Dama de nieve

Capitulo 2

Después de esa noche, nada volvió a ser igual.

El hombre al dia siguiente volvio a tocar su puerta, con una sonrisa cálida le entregó un cesto con pan recién horneado

—¿Qué es esto? —dijo con asco la dama de las nieves

—Es comida que descongela el corazón

—Lárgate! no necesito de tus migajas, y mucho menos si lo haces como un acto de amabilidad, no necesito que te apiades de mí

—Eres una amargada ¿Acaso comes hielo?

Ella abrió los ojos, estaba tan enojada y cuando estaba apunto de explotar unas palabras la detuvieron.

—Pero está bien, me iré. Sin embargo, regresare mañana, pasado mañana y el día que sigue de ese y después de ese…

Y con ello, aquel hombre se fue, dejando el cesto de pan en las manos de la virgen de las nieves.

Ella no sabía que estaba sintiendo, tal vez nadie la había dicho eso, la mayoría siempre la dejo ir, estaba acostumbrada a ello, pero esta vez fue tan diferente, pero era lamentable que ella todavía no podía identificar lo que estaba pasando con ella.

Se adentro a su castillo, y cuando llego a la cocina abrió ese cesto y sacó un pan, tan pronto cuando lo toco lo soltó, tirándolo por los aires, era tan caliente que sus dedos no pudieron resistir a ese calor, dejándolo ahí toda la noche.

Llegó el día siguiente y su puerta volvió a sonar.

Al abrir la puerta, vio al mismo hombre con otro cesto, y antes de que ella hablara, él dijo:

—Traje nieve de sabor a limón, debe ser tu favorito, es igual de ácido y frío como tú

Él lo sacó de la cesta y le dio uno a ella y él sostuvo otro.

—Traje dos para compartir, siéntate —indico, mientras se sentaba en las escaleras de la entrada el castillo

La virgen de las nieves no dijo nada, solo aceptó. Y comenzó a dar el primer bocado de la nieve de limon.

—Sabes… Nunca sentí el frío, nací en un lugar donde el sol iluminaba todas mis mañanas, la luna solo se colaba por las noches, es donde me daba nostalgia. Mi sueño siempre fue ver y tocar nieve, ese frío se siente como un abrigo, aunque para los que viven aquí piensan lo contrario. Pero supongo que sentir tanto el frío como el calor debe ser mejor que solo sentir uno solo

La dama de las nieves se quedó mirando atentamente el perfil del hombre.

—Si quieres sentir el calor y el frío, no te quedes mucho tiempo en este lugar, que morirás lentamente si sales de aquí.

Y después de eso, se adentro a su castillo.




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