Las maestras sentaron a los niños en el suelo formando un círculo dentro del salón, para jugar a la ronda de los animales. A cada uno le asignaron un animal y, a medida que narraban una historia y mencionaban a uno de ellos, el niño al que le correspondía debía pasar al frente y hacer gestos y sonidos de esa especie, mientras el resto lo imitaba.
Los gemelos estaban muy animados con la actividad, a uno le tocó el puerquito y al otro el ganso. Ya se habían puesto de acuerdo en lo que debían hacer y esperaban emocionados a que los llamaran para participar, al igual que sus compañeros.
En la parte exterior de la escuela, una patrulla de policía hacía rondas. A unos metros de distancia del colegio se encontraron con un oficial apostado en una esquina, que realizaba vigilancia junto a su moto. Lo saludaron con una venia y siguieron de largo.
Marco, que en esa ocasión estaba disfrazado como miembro de la policía local, oculto bajo su uniforme, con una peluca de pelo corto y negro y lentes de contacto del mismo tono, respondió a su saludo con seriedad y se mantuvo atento hasta que la patrulla desapareció al cruzar la calle.
Cuando estuvo solo, sacó su móvil y envió un mensaje.
«Mantente atento. En unos minutos te aviso para que realices la llamada», informó. Luego simuló vigilar los alrededores, sobre todo, la entrada de la escuela, que ya permanecía cerrada porque todos los niños se encontraban dentro llevando a cabo sus actividades.
***
En casa, Emma decidió llamar a Liam luego de que él le pasara un mensaje para saber cómo se encontraba. Desde el día del ataque en el bar Seven, él se mantenía más pendiente de ella que de costumbre. Haber estado tan cerca de haberla perdido le afectó.
—Hola, ¿tienes mucho trabajo? —preguntó la mujer.
—Un poco, pero puedo atenderte sin problemas. ¿Ha estado todo bien? ¿Te reuniste con tus amigas a desayunar?
—Sí, luego de acompañar a los niños a la escuela estuve un rato con ellas en un café cercano. Fue liberador. Me ayudaron a centrar mis ideas.
—¿Qué ideas? ¿Hablaste con ellas de la boda?
—No. Ese tema no lo he tocado aún con las chicas porque primero quiero ponerme de acuerdo contigo sobre algunos detalles importantes.
—Si quieres esta noche, después de dormir a los niños, lo hablamos.
—Eso sería genial, así comenzamos a organizar ese evento. Yo hablé con las chicas de otro tema, algo en lo que además, me tienes que ayudar y apoyar.
—Sabes que cuentas conmigo para lo que sea, pero, ¿de qué trata?
—Es que quiero hacer una cena especial aquí en casa para tus suegros.
—¿Mis suegros? —preguntó confundido.
—Sí es que… quiero que confíen en mí y creo que eso lo lograría si ellos me conocen un poco más. Compartir durante una cena podría ayudar. ¿No lo crees?
Liam gruñó con disconformidad.
—Eso no es necesario, Emma. Ellos en algún momento tendrán que aceptarte si quieren estar cerca de los gemelos.
—Ese es el problema, Liam. No quiero ser una imposición. Me gustaría que me conozcan, que aprendan a confiar en mí.
En su oficina, Liam apoyó los codos en la mesa y se apretó el puente de la nariz. Sabía que para Camila y Julián un gesto especial no sería suficiente para confiar en una persona, mucho menos, si esta tenía una condición social muy por debajo a la de ellos.
Pero no podía desestimar el esfuerzo de Emma, que lo hacía más por amor hacia él y los niños que por verdadero interés por ganarse a esa pareja.
—¿Y cuál es tu plan?
—Ofrecer una cena en su honor aquí en casa. Contaré con Felton como chef, Carla ya lo comprometió, y entre las tres organizaremos todo para que sea especial. Ah, y Lidia quiere que invite a Darryl para no sentirse sola.
Liam emitió una risa con cierto toque de ironía. Darryl era muy bueno para pinchar el humor de Julián cuando se lo proponía. Eso podría hacer de aquella cena un momento entretenido.
—No lo creo necesario, Emma, pero si de verdad quieres llevar a cabo esa idea, te apoyo.
Ella sonrió con amplitud.
—Gracias. Sé que tú lo ves innecesario, pero para mí es fundamental. No quiero que los Holt sigan pensando que soy un peligro para los gemelos, o que mi presencia en esta casa será para sustituir el recuerdo de Vanessa o la imagen de ellos como abuelos. Yo solo quiero llenarlos de amor, a los gemelos y a ti, de la misma forma en que ustedes me llenan de amor a mí.
—Para nosotros amarte ha sido inevitable, Emma. Desde que apareciste en nuestras vidas, has sido como un rayo de luz. Sobre todo, para mí.
—Tú también has sido como un rayo de luz para mí, o mejor dicho, como un sol enorme y cálido que aparece justo después de una tormenta devastadora. Tú me salvaste, Liam, aún me sigues salvando. Por eso estoy dispuesta a darte todo lo que tengo y lo que soy, pero quiero hacerlo bien, sin crearte más inconvenientes.
Él tuvo que respirar hondo para controlar la enorme colisión de emociones que las palabras de la mujer hicieron en su interior.
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Editado: 10.04.2026