Dame una oportunidad. (ceo busca madre sustituta)

Capítulo 72. Me perteneces.

Al terminar la cena y cuando ya todos se habían marchado de casa. Emma y Liam subieron a la habitación.

—Aún me cuesta creerlo —expuso ella parada frente al espejo de la cómoda quitándose los aretes y las pulseras—. Todo salió excelente, la comida, las charlas, la interacción con los Holt. Hasta parecía que les caía bien. Nunca llegaron a emitir alguna ofensa o sarcasmo, al menos, ninguno que me afectara.

Liam se acercó a la mujer mientras se abría los botones de la camisa y se ubicó detrás, muy cerca. Su sonrisa de satisfacción, mezclada con el deseo, brillaba en su rostro.

—Trabajaste muy duro y lo hiciste con amor —reconoció antes de apartarle el cabello con una mano para liberarle el cuello y así besarlo con ternura—. Es lógico que todo te haya salido bien —concluyó, y la abrazó por la cintura pegándola a su cuerpo.

—Pensé que sería más difícil, que no me darían una oportunidad. Hasta había preparado a Felton en caso de que quisieran tomarlo contra su comida solo para molestarme. Él se fue de aquí diciendo que era una exagerada.

Liam aumentó la sonrisa.

—No tenías por qué haberte puesto tan nerviosa. Ya te dije que lo que Julián y Camila opinen para mí no significará un cambio.

—Ellos son muy importantes para tus hijos. Por eso para mí es imprescindible que me acepten.

Él la giró entre sus brazos y le alzó el rostro posando un dedo en su mandíbula.

—Nuestros hijos —aclaró, muy serio, y con los ojos encendidos por la determinación—. Quiero que comiences a sentirnos tuyos, porque ya tú eres nuestra.

Emma se estremeció por esas palabras.

—Claro que los siento míos. Solo que a veces las palabras quedan cortas.

Él la besó con suavidad, chupando cada uno de sus labios con delicia. Una vez que detuvo el beso, dejó su frente apoyada en la de ella rozando con la punta de la nariz su rostro.

—Julián y Camila ya saben todo sobre Marco.

La noticia impactó a Emma. Se apartó un poco del hombre para mirarlo a los ojos con la sorpresa y la vergüenza titilando en sus pupilas.

—¿Cómo saben de él?

—Porque Julián es en extremo desconfiado y más, cuando en medio del asunto hay algo que le importa mucho. Tiene amigos en la policía y a través de ellos pudo averiguar lo que en verdad había sucedido en el bar Seven y en la escuela. Le hablaron de nuestras declaraciones y de mis exigencias por poner más seguridad alrededor de la casa y de los gemelos. Así supo que teníamos a Marco detrás de nosotros.

—Oh, Dios, van a pensar que les hemos estado mintiendo desde hace mucho —exclamó preocupada y quiso apartarse de él, pero Liam no se lo permitió.

La abrazó por la cintura reteniéndola a su lado.

—Le expliqué a Julián la razón por la que habíamos callado. No solo para no preocuparlos, sino para evitar que utilizaran ese asunto como motivo para insistir en quitarme a los niños. Él entendió y hasta me pidió disculpas por haber sido tan cerrado. Si me hubiese apoyado desde el principio, tal vez, no estaríamos en esta situación, ya habríamos detenido a Marco. Julián cuenta con muchos contactos en la policía de San Francisco y en otras más, ha logrado encontrar información importante de ese hombre que podríamos utilizar en su contra para detenerlo.

—¿Qué información?

—Sobre sus acciones anteriores. Algunas son ilegales y fueron tapadas a través de corrupción policial. Podríamos complicarle la vida si las sacamos a la luz. También conoce a algunos de sus socios, quienes tal vez nos ayudarían a detenerlo. Todavía está investigando.

—¡Liam, qué vergüenza! —exclamó abochornada, y quiso bajar su rostro al suelo, pero él le tomó con ambas manos la cabeza obligándola a encararlo.

—No tienes que sentir vergüenza por eso. Ya somos una familia, Emma, es así como esto funciona. Si alguien está mal, el resto ayuda a superar la dura prueba si tiene los recursos, o acompaña en caso de no poder hacer nada. ¿No querías que Julián y Camila te aceptaran? Pues, no solo te aceptan, sino que están dispuestos a protegerte también.

—No lo hacen por mí, sino por los niños.

—Hoy se dieron cuenta que eres importante para los gemelos. Ellos te aman, te llaman mamá y comienzan a girar a tu alrededor. Para que los niños puedan estar bien, tú tienes que estar bien. Julián y Camila comenzaron a entenderlo.

A la mujer aún le costaba asimilar lo que escuchaba. Había sufrido tanto por el rechazo de los Holt que ahora que recibía su apoyo le parecía irreal.

Liam la abrazó para infundirle confianza, apoyando la cabeza de ella contra su pecho y acariciándole la espalda.

—Hablé hace unos días con mis padres y les conté la verdad sobre Marco —reveló Emma sin moverse.

Seguía abrazada a él, reconfortada con el calor que su cuerpo emitía.

—¿Ellos no sabían lo que él te hacía?

—No, porque solo conocieron la parte buena de Marco, o mejor dicho, la ficticia. Esa con la que me envolvió. Pero ellos me dicen que él ha seguido llamándolos para contarles con pena y dolor lo mal que lo estoy tratando, al no darle una oportunidad para pedirme perdón por lo de mi embarazo interrumpido. Les hizo creer que todo fue un terrible accidente.




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