Andrea estuvo insistiendo toda la tarde para que la acompañara al pequeño karaoke que se encuentra cerca del Bronx.
Al principio dudé, pero terminé aceptando porque, aunque a Andrea apenas la conozco desde hace poco, es una chica agradable. De verdad me agrada y no quería hacerla sentir mal rechazando su invitación. Además, Edward iría con la mamá de Lola a una fiesta infantil, así que no tenía ningún inconveniente en salir un rato con mi compañera.
Aun así, debo admitir que me siento algo insegura.
Después de lo que ocurrió en el bar hace unos días, quedé bastante angustiada. Sin embargo, me he repetido que, si realmente quiero resolver todo esto, tengo que empezar a armarme de valor. No puedo esconderme para siempre del mundo que me rodea. No puedo permitir que el miedo termine controlando mi vida.
No quiero seguir viviendo así...
Extrañamente, empecé a sentirme un poco más valiente después de sostener aquella arma entre mis manos.
Después de amenazar a ese tipo con ella.
Estoy loca.
De verdad... cada día estoy más convencida de que algo en mí está comenzando a romperse, pero también sé que no puedo dejar las cosas así. Tengo que aprender a defenderme porque esta vez estoy sola.
Esta vez soy yo quien tiene a alguien que proteger.
<<Tienes que empezar a hacerlo, Lilo.
Si quieres descubrir qué significan esas advertencias, tienes que aferrarte a la realidad y enfrentarla con toda la fuerza que tengas.
Ya no le temas al mundo. Deja de esconderte de él.>>
Suspiro y regreso al aquí al escuchar la emocionada voz de la chica que está a mi lado.
Su atuendo la hace lucir incluso más joven. Lleva una chaqueta gris y una falda negra bastante bonita. Su cabello rojo y corto me recuerda un poco al de Linda, una de mis antiguas compañeras de K-Fenix.
¿Qué habrá sido de ella? ¿Seguirá en Detroit?
—¡Ven, Lilian! ¡Mi chico ya nos tiene una mesa!
Andrea me toma del brazo y me guía hacia el interior de un moderno establecimiento llamado "Sound-Dark".
El lugar es mucho más bonito de lo que imaginaba. Hay letreros llamativos iluminando las paredes y mesas decoradas con diferentes estilos. Sobre algunas de ellas descansan lámparas de lava que brillan con distintos colores.
Entonces reparo en una gran plataforma al fondo.
Una chica rubia está cantando sobre el escenario. Su voz es preciosa y me sorprende la manera en que se deja llevar mientras interpreta Don't Speak, de No Doubt. Una enorme pantalla detrás de ella muestra la letra de la canción.
—¡Hola, amor!
Dejo de prestar atención a la cantante cuando Andrea se abalanza sobre un chico para besarlo. Al separarse, se gira hacia mí con una enorme sonrisa y señala a su acompañante con un movimiento de cabeza.
—Lilian, él es mi prometido, Dominik.
—Oh... Es un placer.
—Igualmente, señorita.
El chico corresponde a mi apretón de manos con gentileza.
—Espero que el sitio les parezca bien. No había más mesas disponibles al frente.
—Está perfecto, amor.
Andrea vuelve a besarlo antes de indicarnos que tomemos asiento.
Ellos comienzan a hablar entre sí y aprovecho ese momento para observar el lugar. Nunca había estado en un karaoke y, para mi sorpresa, es bastante agradable. Los chicos que han subido al escenario cantan realmente bien.
—Lilian, de verdad te agradezco mucho que hayas venido —dice Andrea—. Sinceramente, pensé que te ibas a negar.
—No, debo agradecerte a ti por la invitación. La verdad es que casi nunca salgo a lugares como este y...—
—¿Es por tu pequeño?
Asiento, aunque en el fondo sé que no es solamente por eso.
Siempre he tenido miedo de alejarme de Edward, de dejarlo solo, y también de todo lo que existe fuera de esta pequeña burbuja en la que me he refugiado.
Andrea asiente y su novio nos observa con cierta confusión.
—Espera... ¿tienes un hijo? —pregunta, sorprendido.
Solo me encojo de hombros y asiento.
—Vaya, no me lo esperaba. Es que te ves muy joven para tener uno.
—Es muy joven, querido —le aclara Andrea—. Y su bebé es hermoso. ¡Ay! De verdad que te envidio.
—¿Pero de qué hablas? Con el tiempo tendrás los tuyos.
Suelto una pequeña risa y ella hace un puchero.
—Lo sé, pero mi sueño siempre fue tener un hijo a tu edad.
—Estás loca.
—¡En serio! Es que de verdad admiro cómo has podido hacerlo.
<<No tienes idea...
Es lo que más me ha puesto a prueba.>>
Suspiro y asiento lentamente.
—Es uno de los mayores retos que puede enfrentar una persona, pero también ha sido algo maravilloso. Agotador, sí... pero maravilloso.
La conversación continúa y, poco a poco, se vuelve más ligera.
Andrea y Dominik son geniales. Hasta ahora me han hecho sentir segura. Han sido respetuosos y cuidadosos con ciertos temas, aunque también he notado que sienten curiosidad por mi historia. Después de todo, ambos sueñan con convertirse en padres algún día, pero lo que más me alivia es no percibir morbo detrás de sus preguntas.
No siento que quieran conocer mi pasado solo para alimentar su curiosidad sobre lo que ocurrió antes de que Edward llegara a mi vida.
No.
Con ellos no siento nada de eso.
Pasa una hora y seguimos charlando animadamente sobre cualquier cosa mientras escuchamos a más personas cantar. Hace mucho tiempo que no disfrutaba de la música de esta manera. Hace mucho que no me detenía realmente a escuchar la letra de una canción, y, sobre todo, hace mucho que no me sentía tan cómoda al lado de personas que apenas acababa de conocer. Andrea y Dominik han conseguido que me sienta más tranquila de lo que esperaba. Hemos conectado mucho mejor de lo que imaginé.
Ahora hasta me parece ridículo haberme negado tantas veces a salir.
Quizá... después de todo, todavía puedo volver a disfrutar de pequeñas cosas, quizá no todo lo que existe afuera de mi burbuja está esperando hacerme daño.
Editado: 27.09.2026