No nací en la oscuridad, aprendí a vivir en ella mis primeros recuerdos no son de miedo, si no de risas suaves y mañanas tranquilas
Tenía cinco años cuando mi mundo aun tenia sentido, vivía con mi madre mis dos hermanos y el hombre que entonces llamaba padrastro Durante un tiempo cinco años completos todo fue casi perfecto mi madre reía, mis hermanos me cuidaban y mi padrastro era cariñoso, atento y protector eramos una familia pero el tiempo tiene un manera cruel de cobrar lo que te da
Cuando cumplí diez años mi madre enfermo... Al principio nadie lo tomo en serio luego llegaron los silencios, las noches sin dormir, los susurros en la cocina y después el vacío
Mi madre murió a los pocos meses recuerdo el día exacto el aire era pesado, mis hermanos lloraban y yo no entendía por qué él mundo seguía girando cuando el mío se había detenido nada volvió a ser igual
Al principio seguimos juntos mis hermanos y yo, tratando de sobrevivir a la ausencia de nuestra madre, pero el hombre que se quedó con nosotros ya no era el mismo la dulzura desapareció, la paciencia murió con ella, mi padrastro cambió.
Su voz se volvió dura, sus manos dejaron de ser seguras, sus palabras se volvieron armas, yo era la más pequeña y la más fácil de romper mis hermanos empezaron a distanciarse no por falta de amor si no por dolor la casa era un lugar que recordaba demasiado a lo que habíamos perdido.
Se mudaron nunca dejaron de preocuparse por mi losé pero me dejaron sola, sola con el monstruo de hombre que tenía por padrastro quien durante cinco años me destruyó lentamente. Primero fueron los gritos, luego los golpes y después el control me obligaba a trabajar en un bar no importaba mi edad, no importaba el cansancio.
Yo servía copas mientras aprendia a bajar la mirada y a endurecer el corazón
A los quince años dejo de fingir que era mi tutor me vendió así sin rodeos como sino fuera una persona, como si no tuviera nombre
El lugar al que llegue no era un sitio...era una jaula ahí prostituia, se vendía y se subastaba a mujeres como si fueran mercancía aprendí rápido a no llorar, a no suplicar, a no esperar compasión trabajé ahí un tiempo no por que quisiera, por que sobrevivir era lo único que sabía hacer y entonces...
Apareció el Alexander Petrova no llego como un salvador, llego como un hombre peligroso en un mundo aún más peligroso traje oscuro, mirada fría y una presencia que silenciaba la habitación
No me toco, no me miró como los demás me observó... como si estuviera evaluando algo que le pertenecía al destino
—¿Cómo te llamas?—me pregunto
—Atenea—respondí
Algo cambió en su expresión apenas pero lo noté
No me compro
No me reclamo
Ne hizo una oferta
—Necesito una esposa—dijo—no real, una imagen alguien que este a mi lado
—¿Y yo que gano?—pregunté sin bajar la voz
Sus ojos grises se clavaron en los míos
—Libertad, protección y nadie volverá a tocarte sin tu consentimiento
Acepte no por amor, no por esperanza Acepte por que entendí algo ese día.
En este mundo o eres la presa o aprendes a ser el cazador, o ser peligrosa y yo ya estaba cansada de sangrar
Así nació la mujer que hoy camina entre armas, cartas y traiciones
Así nació Atenea Petrova
No la víctima
No la niña si no la sobreviviente
Editado: 05.01.2026