Novelas Por Capitulos
Capítulo 1 y 2
HERENCIA de Cenizas
GÉNERO: Thriller urbano, novela negra contemporánea, Saga El Corazon de Jade
1:
El cielo de Nueva York tenía el mismo tono que el acero: gris, impersonal, dispuesto a aplastar a quien lo mirara por demasiado tiempo. La torre Crane Capital dominaba el horizonte como una navaja vertical, una amenaza arquitectónica más que un símbolo de éxito. En el último piso, las paredes de vidrio no dejaban escapar secretos. Vincent Crane estaba sentado tras un escritorio de ébano africano, más caro que discreto, afilando silenciosamente una estilográfica Montblanc con dedos lentos y expertos.
Isabelle irrumpió sin anunciarse. No golpeó. No saludó. Iba vestida como si fuera a presidir su propio funeral: falda lápiz negra, blusa de seda que apenas ocultaba el filo de su ambición, y unos tacones que sonaban como un martillo sobre la madera noble.
—Quiero el 51%, papá.-- anuncio sin saludar, luego de sentarse elegantemente frente al escritorio del hombre
Vincent levantó la vista. Su rostro, aún atractivo a los 48, parecía esculpido en mármol. Había una grieta, eso sí: una pequeña arruga en la comisura de su ojo izquierdo, la única concesión al paso del tiempo.
—Buenos días, Isabelle--indico para centrar a su hija en los buenos modales..
—No te hagas el cínico. O me das lo que me corresponde, o empiezo a hablar con Marcus. Y créeme: él no es tan... comprensivo como yo.-- continuó la joven haciendo caso omiso a la norma, era evidente que lo habia estado meditando y asi lo anuncio, sin preambulos, sin negociacion, sin respeto, tal como era ella para todo, lo peor , sin perder la calma, sin perder el tranquilo y sereno tono de voz.
La palabra "comprensivo" se le curvó en los labios como una hoja oxidada. Vincent soltó una sonrisa breve,, y se reclinó en la silla. jUNTO SUS DEDOS Y SE DEDICO A CONTEMPLAR SU HIJA.
Desde el ventanal, el Empire State parecía un dedo acusador apuntando al cielo. Pensó en tirarse por ahí una vez, hacía muchos años. Pero había demasiado dinero de por medio.
—No sé qué te han enseñado en la universidad, pero aquí arriba, cariño, nadie regala nada. El 51% se gana. O se roba. ¿Estás preparada para eso?
—Lo estoy haciendo ahora mismo, ¿no? —dijo Isabelle, y dejó sobre el escritorio una carpeta negra. Adentro, un informe forense de finanzas, cuidadosamente editado. Suficiente para hacerle pasar un mal rato con el IRS. O con sus enemigos.
Vincent hojeó sin pestañear.
—Qué diligente. ¿Te ayudó Marcus?
Ella no respondió. La mirada que le devolvió estaba hecha de vidrio molido. Cuando salió, el aire pareció recuperar la temperatura.
--- Déjame continuar los trámites.De todas maneras ya lo había decidido
II
Chloe observaba a su hermana desde el otro lado del pasillo. Siempre la veía salir como si hubiera ganado otra batalla. Siempre con ese paso firme, ese perfume caro mezclado con veneno. Isabelle no caminaba: ejecutaba. Chloe, en cambio, se limitaba a seguir.
—Quiero que lo sigas A TODOS LADOS, PAGA LO QUE SEA, HA ESTADO VIAJANDO sin decir adonde y otros los ha enmascarado en supuestos viajes de negocios. Desde Hoy. —informo enfatica Isabelle, le lanzó un sobre cerrado. Dentro, fotos de Vincent entrando y saliendo de varios lugares. Algunos con letreros en japonés.
—¿Japón? —preguntó Chloe, bajando la voz.
—Miyagi. . Busca vuelos. En algún momentoTú vas también. Ha estado iendo y viniendo en el avion de la empresa, dice que por inversiones. Hasta donde tengo entendido las inversiones que estan en Tokyo se hacen via internet y con inteligencia artificial. Tengo un video de mi padre tomando el tren para Miyagi. Realmente me intriga
—¿Y el recuerdo de mamá? Crees que vuelva a buscar otra mujer? —preguntó, por reflejo. El aire se volvió denso. Isabelle la miró como si hubiera escupido en la alfombra.
—Mamá está muerta. Tú solo obedeces.
Chloe apretó el sobre. Las uñas se le clavaron en la palma.
III
Vincent no se sentía cómodo en clubes nocturnos, pero ese en particular tenía el beneficio de la oscuridad, el anonimato y las sustancias ilegales caras. Se sentó en la esquina más alejada de la pista, rodeado de ejecutivos quemados y prostitutas maquilladas como ángeles del infierno.
Una figura se acercó: Jayden, un asesor independiente de inversiones con conexiones turbias.
—Marcus se mueve. Esta hablando con gente de Teheran, Damasco y Bengazi. Y con ella. —Jayden se refería a Isabelle sin nombrarla.
Vincent se masajeó las sienes. En la mesa, una copa de whisky Dalmore 62 se evaporaba sola.
—Estoy cansado, no quiero mas. Quiero estar vivo aunque sea por dos minutos. En un principio era magnifico. ahora no.Realmente no.--respondio con voz agotada
—¿Vas a correr?
—Voy a desaparecer unos días. Japón. Asuntos sin resolver.
Jayden se echó a reír.
—¿Japón? ¿Por qué siento que hay una mujer de por medio?
Vincent no respondió. En su memoria, Aiko reapareció como un cuchillo envuelto en seda. Y junto a ella, el recuerdo de una carta no contestada. Habia ido varias veces a Miyagi. Habia estado buscando. Habia llegado a al centro de belleza, modesto, muy sencillo. Su dueña Aiko Tanaka. Había contemplado la foto y el vídeo que le entregaron.Mas bella, madura,delgada,con ese aire tranquilo,que le trajeron sin piedad todos sus recuerdos...