Dame una oportunidad. (ceo busca madre sustituta)

Capítulo 76. Necesidad de detenerlo.

Liam y Emma se levantaron temprano en la mañana para preparar el regreso a San Francisco, el avión salía en unas horas. Los niños desayunaban con sus nuevos abuelos y el chofer/guardaespaldas preparaba el auto y ayudaba a guardar los equipajes.

Él terminaba de llenar las botellas de los niños con agua cuando recibió una llamada a su móvil. Enseguida lo tomó notando que se trataba de Julián.

—Hola, ¿todo bien? —preguntó al atender.

—Eso quiero saber yo, ¿ustedes están bien?

Liam apretó el ceño. Sus suegros sabían que ellos estarían de viaje en Seattle, aunque su tono preocupante lo alertó.

—Sí, todo bien por aquí. Nos preparamos para el regreso. ¿Por qué me llamas tan temprano para preguntarme eso?

—Porque por aquí las cosas no están bien. Nadie quiso llamarlos en la madrugada para no angustiarlos, pero… Darryl y Lidia tuvieron anoche un accidente de auto. —Eso último lo dijo en voz baja.

Era evidente que Julián se encontraba rodeado de personas y no quería que lo escucharan.

—¿Cómo que tuvieron un accidente? ¿Qué sucedió?

—Al parecer, Darryl fue a buscar a Lidia a su trabajo e iban a cenar a un restaurante mexicano. Eso lo sabemos porque su secretaria confesó que ella había hecho la reservación, pero se volcaron en la carretera y hay indicios de que eso sucedió porque fueron golpeados por otro auto. Ambos están en terapia intensiva. Darryl reaccionó hace un par de horas, aunque sigue muy delicado. No hace otra cosa que mascullar frases, algunas inentendibles, pero han descubierto que nombra mucho a Marco Smith. Es posible que él haya sido el culpable de ese accidente.

Liam se enfadó por aquella noticia y apretó su mano libre en un puño.

—¿Cómo está Lidia? —preguntó, lanzando una mirada hacia Emma.

Ella limpiaba la boca de Lucas con una servilleta, porque el niño se había manchado con la mantequilla de su tostada, sin saber lo que Liam conversaba con su suegro.

—Sigue inconsciente, aunque los doctores aseguran que está estable. Carla me avisó cuando Darryl comenzó a nombrar a Marco. No se anima a llamar a Emma porque va a preocuparla más de lo debido, ella no ha podido dejar de llorar por lo sucedido a su amiga.

—Pero, ¿Carla está sola?

—No, el chef está aquí con ella y ahora también Camila la acompaña. Eso la ha tranquilizado. Ya le avisamos a la familia de Lidia y a la de Darryl, ahora te aviso a ti para que estés alerta durante el regreso. Si de verdad fue Marco, entonces, es seguro que él está en San Francisco, pero no sabemos qué pretenda hacer ahora.

—¿Por qué demonios los atacó? Ya no es excusa que haya confundido a Darryl conmigo —reflexionó molesto.

—Podría ser una advertencia. Eso no lo sabemos. Ya informamos a la policía y están investigando. Camila y yo estaremos pendientes de la llegada de ustedes y nos quedaremos con los gemelos en tu casa para que puedan venir al hospital.

—Gracias, Julián. Te avisaré apenas estemos dentro del avión.

Luego de las despedidas, Liam apoyó las manos en la encimera y dejó colgada su cabeza en una pose de cansancio extremo y gran preocupación.

Emma, al verlo, se aproximó. Ella sabía que él había estado hablando por móvil y supuso que le habían informado de algún problema grave en la constructora.

—¿Qué sucedió? —quiso saber, ubicándose a su lado y acariciándole la espalda.

Él respiró hondo, incorporándose, y la tomó por la cintura para sacarla de la cocina.

—Ven conmigo. Tenemos que hablar.

La mujer se asustó por su tono. Pudo deducir que el asunto era muy serio, así que lo siguió a la sala sin decir nada y escuchando con atención lo que él le confesó.

Al saber lo que había sucedido se cubrió la boca con ambas manos y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Por Dios, Liam. ¿Por qué Marco hizo eso? —preguntó, angustiada.

—No sé. Quizás fue una advertencia. La policía está investigando.

—Mis amigas también están en peligro. Marco será capaz de hacerles daño si no voy con él.

A Liam no le gustó la conclusión a la que ella había llegado. Se acercó, tomándola por el rostro para obtener toda su atención, viendo como las lágrimas de la mujer corrían por sus mejillas sin control.

—Tranquila, ¿sí? No te desesperes. La policía está investigando, no sabemos aún si lo que dice Darryl es coherente.

—Atacó a mis padres, Liam —respondió ella al borde de los nervios—. Hizo un gran alboroto para secuestrar a los niños y ahora lo hace con mis amigas. Está claro, es una amenaza. Si no voy con él…

—¡Emma! —la detuvo, posando sobre ella una mirada fiera—. La solución no es ir con él, es detenerlo. Si de verdad atacó a Darryl y a Lidia, la policía estaría obligada a emitir una orden de captura nacional, porque ya son muchos los delitos que tiene en su contra. Marco no tendrá donde esconderse.

Ella parecía no entender eso, la noticia hizo crecer de forma alarmante su nerviosismo. Fred apareció en la sala para saber qué ocurría, los había visto salir de la cocina con actitud preocupada.




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