Dame una oportunidad. (ceo busca madre sustituta)

Capítulo 77. Jaque mate.

Emma no se apartó ni un momento del hospital, pendiente de los avances de su amiga. Les servía de apoyo a la madre y a la hermana de Lidia, que se habían trasladado desde Nevada para estar con ella.

—Darryl logró despertar del todo —comunicó Emma a Carla cuando ambas bajaron al café para comprar unas bebidas—. Dio una declaración a la policía de lo sucedido, asegurando que el atacante es Marco. Lo identificó por el retrato que hicieron con los datos que di luego del ataque en el bar Seven y con una fotografía que hallaron de él en internet.

—Pero, ¿cómo Marco pudo ubicar a Lidia y a Darryl? ¿Y por qué los atacó?

—Es un enfermo —respondió ella con rabia y con sus ojos llenos de lágrimas fijos en la nada, recordando la violencia que él le había propinado en el pasado—. Tuvo que haber investigado a alguno de ellos y seguirlos para lastimarlos y hacerme llegar su mensaje. Hace días se metió en la casa de mis padres y los amenazó, les rompió la puerta de la entrada con sus golpes. Agrede y asusta a la gente que quiero solo para intimidarme.

—Ese tipo es un peligro —dedujo Carla con preocupación.

—Le he dicho a Liam muchas veces que Marco es demasiado violento y nada lo detendrá. —La mujer respiró hondo, como si con eso pudiese llenarse de valor—. No quiero que vuelva a atacarlo a él, a los niños, a mis padres o a ustedes… Él solo me quiere a mí.

—Él solo quiere que tú pienses eso —la regañó su amiga—. Quiere que te asustes y huyas, que abandones a Liam y no te cases. Que jamás seas feliz. ¿Vas a seguirle el juego?

—¿No te das cuenta que si me quedo, él seguirá lastimándolos?

—Si te vas, todos nosotros quedaremos lastimados, nos sentiremos traicionados, sobre todo, Liam y sus gemelos. Ellos ya te entregaron su corazón.

Emma se angustió por esas palabras.

—Además, sabes que Liam irá por ti a dónde sea, a él tampoco nada lo detendrá, pero Marco lo perseguirá, pudiendo atraparlo estando solo. Si eso pasa, va a matarlo, Emma —enfatizó, logrando preocupar más a su amiga—. Pero si te quedas, entre todos nos protegeremos y la policía logrará atraparlo.

Ella comprimió el rostro en una mueca, desconfiando de eso. En tanto años nunca habían podido detener a Marco. Alguien lo protegía e impedía que rindiera cuentas ante la justicia.

—Esto es una pesadilla. Cuando creo que ya tendré un poco de calma, la vida me entrega otra tragedia.

Carla la abrazó y acarició su espalda para infundirle calma.

—Esto acabará pronto, amiga. A Marco lograrán atraparlo tarde o temprano. Está cometiendo muchos errores.

Emma quiso creer eso, se aferró a esa idea para no dejarse llevar por la ansiedad. Entendía que su amiga tenía razón, con esas acciones Marco lo que buscaba era doblegarla, hacerla sentir derrotada, asustada y nerviosa.

No podía concederle esa victoria. Debía volverse fuerte para superarlo.

***

Liam acudió con el detective Morales, perteneciente a la policía de San Francisco, al departamento del Doctor Jenkins, el odontólogo que atendía a sus hijos y dirigía el consultorio donde Lidia trabajaba.

Minutos antes se había contactado con él a través de una llamada telefónica, por eso, el hombre los esperaba en su casa.

—Señor Hamilton, un gusto verlo.

—Gracias por recibirnos, doctor. Disculpe que lo molestemos en su casa.

—No se preocupe, no hay problema. Haré lo que sea necesario para ayudar a resolver el ataque que sufrió Lidia. Todos en el consultorio quedamos indignados con lo sucedido.

—Gracias. En realidad, es mucho lo que puede hacer. La policía tiene una idea para dar mayor celeridad al caso. Conmigo vino el detective Morales que está al mando de esta investigación y le explicará su estrategia.

El doctor estrechó la mano del detective con firmeza.

—Usted dirá.

—Doctor Jenkins, aún la señorita Lidia Harper no ha hecho una declaración oficial porque no se encuentra en condiciones, pero en medio de su inconciencia ha repetido el nombre de una persona que creemos está implicada en este caso, se llama Jason Graham. Según me informan sus amigas, Harper conoció a ese hombre en el consultorio porque él había solicitado una consulta para su hijo Mathew.

—Así es, consulta a la que el niño no acudió, supuestamente, por enfermedad estomacal, pero el hombre visitó varias veces mi negocio a pesar de eso, buscando fortalecer su relación con Lidia. Yo no lo conocí en persona, porque él aparecía en un horario en que yo no estaba.

El detective asintió y apuntó en una pequeña libreta los datos que el doctor le facilitaba.

—Nadie del círculo cercano de la señorita Harper ha conocido al señor Jason Graham —siguió el oficial—. El día en que ella se había citado con él en el bar Seven para que sus amigas lo conocieran nunca apareció. Según el mismo Graham explicó, se le presentó una emergencia médica con su hijo. Tenemos la sospecha de que en realidad ese Jason Graham no es quien dice ser, sino el causante del ataque que ellos tuvieron en el bar Seven y quien causó el volcamiento del auto donde se encontraban la señorita Harper y el señor Darryl Tucson.




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