El vigilante que se hallaba en la entrada de la cocina, al confirmar que había sido mentira la historia del empleado del almacén de que la señorita Becca Donnelly enviaría aperitivos congelados, se apresuró por volver a su sitio y encontrar al sujeto.
No lo halló, aunque sí descubrió dentro de uno de los congeladores a un mesonero desnudo y golpeado.
—Maldición. ¡Llama al personal de primeros auxilios! —ordenó a uno de los hombres que lo había acompañado, luego se comunicó por radio—. Atención, tenemos a un sujeto de aproximadamente uno ochenta de estatura, cuerpo atlético, ojos marrones claros, cabellos castaños engominados y anteojos correctivos que se hace pasar por mesonero. Es peligroso y violento.
Repitió una vez más las características recibiendo confirmación del resto del equipo de seguridad de haber recibido la información e iniciar la búsqueda.
Afuera, Marco logró escurrirse entre los invitados VIP buscando llegar al lugar donde se encontraba Liam. Tenía la pistola escondida debajo de su chaqueta, ya lista para utilizarla cuando fuese necesario.
Emma en ese momento regresaba de la zona de juegos. Compartía un rato con los niños y después con Liam. Él se hallaba conversando con algunos conocidos.
El guardaespaldas la seguía a una distancia prudencial, aunque se puso en alerta al ver movimientos apresurados del personal de vigilancia del recinto, quienes parecían buscar con ansiedad a alguien.
Se apresuró por llegar a ella y tomarla del brazo para detener su caminata.
—Señorita Bowen, debemos salir de aquí.
—¿Por qué? —quiso saber, preocupada.
—Hay mucha agitación. Vayamos al área de juego con los niños y los otros guardaespaldas hasta que pase.
—Pero… ¿y Liam?
—Le avisaré por móvil.
Sin esperar respuestas de la mujer, el guardia la arrastró al exterior, pero ella lanzó una mirada hacia el salón esperando ubicar a Liam. El miedo la invadió y no quería salir de allí sin él.
Al descubrir que estaba cerca, aunque de espaldas, obligó al guardia a detenerse.
—Ahí está Liam, solo tardaré un par de segundos en avisarle.
—Pero, señorita…
—Seré rápida. No puedo dejarlo aquí —aseguró y se soltó del agarre del hombre apresurándose por llegar a Liam.
En ese momento una mujer tropezó con alguien y se le cayó una copa haciendo un estruendo. El guardaespaldas se giró para saber que ocurría, perdiendo por unos segundos a Emma. No se percató que un sujeto la detuvo antes de que llegara a Liam.
—Perra, ya te tengo. ¿Pensaste que te librarías de mí? —le habló Marco al oído con una voz diabólica y cargada de amenazas.
La mujer se asustó tanto que por un momento quedó paralizada. Miró con terror al hombre, sintiendo dolor en su brazo porque él la aferraba con fuerzas.
—Nos iremos de aquí. Más te vale no hacer algún ruido o esto se transformará en un infierno.
—¡Ey!
El grito de advertencia del guardaespaldas inquietó a Marco. Rápido metió una mano bajo su chaqueta para tomar su arma.
Junto a Emma pasaba un hombre sosteniendo un plato de aperitivos, caminaba en dirección a la zona de juegos. Ella se lo quitó sin mediar palabras y con eso golpeó a Marcos en la cabeza.
Usó tanta fuerza que el plato se rompió, haciéndole un pequeño corte en la sien, además de mancharlo de comida y alertar a todos en el salón.
Su acción obligó al guardaespaldas a correr para apartarla del sujeto, pero Marco sacó enseguida la pistola y le disparó sin compasión.
Los gritos que siguieron fueron tan ensordecedores que Emma se sintió aturdida.
Los presentes comenzaron a correr en todas direcciones obstaculizando el paso de los vigilantes, quienes querían llegar hasta el lugar del conflicto para atrapar al invasor. Marco, al verlos aproximarse a él, empezó a disparar sin control buscando detenerlos, sin importarle si hería a inocentes.
Quiso tomar a Emma de un brazo para salir de allí con ella antes de que lo atraparan, pero una sombra oscura se abalanzó sobre él llevándoselo por delante hasta derrumbarlo contra una mesa llena de aperitivos y copas de licor. Esta se hizo añicos derramando todo.
Julián, que había estado cerca, miró con asombro a Liam forcejear con el pistolero en el suelo, encima de cristales rotos y comida. Emma gritaba pidiendo ayuda, diciendo que aquel era Marco Smith, así que el hombre corrió hacia ella para apartarla mientras alertaba a la seguridad del lugar.
Marco logró dominar a Liam y tumbarlo contra el suelo ubicándose encima de él. Sostuvo con firmeza su arma e intentó ubicarla en la cabeza del hombre para volarle los sesos, pero el sonido de un disparo lo detuvo.
Liam compartió una mirada desafiante con él durante un segundo antes de que este cayera de lado con la cabeza traspasada por una bala.
La escena fue tan rápida y violenta que quedó en shock mientras los invitados seguían huyendo y gritando con desesperación en los alrededores.
Julián, que ya tenía a Emma entre sus brazos, giró el rostro para ver quién había ultimado a Marco. Se impactado al descubrir, encubierto entre los vigilantes del recinto, al jefe de seguridad de Thomas Gallager.
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Editado: 15.04.2026