Dana & Mark

Capítulo 5

“Dana, Dana, Dana… ¿Me ocultas algo?”

Esa noche sus amigas habían decidido quedarse y como los gemelos no tenían qué hacer, decidieron invitar a su hermano a su departamento para que ellas tuviesen privacidad, y para que el pobre no se volviera loco: principalmente fue por eso. Valentín era muy unido a su hermana, pero cuando ella estaba con sus amigas, ya no sabía quién era ella; se convertía en una mala bromista y una energética diablilla.

Cuando ya estaban todas reunidas en la habitación de Dana, mientras veían una película de romance, se pusieron a hablar del tiempo que tenían sin ver a Artis; habían pasado cuatro años desde que habían terminado la secundaria y cada una había tomado su camino. Pocas veces lograban reunirse en las vacaciones, debido al viaje de Artis y los estudios de Dana, pero eso no les impidió seguir tan unidas como lo eran en la secundaria.

Su relación era inquebrantable; las vicisitudes de la vida las habían reunido entre llantos y pérdidas, y las habían convertido en las sonrisas y la alegría que atesoraban cada día porque sabían que juntas podrían con todo.

—… Papá estaba eufórico cuando le dije que volvía para quedarme en la ciudad y vivir con Sam —relataba Artis. —Mamá quería que me quedara un tiempo en casa para charlar sobre lo de Ry, pero no pude… Han pasado cuatro años desde que murió y no puedo hablar con ella sobre lo que hablamos él y yo… —Miró a Dana. —Ay, Dana, si hubiese detenido a mi hermano, él estaría a tu lado y yo no sentiría este peso.

La pelirroja negó y la abrazó; sabía que Artis se arrepentía de no haber evitado que su hermano mayor saliera ese día, sobre todo porque conocía los sentimientos de Dana hacia él.

Nunca descubrieron exactamente qué sucedió, solo encontraron su auto incendiándose y un cuerpo adentro. Durante años tuvieron la esperanza de que no hubiese sido él quien se encontraba en el auto en ese momento, pero no existían pistas y tampoco había sospechosos, así que declararon que fue un accidente y cerraron la investigación.

—Tranquila, Arti, ya no podemos hacer nada y nosotras lo sentimos tanto como tú. Rayan era como un hermano para mí, así como lo son Valentín y Julián —la consoló Aida—. Además, estoy segura de que donde sea que esté su alma ahora, él está cuidándote como el hermano sobreprotector que era.

—Sí, seguro… —Artis se giró hacia Dana y le sonrió. —¿Has logrado olvidarlo y seguir adelante? Sé que no es fácil, pero no va a volver.

—Yo no sé, he estado con algunos chicos… —Aida la miró y negó. —Pero no he dejado de pensar en él.

Artis la miró asombrada y Aida bufó.

Era difícil olvidar a alguien tan dulce como el hermano de Artis. Rayan solía ir a su casa para jugar videojuegos con Valentín y ella aprovechaba el momento para acercarse a él; muchas veces jugó con ellos, leyó libros y vio películas, aunque en algunos momentos Valentín la dejaba sola con Rayan porque sabía lo que sucedía entre ellos; nunca fueron más que amigos. Ambos se atraían, pero había una barrera invisible entre ellos que terminó separándolos cuando él se fue de viaje un tiempo. Luego de eso, no volvieron a mantener el mismo contacto y Dana se arrepentía cada día de no haberse acercado más.

Lo extrañaba y le era difícil dejar de aferrarse a su recuerdo.

***

Al día siguiente, Artis y Aida se fueron temprano a sus respectivos apartamentos porque tenían algunas cosas que hacer. Valentín volvió de la casa de los gemelos y se quedó a acompañar a Dana, al parecer presentía que algo le pasaba porque inmediatamente puso una película y no dejó que su hermana se quedara en silencio.

La conversación que había tenido con sus amigas sobre su antiguo amor la había dejado un poco nostálgica y pensativa… Debía buscar una manera de dejarlo ir y seguir. Habían pasado cuatro años y aún suspiraba cuando pensaba en su voz y en los sueños que compartían.

Era mejor cerrar esa puerta porque Rayan nunca volvería a buscarla.

—Calabaza… ¿Puedo preguntar quién era ese chico que se acercó cuando estábamos en la cafetería? —Valentín la miraba fijamente mientras le bajaba el volumen a la película.

Dudó en contarle, pero decidió que era mejor que lo escuchara de ella antes de que él se enterara por otras fuentes.

—Se llama Mark, no lo conozco mucho, pero me han contado que tiene una beca deportiva y estudia psicología; es el líder del club de baloncesto y lo conocen como “El Gran Collins”; tiene un historial de conflictos…

Valentín frunció el ceño.

—He escuchado algunas cosas de él; no creí que fuese así. Tiene cara de asesino serial —Valentín rió—. —Parecía muy interesado por ti en la cafetería y, aunque es un chico malo, creo que no te vendría mal intentar algo con él —su hermana se sonrojó y negó—. —¡Oh, vamos! ¡Si lo mirabas a cada rato!

Ella, la chica que soñaba con volver a ver a un amor imposible ¿interesada en un chico que era todo lo contrario al chico de sus sueños? ¡Imposible! Mark se había cruzado en su camino y sólo habían intercambiado pocas palabras; además, si lo pensaba bien, ¿qué hacía Mark en la facultad de artes si él estudiaba psicología?

—¿Cómo lo conociste? ¿Fue como en esas películas donde tienen un flechazo instantáneo en un pasillo, o alguien los presentó? ¡Necesito detalles! —exclamó Valentín entusiasmado.

Lo comprendía. Era la primera vez que mostraba cierta atención a algún chico después de lo de Rayan; había tenido parejas, sí, pero ella no se veía tan atenta y normalmente se mostraba muy relajada.

—Nos chocamos en la tarde cuando iba a clases, y luego se sentó conmigo en el almuerzo, aunque me fui al momento; estaba hablando con otro chico y cuando él llegó, la atmósfera se puso un poco tensa. Creo que tiene algo extraño, como si escondiera algo… ¿Qué dices tú?

Valentín se quedó pensativo.

—A ver… No he escuchado nada malo como tal; eso es raro, pero no quiere decir que haya algo malo con él —su hermano le ofreció una sonrisa reconfortante —. Tienes dos opciones: le das una oportunidad o te alejas. Así de simple.




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