Dana Chou

RIN TANAKA.Parte B

Novelas Por Capitulos

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Dos semanas más tarde después de la paliza a Vicente y Aiko....

New York brillaba con su arrogancia habitual. En las alturas de Manhattan, donde los cristales reflejan poder y los silencios se compran con tarjetas negras, Diego Alejandro Vargas había escuchado lo que suponía era parte de un rompecabezas más complejo.

La revelación le llegó en una de esas cenas largas, vacías de sentido, donde los vinos corren más que las verdades. Una mujer —bella, manipuladora, resentida— había hablado. "¿Isabelle Crane? Esa no siente. No ama. No responde. Está hecha de mármol y silencio."

Él se había reído. Por fuera. Por dentro, una grieta.

La descripción fue más precisa de lo que Diego estaba dispuesto a admitir. Isabelle no se rendía ante elogios, no le importaban los lujos —a pesar de estar rodeada de ellos por ser dueña a su edad de una incalculable fortuna y una herencia fastuosa—, y si alguna vez alguien intentó ganarse su alma, fracasó como quien intenta atrapar el humo con los dedos.

Pero él no estaba acostumbrado al fracaso. También Su fortuna era una maquinaria sólida, sus amantes coleccionables muy de farras y de alfombra roja y perfectamente prescindibles. Lo que no sabía manejar era el desinterés. Menos aún, el desinterés genuino.

Ella lo había herido sin tocarlo.

Situación que en la misma oficina de Isabelle con hombre,Eric Foster otro ejemplo de esa herida sin contacto. Tenía 30 años, un máster en Finanzas por Columbia, y un miedo incurable a no ser suficiente. Isabelle lo contrató tres años atrás para su Gerencia en la firma de inversiones de su padre. Desde entonces, Eric había pasado de ser un ejecutivo competente a un sirviente con corbata.

La amaba. Lo sabía. No lo decía.Se tenía que tragar ese sentimiento desgarrador que causaba la presencia de ella

En cambio, comería el error más grave que comete un hombre cuando está enamorado de una mujer de personalidad fuerte; vivía para complacerla: informes a tiempo, café sin azúcar, silencios calculados. Isabelle lo miraba solo cuando necesitaba algo. Y él, como un perro fiel, respondía con gratitud.Por que al menos por un momento el era importante para ella.

—Eric, necesito el reporte de Tencent en 20 minutos. Y que alguien me reserve la mesa 7 en Le Coucou. A las doce. No quiero excusas —le dijo esa mañana, sin levantar la vista del portátil.

—Por supuesto, Isabelle —respondió él, tragando saliva, casi agradecido de que ella lo tratara con desprecio en lugar de indiferencia.

Había días en los que Eric pensaba que ella podía mirarlo distinto. Pero entonces la escuchaba hablar con ese tono quirúrgico, esa voz sin textura, y se daba cuenta de que lo suyo no era deseo reprimido. Era simple y llana obediencia emocional ante una mujer que utilizaba todo a su favor, con fría eficiencia.

@#$

Ese mediodía , en Le Coucou, Diego la vio antes que nadie. Vestía de negro. Solitaria. Sin mirar el móvil. Sin sonreír.

Se acercó. La tensión era invisible pero brutal.

—Isabelle —dijo, firme.

Ella alzó la mirada y lo

—Diego —respondió, sin más,viendo el extremadamente atractivo hombre frente a ella.

—¿Puedo sentarme?

No dijo sí. Lo miró. Eso bastó.

Silencio.Lo cuál el interpretó como un "me da igual"

—Creí que este restaurante te parecía vulgarmente europeo.-- indicó viendo el ambiente alrededor.

—Sigue siéndolo. Pero el chef me debe una apuesta.-- contestó,excrutandolo,esperando ver con que le saldria

Pidió whisky. Ella no pidió nada. No lo necesitaba,estaba terminando un frugal almuerzo, había ido para mostrarse, y bueno Diego serviría para publicidad adicional. Su presencia ya lo llenaba todo.

-- A veces me fastidia la gente, se colocan en mi espacio vital y realmente es aburrido

—Dicen que no sabes amar , para un experimentador social es un aprendizaje muy interesante —soltó él,directo. Si se iniciaría una contienda,por algún lado había que empezar.

—Dicen muchas cosas. También dicen que tú solo sabes mentir cuando no consigues lo que quieres.Eso igual me da curiosidad. Que haces con tus metas? Las inventas o te imaginas resultados? O solo quieres algunos momentos de atención para auto saludarte?

—No me interesas como trofeo.No es así como luce

—Agradezco la sinceridad.No me interesas, punto, tampoco soy parte de un circo.-- contestó poniendo un limite

Fue tan simple como brutal.

—¿Nunca te has enamorado, Isabelle?.Pareciera que tuvieras miedo a algunas cosas,-- indagó viendo un grueso muro defensivo que la envolvia

Ella lo miró. Le sostuvo la mirada. No hubo ternura. Solo evaluación.

—El amor es una deuda emocional. No lo necesito. Tú sí. Y eso te hace débil.Por lo que veo, viniste con la expresa idea de cuestionarme.Porque?

Diego no contestó. Entendió que Isabelle era muy rápida en llevar todo a situaciones límites.

-- Quería ver una posibilidad de inversión.

-- Esto nos lleva a un ambiente más colorido. Que tanto?

--285 millones de $.

-- No es un bluft. Es para crearte un interés al verme -- repuso el tomando el whisky Macallan Rare Cask le traido por el mesonero....

—No te estoy viendo. Tú viniste. Y me tengo que ir

-- Me disculpo Isabelle, realmente me equivoqué. No pretendo conquistarte. No tengo un Broker y necesito invertir parte de mi capital-- repuso el sirviéndose otro trago de la botella

Se levantó, tomó su clutch y lo miró como se mira a un error de cálculo.

—No todos los vacíos se llenan con dinero, Diego.

Y se fue. Sin temblar. Sin un giro de cabeza.



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En el texto hay: romance amorprohibido

Editado: 02.03.2026

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