Dame una oportunidad. (ceo busca madre sustituta)

Capítulo 11. Furia contenida.

Al día siguiente, Emma seguía sintiendo miedo por el mensaje de Marco, aunque trataba de controlarse por sus amigas.

Ellas quisieron faltar al trabajo para acompañarla, pero Emma se negó. Les aseguró que estaría bien, encerrada y con el móvil apagado para no angustiarse más. Que solo le encendería al mediodía, para darles señales de vida.

Quedó sola en la sala, acostada en el sofá y cubriéndose con una manta, como si eso fuese un escudo protector. No dejaba de vigilar la puerta a pesar de haberle pasado doble cerrojo, estaba tan asustada que cualquier ruido que se produjera en el edificio la sobresaltaba.

Más de una hora después, escuchó el timbre sonar. Los temores se le aglomeraron en el pecho.

Se puso de pie, aunque no se acercó a la puerta. Temía que fuese Marco.

La visita seguía timbrando, además de golpear la madera. Ella pensó en ignorarlo esperando que se cansara y se fuera, pero se sobresaltó al escuchar una voz.

—¡Emma, soy Liam! ¡Abre, sé que estás ahí!

Las emociones se desbordaron en su pecho. Corrió para abrir con rapidez. Al verlo, lo abrazó por el cuello con los ojos llenos de lágrimas. Su aroma, mezclado con su colonia, le resultó como un narcótico sedante.

—Ey, tranquila —dijo él, y la empujó al interior del departamento cerrando tras de sí, aún con la mujer anclada en su cuello—. Calma, estás a salvo.

Cuando Emma pudo apaciguar un poco a su corazón desbocado, se separó de él y lo miró a los ojos. Los suyos estaban ahogados en lágrimas contenidas.

—¿Estás bien? —preguntó Liam acariciándole con dulzura su rostro.

—Sí, ahora sí —aseguró Emma, antes de hacer una respiración profunda para recuperar la serenidad—. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sabías que yo…?

No pudo continuar, sentía que le fallaba la voz.

—Te pasé varios mensajes para saber cómo estabas, al ver que no respondías, intenté llamarte, sin éxito. Así que me comuniqué con Lidia y ella me dijo que estabas encerrada en el departamento por un susto terrible que viviste anoche y con el móvil apagado.

—Lo siento, yo…

De nuevo quedó muda. Tenía el llanto atorado en la garganta, pugnando por desatarse.

—Confía en mí, Emma. —Los ojos del hombre buscaron los de ella, con una mezcla de urgencia y dureza—. ¿Qué sucedió? Quiero ayudarte.

—No puedes hacerlo.

—Ponme a prueba. Dame una oportunidad.

Ella vaciló. Sentía que no era justo involucrarlo en ese asunto, pero necesitaba de apoyo y consejo.

—Recibí un mensaje.

—¿Qué mensaje?

Emma se aproximó a la mesita donde había dejado su móvil apagado y lo encendió para buscar el mensaje que la tenía perturbada, mostrándoselo.

Liam lo leyó en silencio, con sus ojos, de mirada fiera, clavados en la pantalla.

«Eres una puta, ¿con quién demonios te fuiste? Te estoy buscando. No vas a escaparte de mí. No pararé hasta encontrarte».

—¿Quién es? —preguntó con furia contenida.

—Mi exnovio —respondió nerviosa—. El motivo por el que no puedo aceptar tu propuesta.

Él apretó la mandíbula con enfado.

—¿Por él regresaste a San Francisco? ¿Estás escapando de este sujeto?

Ella sintió y bajó el rostro al suelo.

—¿Qué sucedió entre ustedes? ¿Por qué te persigue?

—Tuvimos una relación… complicada.

—Define complicada —exigió, molesto.

—Liam, por favor… no puedo —alcanzó a decir Emma antes de que su llanto se desatara.

Él evitó rugir por el enfado para abrazarla y darle consuelo.

—Tranquila, te prometo que estarás bien.

Luego de unos minutos en que ella pudo descargar su dolor, se esforzó una vez más en recomponerse.

—¿Por qué no me lo dijiste de inmediato? —consultó Liam.

—Es mi batalla, no es justo que te mezcle en mis problemas.

—Yo intento mezclarte en los míos —Ella lo observó con los ojos rojos e hinchados por el llanto, conmoviéndolo—. Ese tipo te amenazó, Emma. Está ahí afuera buscándote como un maldito animal. Eso no es poca cosa para mí.

—No quiero involucrarte en esto, Liam. Marco es…

Se mordió los labios para no contar secretos que no debía revelar.

—Marco —repitió él con voz amenazante—. Háblame de ese hombre. Voy a asegurarme de que no se acerque a ti.

—¿Y cómo piensas hacerlo? —preguntó irritada— ¿Golpeándolo? ¿Con dinero?

Liam la fulminó con la mirada.

—Con todo lo que sea necesario.

Ella se impactó por sus palabras y negó con la cabeza.

—Marco es un tipo peligroso. Lo mejor es ignorarlo y mantenerme escondida hasta que se olvide de mí.

—Si es tan peligroso, podría ser un sujeto rencoroso. Esos no olvidan con facilidad y me niego a permitirte que te mantengas escondida solo para complacer su ego.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.