo único que hace con eso es perturbarme, porque ni me invita a salir ni nada.
Así me paso el tiempo soñando con ella y otras ni me acuerdo.